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  • Cecilia Klein* y Líber Romero**

Desentrañando la madeja



La transformación educativa está enmarcada en un proyecto neoliberal y conservador que se oculta con una propaganda mediática que pretende mostrarlo como la panacea que no han logrado otros gobiernos. El enfoque competencial se ha convertido en el caballo de Troya que sirve como llave para todos los subsistemas de la ANEP, en donde se pueden observar distintos grados de elaboración teórica para su concreción. En Formación en Educación, se avanza en medio de una gestión marcada por la improvisación, la arbitrariedad y la falta de profesionalidad; se nota que el equipo elegido políticamente para llevar a cabo la tarea no estaba a la altura de las circunstancias, no supo aprovechar potencialidades y terminó desprestigiado ante el plantel docente.

Las formas de cubrir sus horrores y errores han sido, además de la mentira como práctica justificativa, la invención de un conjunto de eufemismos (en vez de “plagio”, “documento borrador en construcción”; frente a un plan sin programa, “plan en proceso continuo de revisión”, etc.).


La misión fundacional

Las autoridades de la enseñanza tienen un afán refundacional y pretenden modificar elementos esenciales de la construcción de la enseñanza en el Uruguay. Para hacerlo, generan un discurso que atiende a cambios con los que la población en general parece estar de acuerdo.

No se puede negar que la educación necesita continuamente transformarse para poder afrontar los cambios de la sociedad y del mundo. La cuestión es cómo se realiza este proceso, con qué tiempos y de qué forma; si se convoca a los que son partícipes del quehacer educativo o se realiza desde arriba. La segunda solución, si bien puede ser adoptada por su rapidez, no se asienta en una base firme al no convencer. Involucrar a los profesionales en el desarrollo de la propuesta educativa es fundamental si se quiere que la misma funcione. Siempre entre lo que se planifica y lo que se hace existe una brecha, en donde cuentan los recursos (inversión presupuestal, infraestructura edilicia y su distribución espacial), el marco institucional (organigrama, reglas internas), el diseño curricular y programático y los sujetos que participan (trabajadores docentes y no docentes, estudiantes).

Diferentes actores técnicos y políticos han ido construyendo una imagen de que la educación en Uruguay está en crisis, que fracasa en sus objetivos. Utilizan como ejemplo de este fracaso la repetición, la tasa de abandono o la baja cualificación en determinadas pruebas estandarizadas. No se trata de negar los datos sino de conceptualizarlos históricamente, algo que excede el propósito de este artículo.

El gobierno ubica en el centro del debate a los sindicatos como elementos nocivos que han estado poniendo frenos a todo proceso de reforma. Se los acusa de haber ejercido un cogobierno en la educación y detenido cualquier avance que afectara sus intereses corporativos. Es por esta razón que la nueva gobernanza se debe realizar sin ellos, eliminando la representación docente en tres subsistemas o convirtiéndola en formal en el CODICEN y el CFE. Esta eliminación de los representantes electos es parte de una concepción de democracia restringida. No se busca construir en el marco de la diversidad, se pretende imponer una visión.

En el discurso hay una visión mesiánica. La presencia del gobierno es para cumplir con un conjunto de cambios que no se han podido llevar adelante y que son necesarios e impostergables. Esta idea de redentores, fundadores de una nueva realidad, hace que su discurso sea de combate, de cruzada frente a los sindicatos. Así lo expresaba el ministro Da Silvera a mediados de setiembre, quien posicionaba la discusión por la reforma como “una disputa por quién gobierna la educación”. (14/9/22, El País)

Vale la aclaración de que los sindicatos son estigmatizados en general pero con los sindicatos docentes, hay una saña particular. Hay un velo de sospecha sobre el docente, sobre sus ideas, sobre la forma en cómo da clase, sobre las competencias técnicas que tiene, sobre su experticia en la profesión. Se difunde una visión maniquea de los docentes. Por un lado está el docente sindicalizado que no tiene compromiso con su profesión, que está opuesto a cualquier cambio y por lo tanto es conservador y por otro el docente no sindicalizado profesional, renovador y comprometido con la transformación de la educación. En esta imagen de los dos tipos de docentes, se agrega un tercer actor: el experto, que no está identificado con ninguno de los dos, sino que visualiza a ambos desde afuera, sin contacto directo con el aula y quien tiene la potestad y el respaldo gubernamental para emitir juicios. Esta visión que subestima al docente y su rol, en un boomerang, sirve para generar la idea de que no todos los docentes deben ser tenidos en cuenta, sino aquellos seleccionados, purificados de sus males. La designación directa es defendida en este sentido, aludiendo además a la idea de mayor eficiencia y rapidez en la concreción de tareas.

