Nuestras tecnologías en nuestros propios términos: autonomía y sostenibilidad en la comunicación indígena en México

Imagen: Rhizomatica (rhizomatica.org)


 

El 1 de julio de 2016 se otorgó la primera concesión de uso social indígena a Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias, A.C. (TIC AC). Esta asociación, conformada por comunidades indígenas y rurales, junto con organizaciones aliadas, crearon un modelo tecnológico, operativo, económico y jurídico no lucrativo que permite a las comunidades adquirir, administrar y operar su red local de telefonía celular a costos muy accesibles (Parra, 2016). Esta sería la primera concesión de su tipo a nivel mundial.

 

El logro habría sido resultado de una lucha histórica de los pueblos indígenas de México por el reconocimiento y ejercicio de sus derechos a la comunicación, agenda que desde 1996 impulsaba el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en los Acuerdos de San Andrés Larráinzar y que se vería plasmado en la modificación del Artículo 2° de la Constitución Mexicana.

 

Frente a la negación sistemática, tanto del Estado como del mercado, de atender las necesidades de comunicación e infraestructura de miles de comunidades indígenas y rurales, la telefonía celular comunitaria nacida en el estado de Oaxaca demostraba que los pueblos indígenas son quienes pueden atender mejor sus necesidades bajo principios propios que invierten la lógica de la dependencia por la de autonomía sobre sus recursos y tecnologías (Huerta, 2016). 

 

Junto con la telefonía, surgieron también iniciativas de pueblos indígenas para la creación y operación de redes inalámbricas de Internet e Intranet (plataformas offline de contenido local) hechas con tecnologías apropiadas, accesibles y culturalmente pertinentes (Álvarez, 2018). Dichas iniciativas, sumadas a una larga tradición de producción de radio y video indígena en México, han detonado numerosas discusiones sobre los usos de la tecnología en los pueblos indígenas, sus potencialidades, riesgos y peligros (Baca-Feldman, 2017).

 

El proceso ha permitido tejer nuevas alianzas entre pueblos indígenas, iniciativas de la sociedad civil y comunidades de hackers en la construcción colectiva de tecnologías libres, abiertas, seguras y descentralizadas hechas para el bien común y no para el lucro de los grandes desarrolladores capitalistas. En ese caminar y diálogo constante, en Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad A.C. (REDES A.C.) (1), asociación civil acompañante, hemos visto como necesario formular una estrategia tecnológica que apunte hacia la autonomía como requisito indispensable para la sostenibilidad de los proyectos de comunicación indígena. El cómo lo pensamos y hacemos es lo que queremos compartir en este texto.

 

 

Apuestas por la sostenibilidad

 

Alfonso Gumucio Dagron, comunicador boliviano, plantea en su artículo “Arte de equilibristas: la sostenibilidad de los medios de comunicación comunitarios” (2005) que la sostenibilidad no puede ser reducida al mero ámbito económico. Esta debe contemplar una dimensión social e institucional para lograr que los proyectos se mantengan a lo largo del tiempo y logren disminuir lo más posible su dependencia.

 

El autor señala la necesidad de pensar esta sostenibilidad como un “arte de equilibristas” en el que cada uno de los componentes van poniendo obstáculos en el camino de aquel cirquero que intenta llegar al otro lado de la cuerda floja, pero que con la experiencia y la visión colectiva de cada una de sus partes es capaz de sortear las adversidades que se van presentando en la travesía. Así, en las experiencias de comunicación comunitarias e indígenas, el camino no ha sido ni es fácil, se requiere de la creación y consolidación de un entorno económico, político y social que permita el desarrollo de este tipo de proyectos y su sostenibilidad a lo largo del tiempo.

 

Con base en este planteamiento, compartiremos cómo hemos venido trabajando estas distintas dimensiones de la sostenibilidad y argumentaremos por qué vemos como indispensable abogar por una estrategia específica -y a la vez entrelazada con las demás- que apunte a la autonomía y soberanía tecnológica en los proyectos de comunicación indígena.

