Estado actual del feminismo en el Uruguay y cuáles son o deberían ser sus estrategias*

 

Escribimos esta reflexión un 9 de marzo de 2017, aún conmovidas por la increíble marcha del 8. ¿Qué expresó ese mar de mujeres, cientos de miles de personas en la calle? La convocatoria a este 8 de marzo fue hecha y muy trabajada durante meses y durante años de denuncia en las calles ante cada feminicidio y en cada fecha alusiva al tema, por un colectivo de heterogéneo de mujeres llamado Coordinadora de Feminismos del Uruguay. Esto fue así más allá de que la concurrencia masiva y  espontánea de miles y miles encontró el momento y la forma para expresarse.  
No intentamos un “balance”, tan solo decir lo más obvio. Expresó bronca y necesidad de mostrar fuerza. Los reclamos fueron múltiples y diversos. Los feminicidios o femicidios fueron la punta de lanza o disparador, pero por todos lados la palabra igualdad se nos ocurre que unifica la variedad de reclamos. Igualdad respecto del hombre e igualdad respecto a nuestros derechos en esta sociedad y en este país.


Definir brevemente en qué tipo de sociedad vivimos y cuál es el estado actual de su economía en el marco de la crisis mundial del capitalismo y de las estrategias frente a esta de un gobierno que se proclamó de izquierda o, por lo menos progresista, nos parece de vital importancia para definir cualquier estrategia de lucha. Porque de esto se trata toda vez que reclamamos derechos, se trata de luchas por ellos y tanto más si creemos que otra sociedad donde todo esto sea posible es nuestra meta.


 

El feminismo hoy en nuestro país

 

En la agenda del feminismo encontramos la necesidad de identificar aquellos espacios del movimiento popular que se encuentran claramente alineados con el gobierno, jugando un papel hegemonizante y reproductor del status quo, que desde perspectivas amortiguadoras, afines con el gran capital y los medios masivos de comunicación, nos buscan convencer de lo “mejor” que estamos las mujeres, de cuántos derechos hemos conquistado y cuán absurda se presentan nuestras demandas. Además, y muchas veces con una posición crítica y demandante, observamos organizaciones de mujeres muy vinculadas a ONG, que, en temas fundamentales como el que nos ocupa, pero también en la educación pública y en la salud, cumplen un papel, en el mejor de los casos, de asistencialismo y parches sin lucha ni denuncia.


Encontramos que otra parte del movimiento popular resiste a esta mirada globalizadora, capitalista, eurocéntrica y construye desde miradas feministas contrahegemónicas las denuncias que visibilizan la violencia sistemática a las que se enfrentan en múltiples campos las mujeres, por el mero hecho de identificarse con este género. Esta parte organizada del movimiento popular junto con el feminismo es no alineada, autónoma, su base se identifica con los problemas sociales reales (salarios diezmilpesistas, precio de los alimentos de primera necesidad, boleto, salud sexual y reproductiva, que conlleve una despenalización y desestigmatización confirmada del aborto, abuso mediático de los cuerpos de las mujeres, entre otras cuestiones) y acompaña al feminismo desde una conciencia, construyendo desde la lucha organizada.


Esta parte del feminismo unida al movimiento popular, no alineada a los valores capitalistas de competencia, productividad, y cálculo costo-beneficio, siguiendo a Rita Segato, cuestionan fuertemente estas nociones de “progreso”, neutralizante y cosificador, promovidas desde el frente mediático oficialista. Por lo tanto, entendemos la revolución como la posibilidad de superar históricamente las relaciones sociales de dominación, tomando conciencia de que incluyen las relaciones de clase, género y raza opresora, alienante y estigmatizantes.

 

No nos son ajenos en absoluto los diferentes enfoques que tenemos las feministas que formamos parte del antes definido campo popular. Estos enfoques divergen tanto a la hora de fijar los orígenes de la problemática, como en la definición e identificación en forma distinta de los enemigos principales en esta lucha. Por tanto, somos conscientes de que diferimos en las estrategias por las cuales luchar y en la metodología con la cual llevar adelante esta lucha.