Dentro de los aspectos promocionados por la reforma, existen algunos que han sido presentados de forma monolítica, negando la posibilidad de análisis e incluso menoscabando los cuestionamientos. Vale mencionar el concepto de “centralidad en el estudiante”, idea que se encuentra reiterada en muchas oportunidades en el Marco Curricular. El mismo se reduce a la necesidad de un cambio para atender ciertos diagnóstico que tienen a la deserción como principal consecuencia en los diversos subsistemas. Sin embargo, esta centralidad en el estudiante no incluye en ningún momento la intención de consultar ni dialogar sobre su punto de vista, sobre sus necesidades, sobre su cotidianidad con el propio involucrado. La opinión de los estudiantes, incluso de aquellos que han sido elegidos por el voto a nivel nacional, ha sido inferiorizada y cuestionada como voz validera.


La lógica de la transformaciones

La transformación educativa y la reforma previsional fueron definidos por el presidente Lacalle como sus buques insignia el mismo día que se conocía el resultado del plebiscito sobre la Ley de Urgente Consideración (Ley nº 19.889).

Al día siguiente, 28 de marzo de 2022, se aprueba el Decreto 355 del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), que reglamenta algunos aspectos ya introducidos en la LUC en relación a la Formación en Educación. El decreto establece, como novedad, una serie de lineamientos que permitirá que las instituciones públicas y privadas acrediten el carácter universitario de sus estudiantes una vez que finalicen sus estudios y tras aprobar una prueba que será realizada por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed).

El decreto del MEC enumera una serie de características que la Formación en Educación debe tener, desde la cantidad de horas totales, el porcentaje de cursos virtuales y presenciales permitidos, así como la formación que los docentes a cargo de dichos cursos deben tener, entre otros. Estas pautas se hacen a espaldas de los planes aprobados en Formación en Educación así como del Estatuto del Funcionario Docente que regula la elección de horas.

En su formulación se ve el contenido político estratégico:

  • Se viola la autonomía de la ANEP, al introducir un marco curricular al que se debe adecuar el CFE si quiere que sus estudiantes sean acreditados.

  • Genera una competencia entre distintas instituciones privadas y públicas, con lo que se fragmenta el Sistema Único de Formación en Educación.

  • Se transfieren rubros del ámbito público al privado a través del sistema de becas.


En relación a este tercer punto, el ministro Da Silvera ha anunciado, con bombos y platillos, el otorgamiento de becas para estudiantes de 3º y 4º año de Formación Docente para finalizar sus estudios en instituciones que se presenten a la acreditación universitaria (estas becas no diferencian entre instituciones públicas o privadas). Es de notar que los reclamos para una mayor cantidad de becas para Formación en Educación han sido una constante del movimiento estudiantil y de las consejeras elegidas en CFE, pero cuyos planteos no fueron incorporados en la Rendición de Cuenta. La diferencia entre unas y otras es quién las maneja y hacia quién pueden ir y qué se debe hacer para recibirlas, constituyendo las del MEC casi un chantaje para aceptar la acreditación universitaria.

Esta supuesta deuda histórica que el gobierno anuncia que logra cumplir implica la entrega de títulos de cartón, títulos universitarios sin la institucionalidad detrás. Los pilares del ser universitario implican la docencia, la extensión y la investigación, funciones que se deben dar en un marco de autonomía y cogobierno. En vez de pagar la verdadera deuda de crear la Universidad de la Educación, las autoridades establecen que las y los docentes serán universitarios si aprueban una prueba elaborada por el Ineed, cuyos criterios aún no han sido explicitados, pero que seguro nada tienen que ver con lo que implica una verdadera experiencia universitaria.

Ante esto, se plantean una serie de situaciones que implican la fragmentación del sistema nacional de formación docente, logro alcanzado en 2008 y que se traducía en la misma formación en todo el país. En primer lugar, de las 5 carreras que imparte el CFE solo dos (Profesorado y Maestro de Educación Primaria) tendrían la posibilidad de solicitar la acreditación universitaria de acuerdo a los criterios del MEC. Pero incluso en el caso de estas carreras, la acreditación terminaría siendo una cuestión individual, ya que solo aquellos que aprueben la prueba accederán al título de Licenciada/o en Pedagogía.

Otro aspecto que fomenta la fragmentación de la formación docente ha sido el cierre de cursos para el año 2023. De 2º a 4° año se han cerrado 166 grupos a nivel nacional, número que puede aumentar una vez que se tenga la información completa sobre la cantidad de grupos de 1º año para el próximo año lectivo. Este recorte ha implicado una importante pérdida de cursos presenciales en el interior del país, modificándose, por parte de las autoridades, la modalidad de cursado a estudiantes que ya la habían optado con anterioridad. El cierre de grupos permite proyectar que en algunas regiones dejará de existir la posibilidad de estudiar presencialmente ciertas carreras, obligando a los estudiantes a trasladarse a la zona metropolitana en caso de preferir esa modalidad.