 

La sostenibilidad social para Gumucio (2005) tiene su base en el proyecto político comunicacional, es decir, las directrices ético-políticas y los principios que animan el rumbo a seguir y dan sentido al trabajo colectivo. Este proyecto político comunicacional deberá propiciar, sí o sí, la participación constante de las comunidades, la creación de contenidos locales cultural y lingüísticamente pertinentes y la apropiación del proceso comunicacional por parte de actores diversos. Esta participación se da en diferentes niveles y dimensiones, no siempre toda la comunidad está involucrada en el proceso de toma de decisiones internas de las experiencias de comunicación de su comunidad, pero el vínculo entre las personas y sus medios va más allá de la separación tradicional entre audiencias y emisores, generando mecanismos para sostener y ser partícipe de los contenidos a través de las formas organizativas propias de cada comunidad.

 

De esta manera, la apropiación del proceso comunicacional tiene que ver con cómo éste responde y refleja las aspiraciones de las comunidades en las que se inserta. Para ello, plantea el autor, debe darse un proceso de desmitificación de la tecnología y fortalecimiento de la capacidad crítica de la audiencia (Gumucio, 2005).

 

En el caso de la sostenibilidad social en la comunicación indígena, como Redes A.C. hemos apostado por procesos de formación que permitan a las y los comunicadores indígenas diseñar y ejecutar estrategias viables que aseguren la continuidad de los proyectos respondiendo y siendo consecuentes con los principios de vida comunitaria que permiten el cuidado y la permanencia de la vida, sobre todo en las comunidades en donde el despojo territorial se presenta como un peligro latente. En nuestros talleres de formación se identifican los principios que posibiliten construir la identidad del proyecto de comunicación y un plan de acción acorde con dichos principios, ayudando a crear un equilibrio donde el sistema capitalista y la cultura occidental han permeado y desarmonizado las relaciones sociales y con el entorno.

 

En este sentido, tomamos como referente, por ejemplo, a la comunalidad, sistematización propia de la vida en las comunidades indígenas de las sierras en Oaxaca, como una manera de comprender este proceso constante de resistencia-imposición-adecuación en el que los pueblos indígenas contemporáneos se apropian y negocian constantemente las lógicas del mercado y el Estado sin perder sus propias formas de sostener la vida. Ello a partir de una mirada que toma como ejes a la concepción integral del territorio, la organización política con base en la asamblea y el sistema de cargos, el trabajo colectivo y la fiesta (Martínez Luna, 2013).

 

Desde estos ejes es que proponemos una estrategia de sostenibilidad que no deje de lado las contradicciones que trae consigo el modo de producción capitalista, pero que centre su mirada y tome como punto de partida aquellos procesos y relaciones sociales establecidas en las comunidades. Por mencionar un ejemplo, en el caso de la telefonía celular comunitaria, hay un importante esfuerzo por relacionar a la comunalidad con el modelo organizativo, económico, legal y tecnológico en el que se desarrollan cada una de las redes (Baca-Feldman, Parra y Huerta, 2017). En otras palabras, nos concentramos en la creación de estrategias de sostenibilidad que partan de las maneras en que se ha sostenido la vida en las comunidades, pero que no olvide que no se encuentran aisladas y requieren de una constante vigilancia y negociación de aquello que viene del exterior.

 

La sostenibilidad institucional, refiere Gumucio (2005), debe contemplar la creación de un marco legal que reconozca los medios indígenas, una política pública que contemple otros modelos de gestión y propiedad y una red de actores que puedan hacer frente a la lógica de concentración mediática y privatización del espectro radioeléctrico.