 

 

Doble Explotación

 

A la mujer en nuestro país se le ha relegado a la pobreza estructural. Entendemos que la doble explotación empleo-trabajo doméstico, presenta su origen en la sociedad dividida en clases sociales, que le asigna roles diferentes a hombres y mujeres que, lejos de ser “natural” o sexual, es funcional a esta sociedad, en especial al capitalismo, potenciándose en países como el nuestro, países dependientes y oprimidos por los diferentes imperialismos, que mantienen y desarrollan relaciones sociales patriarcales y machistas, en el marco de procesos de pauperización del pueblo. Sufrimos la doble explotación en este sistema imperialista-capitalista; en el trabajo, donde somos explotadas a cambio de un salario, y en la casa, donde tenemos a cargo la limpieza del hogar, la alimentación de la familia y el cuidado de los hijos, la pareja, enfermos y ancianos. Al actual gobierno del Estado alineado al gran capital, le es funcional que esto se perpetúe. Son formas de apropiación, desposesión y agresión que sufren silenciosamente las mujeres. “Prácticas y poderosos discursos que se respaldan y afirman” plantea Rita Segato, enajenando nuestra subjetividad y corporalidad. Entendemos en este sentido que las estrategias del feminismo popular deben ser la constante denuncia de lo invisible, aquello que los detentadores del poder se empeñan por ocultar, invisibilizar o despreciar.

 

 

Patriarcado Progresista de Alto Impacto

 

Tenemos en nuestro país un Patriarcado Progresista de Estado de Alto Impacto, extremadamente dañino, que solapa las reivindicaciones y las denuncias del movimiento feminista popular. Se gobierna explícitamente desde la desconfianza sistemática de la voz de las mujeres en pie de lucha. Se les da la espalda, se las ningunea y se pretende que seamos cosas o máquinas gestantes al servicio de los otros, sin singularidad ni poder de decisión sobre nuestros cuerpos. Juezas impidiendo abortar en un clarísimo desatino clerical respaldada por la impunidad que ofrece un presidente que vetó la ley en su primer gobierno y luego articuló otra que no despenaliza el aborto. La violencia jurídica sobre la mujer se le suma la violencia medicalizante, hacinando a las parturientas, no respetando los tiempos y procesos naturales, hacinando la infancia en los controles pediátricos, impidiendo que la madre provea a su bebé de lactancia exclusiva hasta los seis meses de vida por un desamparo legal que pretende sobreexplotar a la trabajadora, en el marco de un discurso criminalizador y culpabilizante.

 

Es una necesidad, desde nuestro punto de vista tener muy en cuenta en qué país vivimos hoy pues la estrategia estará vinculada a un cambio revolucionario y no a la demagogia de los patriarcas que actualmente detentan el poder, muchas veces de formas siniestras.

 

En el año 2016 fue claro el ajuste fiscal, los cierres de decenas de fábricas como los de FRIPUR Y FANAPEL, dejando familias desamparadas sin puestos de trabajo ni posibilidades de futuro. El déficit fiscal que acompaña a la crisis económica internacional, se perpetúa por el pago de la deuda y su crecimiento exponencial, prioridad indiscutida ante la miseria a la que se ven cada vez más sumidas las familias y, en particular en nuestro país, las jefas de familia.  

 

El salario diezmilpesista, propio de las mujeres trabajadoras, empleadas domésticas, empleadas de supermercados, educadoras y docentes interinas, entre otras, se torna imposible de sostener una familia dada la evidente y escandalosa inflación que estamos sosteniendo. Los precios de las necesidades básicas del pueblo son los que más han aumentado: la vivienda, el agua corriente, los gastos comunes, la electricidad, el supergás y la calefacción en general, el boleto, la comida, etc. El desempleo también golpea a las mujeres, teniendo en cuenta que a nivel estadístico no es tenido en cuenta en el seguro de paro.

 

En este marco, y sin ninguna medida de fondo que ampare verdaderamente a la mujer y sus hijos, se dan los 8 feminicidios en lo que va de este año y los miles de “hogares” (150.000 según datos estadísticos) donde en este mismo momento una mujer es abuzada de innumerables maneras.

 

Nuestro país tiene el 5to puesto de 23, de América Latina y el Caribe respecto al número de mujeres asesinadas por un hombre por el hecho de ser mujer.
Por esto decimos que este gobierno es responsable, porque son nulas las políticas que se han implementado para la prevención y cuidado en este sentido.
También es violencia que la canasta familiar llega a $70.335 en enero de 2017 y el salario mínimo nacional es de apenas $12.665, la mayoría de la población cobra menos de $20.000.


Es violencia las jubilaciones miserables y situación de desamparo, maltrato y lucro para con la vejez.

