• Hemisferio Izquierdo

Editorial: la LUC no cae lejos del herrerismo


Ilustración: Julio Castillo


No es la primera vez que Uruguay se va a dormir batllista (o progresista) y se despierta herrerista, a lo Gregor Samsa. Es una regularidad que parece recorrer nuestra historia nacional, desde el siglo XX en adelante. Hay varios momentos donde ello se ha expresado: la victoria de herreristas, riveristas y ruralistas en las elecciones constituyentes de 1916 que provocó el “alto de Viera”; el Golpe de Terra, o "Sagrada comunión de Marzo" según el propio Luis Alberto de Herrera en 1933; la victoria del herrero-ruralismo sobre el "comunismo chapa 15" en 1958; y la victoria electoral de la "coalición multicolor" en 2019. Que “coalición multicolor” suene más a compañía de animadores que a una rearticulación de las viejas derechas uruguayas, no la hace menos herrerista.


Capitalismo “bueno” vs. capitalismo “malo”. La bonanza y el ajuste. Dos momentos que parecen como contrarios pero que si observamos más allá de las apariencias, tal vez tengan algo de unidad histórica donde uno abre paso a su contrario y así en un loop. El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde.


Hoy, en plena recta final del referéndum contra 135 artículos de la LUC, proponemos abordar parte del “lado oscuro” del capitalismo uruguayo: el linaje herrerista.


El desafío es pensar la política y la economía como una unidad, como dos dimensiones de una misma realidad entrelazada. Por eso, como Marx, no nos interesa “pintar de color de rosa la figura del terrateniente o del burgués”, pero ellos nos importan y asumen sentido en tanto son personificaciones de relaciones sociales que los preceden. Pensar al herrerismo, pensar la LUC y todo el programa de la “coalición multicolor”, es pensar también al Uruguay sin rentas extraordinarias (aunque ahora haya un veranillo), pensar la fase regresiva de los ciclos económicos que se enfrenta con que las demandas agregadas en la fase alcista del ciclo ahora son un obstáculo y un lastre para la reproducción del capital. Esta es la verdad detrás del “momento herrerista”.


Por eso la LUC es la redefinición de las reglas de juego a favor de los malla oro, orientado a mejorar sus condiciones de acumulación y reproducción política. La LUC no es una casualidad, es una necesidad del momento herrerista del ciclo político uruguayo. Es el debilitamiento de lo público, y, sobre todo, la ruptura por arriba y por derecha de viejos pactos del Uruguay. Una ley, una reforma del Estado, que flecha la cancha a favor de ricos y poderosos. Todo en nombre de la libertad y de los derechos de los laburantes. Vaya impostura.


El 27 de marzo a la noche, cuando ya se sepan los resultados, tal vez caigan en cuenta que nos subestimaron.