 

Al respecto, hemos abogado por una política pública que genere un entorno habilitante para el surgimiento, desarrollo y sostenibilidad de los medios indígenas. Para ello impulsamos una estrategia de incidencia política a nivel nacional e internacional que busca la creación de un entorno regulatorio que sea propicio para el desarrollo de experiencias de comunicación comunitarias e indígenas. Esto implica un reconocimiento legal de los de comunicación y proyectos de telecomunicaciones comunitarios e indígenas que refleje sus particularidades y permita la toma de decisiones autónomas en la creación, manutención y uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en cada uno de los contextos en los que se desarrollan. A partir de ello, es posible generar estrategias de conectividad y creación y difusión de contenidos que den solución a la brecha digital existente de manera sostenible y pertinente para los pueblos indígenas, pues tal como señala la Unión Internacional de Telecomunicaciones (2011), los únicos proyectos de conectividad que han mostrado ser exitosos en comunidades rurales o indígenas son aquellos en los que la toma de decisiones y operación en la última milla se generan en las propias comunidades.

 

Bajo estas ideas es que en Redes A.C. hemos desarrollado diversas acciones de incidencia política que poco a poco van transformando el modo de pensar y actuar de los reguladores, operadores y demás tomadores de decisiones con respecto a las estrategias de conectividad. Una de las más importantes ha sido el acompañamiento, junto con muchas otras organizaciones, en la Reforma Constitucional a la Ley de Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión en México en 2013 en la que por primera vez aparecen las figuras de uso social comunitario e indígena para el otorgamiento de concesiones. Asimismo, hemos acompañado a radios y proyectos de telecomunicaciones indígenas en el proceso de obtención de concesiones, facilitando y transparentando sus procedimientos.

 

También impulsamos la creación de entornos regulatorios propicios para proyectos como radios y redes de Internet comunitarias en América Latina. Y, entre otras cosas, promovemos el diálogo entre diversos grupos de interés en materia de telecomunicaciones, por ejemplo, a través del Foro Internacional sobre Medios Indígenas y Comunitarios, celebrado en 2017 en Oaxaca, y en el que se contó con la participación del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), académicos y representantes de experiencias de comunicación comunitaria e indígena de México y otros países de América Latina, quienes discutieron sobre los distintos elementos que se requieren para la consolidación de este tipo de proyectos.

 

Finalmente, en cuanto a la sostenibilidad económica, Alfonso Gumucio (2005) enumera distintas formas en las que los medios comunitarios obtienen los ingresos que les permiten continuar existiendo, como los apoyos estatales, la publicidad, los convenios con actores externos y los proyectos de cooperación internacional, las cuales traen consigo el riesgo de injerencia política. Otras formas más comunes son los aportes que las mismas comunidades hacen y el trabajo voluntario tanto de quienes integran el núcleo del proyecto como de la comunidad que lo sostiene.

 

La apuesta que hacemos sobre la sostenibilidad económica en los medios indígenas está íntimamente ligada con la estrategia de sostenibilidad social que planteamos arriba. Hemos construido una propuesta metodológica en la cual, partiendo del territorio, se identifican las formas o prácticas económicas en la lógica comunitaria y los principios que subyacen en ellas. Asimismo, se consideran las lógicas del servicio, el trabajo colectivo o tequio, los sueños y necesidades sentidas, los aliados internos y externos, y todos aquellos elementos que hacen posible la sostenibilidad de la vida en sus comunidades. Con esto en mente, y basándonos en un modelo de economía social, se propone una estrategia de sostenibilidad económica en donde la propia comunidad adquiere, administra y opera sus propios recursos siendo, por ende, son la primera y principal beneficiaria.

 

En general, las estrategias de sostenibilidad, como se ha descrito en este texto y en consonancia con la propuesta de Gumucio, parten de las dinámicas particulares del contexto social en el que se desarrollan los proyectos de comunicación y telecomunicaciones. Bajo estas particularidades es que se requieren generar el entorno jurídico y el modelo económico que acompañe a cada una de las experiencias de comunicación comunitarias e indígenas. Sin embargo, un elemento poco desarrollado por este autor es el uso y apropiación tecnológica como parte integral de la sostenibilidad en dichos proyectos.