 

Que sufrimos la discriminación en el trabajo, las diferencias salariales, (las mujeres cobramos 30% menos que los hombres en el ámbito privado y un 20% menos en el público), así como la reducción de los sueldo a cambio de mantener  nuestra fuente laboral. Hay una creciente pérdida de fuentes de trabajo, somos discriminadas en los trabajos, se usan criterios sexistas para tomar personal, estas desigualdades determinan el trabajo precario. No tenemos las mismas oportunidades para trabajar ni estudiar, tampoco condiciones para participar de las actividades políticas, sindicales y sociales.

 

También luchamos por la soberanía alimentaria, contra los proyectos contaminantes, en el marco de las luchas de toda América Latina contra la enajenación de la tierra, el agua y todos los bienes finitos y su uso en megaproyectos perpetuadores del gran latifundio a manos de inversores extranjeros y monopolios imperialistas. Contra todo tipo de discriminación, contra el racismo y la xenofobia, por el reconocimiento de las etnias y los derechos de los pueblos originarios, y los derechos de los miles de pequeños campesinos despojados de su tierra en los últimos 15 años en particular.


Una política claramente neoliberal de acuerdo cien por ciento con la división internacional del trabajo imperialista que implica desindustrialización, achicamiento del Estado en el marco de una inocultable corrupción (Pluna, AFE, FONASA, lavado de dinero, paraíso fiscal,  y una serie de etcéteras) y reducción objetiva de los salarios, como condición para la mantención del grado inversor.
Estrategia y reclamos urgentes a la luz del 8 de Marzo y la fuerza que este expresó
Ya hemos escuchado que, con urgencia, por los medios masivos de comunicación, han salido organizaciones de mujeres haciendo planteos tendiendo a la conformación de “redes”, denuncias, teléfonos… planteos “amortiguadores” que, en algunos casos podrían resultar de utilidad, pero sin reclamos firmes y sin responsables por la situación en que vivimos. Nosotras pensamos y saldremos a luchar ahora por los grandes temas que nos aquejan y que se expresaron en este 8 de Marzo.


El Taller por la Liberación de la Mujer Célica Gómez, es una organización de mujeres que toma el nombre de nuestra querida y ejemplar compañera Célica, oriunda de Durazno, trabajadora de la prensa, que residía en Buenos Aires cuando fue detenida y desaparecida, por su participación en la lucha contra la dictadura militar fascista, el 3 de enero de 1978, en el marco de la Coordinación represiva del Plan Cóndor.


Hemos sido participes de cada 8 de marzo desde hace más de 10 años. Somos parte fundadora de la Coordinadora de Feminismos del Uruguay y desde allí participamos y organizamos cada 3 de junio, 25 de noviembre y salimos a las calle cada vez que muere una mujer por el hecho de ser mujer. También hemos hecho la experiencia de participar en los multitudinarios encuentros de mujeres en la Argentina.


Pensamos -y hemos comprobado- que, en pos de facilitar la real participación de la mujer en el debate específico que pone de manifiesto los motivos de su discriminación histórica, así como en todos los temas sociales, políticos y económicos que nos atañen, es condición que la organización sea exclusivamente de mujeres, lo que no significa no contar con la colaboración de los hombres.  
Planteamos que la bronca expresada este 8 de Marzo se transforme en lucha hoy por las reivindicaciones que se allí se expresaron.


Pensamos, y es el corazón de nuestra estrategia al calor de las peleas de hoy, en la organización de una discusión amplia y continua en todos los terrenos y abordando todos los temas, debemos ir a un gran Encuentro Nacional de Mujeres, autoconvocado, horizontal y democrático y que recorra todos los departamentos del país, que exprese el sentir y saber de miles de mujeres del pueblo. Esto implica el trabajo paciente y prolongado en cada localidad y en cada barrio.
La fuerza de las mujeres cuando se juntan, cuando se expresan con libertad, cuando reconocen su problemática en la otra y se deciden a luchar, es incontenible y rompe con todas las barreras impuestas.


Si pensamos que nos merecemos, mujeres y pueblo, otra sociedad, es imprescindible contar con las mujeres para lograr este objetivo.

 

¡¡¡Porque es cierto que SI PARAMOS LAS MUJERES, PARAMOS EL MUNDO!!!  
 


* Nota enviada especialmente por las compañeras del Taller Célica Gómez para nuestro número de marzo que no pudimos publicar porque llegó luego del cierre de la edición. Por ese motivo la publicamos en nuestro Retruco de Abril.

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