 

 

Rutas hacia una autonomía tecnológica

 

En su texto, Gumucio Dagron (2005) menciona con relación a la sostenibilidad social e institucional que debe darse un proceso de desmitificación de la tecnología, es decir, aprender sobre ella y dominarla para poder decidir racionalmente su pertinencia según las necesidades comunitarias existentes. El uso de tecnologías adecuadas con contenidos propios puede propiciar un intercambio cultural menos desigual que merme la homogeneización cultural promovida por la tecnología capitalista.

Hoy más que nunca, preguntarse sobre “quién tiene poder de decisión sobre [las tecnologías], sobre su desarrollo y su uso, sobre su acceso y distribución, sobre su oferta y consumo, sobre su prestigio y su capacidad de fascinación” (Padilla, 2017: 5) se ha vuelto indispensable y los pueblos indígenas no escapan a la discusión.

 

A los pueblos y comunidades indígenas han llegado tecnologías que, en caso de funcionar debido a infraestructuras básicas precarias, promueven un conocimiento ajeno e impuesto, muchas veces a la fuerza o sin consulta. Para Elleflâne, esto “genera una dependencia tecnológica viciosa y una evolución económica incompatible con las necesidades sociales, convirtiendo esta dependencia en causa, síntoma y consecuencia de la falta de autonomía” (2017: 98).

 

Y es que, como sabemos, no hay tecnologías neutras. Todas traen consigo la ideología o el interés de su desarrollador. Bajo este reconocimiento es que las llamadas comunidades de hackers, junto con iniciativas de la sociedad civil como la nuestra y pueblos indígenas hemos visto la necesidad de re-pensar y crear tecnologías “abiertas, participativas, igualitarias, comunitarias y cooperativas” (Riemens, 2014: 7) que formen parte del abanico de la lucha social frente al conjunto de crisis que vive la sociedad actual.

 

Para que estos procesos se lleven a cabo, es necesario partir, no de las tecnologías como quienes solucionan por sí solas las necesidades sentidas de las comunidades, sino como herramientas que, si bien pueden atraer beneficios, también generan contradicciones en la vida que la comunidad ha desarrollado y protegido a lo largo del tiempo. Por ello, la selección de las tecnologías comienza desde los elementos que hemos señalado hasta el momento, y no está determinada por ser la más común y novedosa. Los proyectos de conectividad impulsados por el Estado y/o las grandes compañías operadoras, suelen fracasar porque se piensa en la conectividad como un fin en sí mismo. La propuesta que hemos trabajado parte del análisis y reflexión en torno a las necesidades sentidas, sueños, territorios, formas organizativas y cosmovisiones de las propias comunidades para, a partir de ahí, pensar en las soluciones tecnológicas más apropiadas.

 

Por ello pensamos que, en la estrategia de sostenibilidad de los proyectos de comunicación indígena, la autonomía tecnológica debe ser un elemento primordial y entrelazado con las otras dimensiones (social, institucional y económica). La apuesta por la autonomía tecnología va más allá del aprendizaje y dominio sobre su uso. Los pueblos indígenas han demostrado que pueden crear otras tecnologías nuevas y adecuadas a sus contextos y necesidades con los materiales y recursos que se encuentran dentro y fuera de sus territorios. Esto da lugar a un proceso de reconocimiento y valoración de los conocimientos y tecnologías ancestrales, así como la descentralización en la creación, desarrollo y uso de tecnologías re-apropiadas.

 

Algunos proyectos en los que hemos colaborado con las comunidades para su construcción que toman esta perspectiva son la telefonía celular comunitaria y, más recientemente, las Intranets comunitarias en los estados de Oaxaca, Chiapas y Nayarit. En cada una de estas experiencias, se ha partido de las necesidades de conectividad no atendidas por las grandes compañías de telecomunicaciones y/o el gobierno mexicano. Sin embargo, el modelo organizativo, económico, tecnológico y de creación y difusión de contenidos ha sido particularizado en cada uno de los casos, considerando como eje las formas propias de sostener la vida en cada comunidad. Un relato que nos puede ayudar a pensar esta relación es cuando Mariano Gómez, del Colectivo Ik' ta K'op en Abasolo, Chiapas, habla de la manera en que han reflexionado en torno a su proyecto de red comunitaria de Internet e Intranet:

 

Desde las prácticas cotidianas está lo que en tseltal se conoce como mankumun: man es comprar y kumun es entre todos. Durante los días de muertos y otras festividades, se compra una vaca o wakax y entre todos se pela el ganado, se come un poco de carne y se divide la otra parte. Lo hacemos por dos cosas: la primera es lamentablemente económica, pues es más barato hacer esto porque te tocan más pedazos de carne que ir a la carnicería o a otro lado. La otra, porque es una cuestión de convivencia; mientras tú estás haciendo la vaca, estás platicando y hay una relación, una comunicación entre nosotros, una parte de convivir más espiritual, algo que va más allá de solo el acto de hacerlo.

 

En vez de vaca, es internet: crear nuestra propia infraestructura dividiéndola entre los propios usuarios, así como con la vaca, que uno se encarga de lavar la tripa y otro de pelar al animal, también con el internet pasa lo mismo, uno se encarga de montar la torre, otro de realizar los enlaces y el otro de cuidar que la electricidad esté bien. Entonces estamos haciéndolo entre todos y por eso que este tipo de proyectos han logrado sobrevivir varios tiempos (Cit. en Álvarez, 2017).

 

Otro elemento que permite seguir tejiendo autonomía tecnológica en los pueblos indígenas es la desmitificación de los aparatos que permiten hacer funcionar las radios o las redes de telecomunicaciones. Por ello, en conjunto con otras organizaciones en México y a partir de una metodología participativa, se creó el programa de formación Techio Comunitario. Este programa cuenta con tres herramientas que permiten a las personas que participan de él tener las herramientas técnicas para mantener, reparar y crear proyectos de radiodifusión, telefonía celular comunitaria y redes inalámbricas de Internet. Los elementos que lo conforman son el Diplomado Comunitario de Promotores en Telecomunicaciones y Radiodifusión, cuatro laboratorios tecnológicos (ubicados en la ciudad de Oaxaca, el Istmo de Tehuantepec, San Cristóbal de las Casa en Chiapas y la sierra norte de Puebla), y una plataforma de formación en línea.

 

La primera edición del Diplomado, cuya coordinación general fue designada a Redes A.C., se llevó a cabo de octubre de 2016 a mayo de 2017 en diferentes sedes de Oaxaca, Chiapas y Puebla y contó con la participación de 36 personas involucradas en las partes técnicas de proyectos de comunicación comunitaria e indígena de seis estados del país. La metodología de cada uno de los ocho módulos en los que se dividió el proceso está conformada por una mezcla entre los principios de la construcción y socialización del conocimiento en las comunidades indígenas, la educación popular y las comunidades de conocimiento libre, tomando como ejes metodológicos a la experiencia de cada uno de los participantes, la creación de redes de conocimiento compartido, el contexto en el que se ubica cada una de los proyectos y el redescubrimiento de los conocimientos y habilidades de cada participante (Huerta y Baca, 2018). Entre los resultados más evidentes de este proceso ha sido la creación de una red de técnicos comunitarios que hoy se apoyan entre sí para crear y dar solución a los problemas tecnológicos en sus proyectos de comunicación. La segunda edición del Diplomado será coordinada por la organización Boca de Polen y se desarrollará entre los meses de octubre de 2018 y marzo de 2019.

 

De manera tanto interna como en diálogo con actores externos, las comunidades se preguntan constantemente sobre cómo adaptar la tecnología a los principios de vida y cosmovisiones de las comunidades, cuáles contenidos se comparten y cuáles no, qué implicaciones tiene el uso de dispositivos en las relaciones cotidianas y en la seguridad de sus datos personales, cómo dichas tecnologías deben aportar al bien común, al ejercicio de la reciprocidad y al fortalecimiento de la vida comunitaria y cómo es que permiten -o no- dialogar de manera menos desequilibrada con otros mundos desde sus lenguas, sus culturas, sus formas de vida.

 

Las respuestas a estas y otras preguntas, exige una reflexión crítica que devele el carácter alienante e injusto de las tecnologías hegemónicas y, por ende, un posicionamiento ético-político frente a estas. Ello tiene que ver, por un lado, con elecciones tecnológicas que respondan a necesidades sentidas, contextos y territorios específicos, así como posibilidades de accesibilidad y asequibilidad. Por otro lado, apunta a sumar el componente tecnológico a la transformación de las estructuras y relaciones que perpetúan las desigualdades, violencias, dependencia y falta de libertades vehiculadas por la tecnología capitalista (Elleflâne, 2017; Haché, 2017).

 

 

Autonomía en construcción

 

Como hemos intentado relatar en estas líneas, el camino que ha seguido la comunicación comunitaria e indígena en México y el mundo, ha sido un proceso histórico que rompe con las lógicas propias de una comunicación pensada en términos de mercancía o propaganda. Dicho proceso parte de las lógicas propias de comprender(se) en el mundo de los pueblos indígenas y es a partir de ello como se utilizan y apropian las TIC. Las radios, redes de Internet, la telefonía celular comunitaria o el programa de formación Techio Comunitario, son algunos ejemplos de la manera en que es posible generar otras formas de pensar la tecnología y sus usos, no como algo que determina las relaciones sociales sino como herramientas en la solución de necesidades desde las formas políticas, económicas y sociales de cada comunidad.

 

En este sentido, retomando la propuesta de Gumucio (2005) sobre la sostenibilidad económica, institucional y social de los medios comunitarios, hemos relatado un poco de la experiencia que hemos tenido a lo largo de los años en este camino. Nuestra labor ha sido el acompañamiento a diversas comunidades que han decidido hacer uso de estas herramientas, no somos los únicos y nuestra metodología no se desarrolla unidireccionalmente. El relato de nuestra experiencia tiene como fin último sumar aliados y pensar en conjunto nuevas maneras de generar proyectos de autonomía tecnológica, sin dejar de pensar en las contradicciones y límites de las propias tecnologías.

 

Son muchos los retos por enfrentar en este camino y sólo a partir del trabajo y reflexión colectiva es como podemos generar un mejor entorno para las experiencias de comunicación comunitaria e indígena en América Latina. Ejemplos de los retos que todavía son necesarios para aportar en la sostenibilidad de dichas experiencias son: la participación de las mujeres en temas tecnológicos, la sistematización y socialización de estos proyectos, la desmitificación de que los servicios de telecomunicaciones sólo pueden provenir de los gobiernos o las grandes empresas, la traducción al lenguaje común de los elementos de la tecnología y la creación y difusión de contenidos propios mediante estas plataformas que puedan llegar al interior y exterior de las comunidades.

 

 

* Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad A.C. (REDES A.C.)

 

 

Notas:

1. Somos una asociación civil mexicana nacida en 2014. Trabajamos para generar condiciones que permitan a los pueblos indígenas contar con medios de comunicación propios que atiendan a sus principios y valores, así como acceder a medios no indígenas sin discriminación. Lo hacemos a través de tres programas: derechos, que genera condiciones legales mediante acciones de incidencia política y regulatoria; formación, que promueve el desarrollo de capacidades y conformación de espacios pedagógicos para las y los comunicadores indígenas; redes comunitarias, que acompaña la generación de proyectos de telecomunicación para comunidades indígenas. Asimismo, contamos con un área de investigación aplicada que sistematiza y profundiza en aspectos teóricos, metodológicos y de impacto relativos a los programas arriba mencionados. Conoce más en: www.redesac.org.mx

 

 

Referencias:

Alvarez, M. (2017) “Internet en la selva”. Nexos. Disponible en: https://cultura.nexos.com.mx/?p=13494 
--------------. (2018). “Community Networks in Mexico: For Ourserlves, With Our Own Resources”. Internet Society. Disponible en: https://www.internetsociety.org/blog/2018/03/community-networks-mexico-resources/


Baca-Feldman, C. (2017) Experiencias resonantes de comunicación en Oaxaca, México: posibilidades, límites y contradicciones del proceso comunicativo en el capitalismo [Tesis doctoral no publicada]. Puebla: Benemérita Universidad Autónoma de Puebla


Baca-Feldman, C.; Parra, D. & Huerta, E. (2017) El espectro radioeléctrico como bien común: Una reflexión en torno a la comunalidad y las redes celulares comunitarias en Oaxaca, México. Revista Latinoamericana de Ciencias de la Comunicación, 14(26), 16-26. Disponible en: https://www.alaic.org/revista/index.php/alaic/article/view/907 


Elleflâne. (2017). “De las tecnologías apropiadas a las Tecnologías Re-Apropiadas”. En Soberanía tecnológica. Vol. 2. Descontrol. Disponible en: https://www.ritimo.org/IMG/pdf/sobtech2-es-with-covers-web-150dpi-2018-01-13-v2.pdf


Gumucio Dagron, A.  (2005). “Arte de equilibristas: la sostenibilidad de los medios de comunicación comunitarios” Punto Cero. Universidad Católica Boliviana, vol. 10, núm. 10, enero-junio, pp. 6-19. Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=421839599002 
Haché, A. (2017). “Soberanía tecnológica para volver a querer las máquinas”. En Soberanía tecnológica. Vol. 2. Descontrol. Disponible en: https://www.ritimo.org/IMG/pdf/sobtech2-es-with-covers-web-150dpi-2018-01-13-v2.pdf 


Huerta, E. (2016). “La telefonía indígena comunitaria: comunicación y lucha por la autonomía”. Comunicares. Disponible en: https://comunicares.org/2016/07/17/la-telefonia-indigena-comunitaria-comunicacion-y-lucha-por-la-autonomia/ 


Huerta Velázquez, E. & Baca Feldman, C. (2018). Techio comunitario: caminos hacia un programa de formación en comunicación indígena. Revista nuestrAmérica, 6(12), 22-35. Disponible: http://www.revistanuestramerica.cl/ojs/index.php/nuestramerica/article/view/151 


Martínez Luna, J. (2013). Textos sobre el camino andado (Vol. I). Oaxaca: CSEIIO.
Padilla, M. (2017). “Soberanía tecnológica. ¿De qué estamos hablando?” En Soberanía tecnológica. Vol. 2. Descontrol. Disponible en: https://www.ritimo.org/IMG/pdf/sobtech2-es-with-covers-web-150dpi-2018-01-13-v2.pdf 


Parra, D. (2016). “Primera concesión de telecomunicaciones para uso social indígena en México”. Observacom. Disponible en: http://www.observacom.org/primera-concesion-de-telecomunicaciones-para-uso-social-indigena-en-mexico/ 


Riemens, P. (2014). “La soberanía tecnológica, una necesidad, un desafío”. En Soberanía tecnológica. Vol. 1. Dossier Ritimo. Disponible en: https://www.plateforme-echange.org/IMG/pdf/dossier-st-cast-2014-06-30.pdf


UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones). (2011). Caja de herramientas de mejores prácticas y recomendaciones de política, Módulo 3 TIC para pueblos y comunidades indígenas.  Disponible: https://www.itu.int/en/ITU-D/Digital-Inclusion/Indigenous-Peoples/Pages/M%C3%B3dulo-

 

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