El contenido de la transformación

A los cambios de condiciones de trabajo, que se llevaron a cabo sin ámbitos reales de negociación, se sumó la oposición a la forma y el contenido que adquirió esta reforma. El 6 de julio, el Consejo de Formación en Educación aprobaba el Marco Curricular que definiría el Plan 2023. En este, se constató plagio, copiando y pegando párrafos de una página web argentina. A medida que los documentos se fueron aprobando y difundiendo, los errores se fueron acumulando. A los problemas a la hora de citar, falla que persiste incluso en el último documento entregado al CODICEN por parte del CFE, se pudieron visualizar faltas ortográficas, fundamentaciones incompletas, programas que no existen o mallas que se prometen para febrero.

Las mallas aprobadas implican la eliminación de más de 60 asignaturas en las diferentes carreras, sin que existiera discusión real ni fundamentación académica de tal acción. Sin embargo, al analizar las decisiones tomadas por los autores anónimos (y ocultos) de este plan, se puede visualizar un claro retroceso en las asignaturas que promueven la reflexión teórica y que llevan al estudiante a cuestionar el rol de su especialidad/carrera y analizar críticamente no solo qué enseñar, sino cómo y por qué. Este recorte no es menor, ya que las consecuencias del mismo serán egresados menos críticos y autónomos, que puedan ser capaces de defender y justificar sus prácticas con argumentos académicos, tener un marco teórico que respalde su selección de contenidos e hipótesis, autores o temas a tratar. Frente a esto, las autoridades buscan fomentar un docente de manual, aplicador de recetas, que acepte utilizar cinco juicios preestablecidos para juzgar a una diversidad de estudiantes.

Mientras los contenidos específicos se reducen, se incorporan una serie de asignaturas que se enmarcan dentro de lo que se ha denominado “Lenguaje diversos”. En ningún momento los autores definieron el término en sí mismo y muchos menos se crearon los programas de estas asignaturas que pudieran justificar su inclusión. Todas las asignaturas presentadas carecen de programa y poco se sabe de cuándo y quiénes los harán; pensemos que la preparación de un programa de una asignatura implica un pienso, una selección de materiales y temáticas a resaltar que no se puede hacer unos días antes de comenzar los cursos (suponiendo que estén en febrero).

La eliminación de la estructura académica nacional (al no renovar a los coordinadores nacionales ni hacer un nuevo llamado) sumado a la falta de lineamientos programáticos no permitirá asegurar que el nivel de lo enseñado así como los temas incluidos, por ejemplo, en Florida se corresponderá con el curso que también se de en Rivera. En caso de no ser así, estaremos ante otro escalón más abajo y en caída libre hacia la fragmentación de la Formación en Educación.


El caos reinante

En estos días, se están produciendo las elecciones de horas de Secundaria y de Formación en Educación. La promesa del presidente Silva de que sería en un orden ya establecido en otros años, Formación en Educación primero y luego Secundaria, se vio imposibilitada debido a la inoperancia e ineficiencia del primero y la impaciencia del segundo. Este orden no es caprichoso, sino que responde a una realidad innegable. Gran parte de las y los docentes con mayor grado eligen en CFE. Si el orden se trastoca, como en este año, los docentes se vuelcan a Secundaria intentando asegurar su fuente laboral, y una vez que Formación Docente elige, dejan las horas de Secundaria, lo cual provoca caos, grupos sin docentes y elecciones de horas entrado ya el año lectivo

A estas cuestiones temporales, se le suma un sinnúmero de situaciones que las autoridades de la enseñanza no han tenido en cuenta al imponer el Plan 2023, que responde claramente a tiempos políticos y no pedagógicos, pero que además refleja que se trata de una reforma que se diseñó entre unos pocos elegidos, que no tuvieron en cuenta la globalidad de las carreras. Estas situaciones paradójicas se pueden observar, por ejemplo, en el cambio de asignaturas de primero a otros años, lo que implica que durante el 2023 estudiantes del plan anterior no contarán con docentes de dichas asignaturas para poder tomar los exámenes.

A la precarización de las condiciones laborales de las y los trabajadores, se suma la violación de los derechos de las y los estudiantes. No solo hay un cambio de la modalidad de cursado en algunos institutos, como se denunciaba anteriormente, sino que a la fecha no se sabe si los estudiantes que se mantienen en el Plan 2008 pero deben asignaturas de primer año tendrán la posibilidad de cursarlas (algo establecido en otros planes en el marco de disposiciones transitorias) o se verán obligados a dar los exámenes. El Reglamento de Pasaje de Curso se hizo a espaldas de los directamente involucrados, demostrando que la centralidad del alumno es solo un slogan de marketing.


Afirmamos hace unos meses que no se puede comprender la lógica de la actuación de los miembros de la coalición de gobierno, en donde los réditos políticos son claramente disímiles. Una parte importante de la base electoral de la coalición de gobierno va a ser directamente afectada porque las consecuencias educativas y sociales se sentirán más al interior del país que en la zona metropolitana, más en el campo que en la ciudad. Es cada vez más claro como Robert Silva usa los medios del Estado para hacer campaña y convertirse en una figura pública. Es también claro que la Transformación educativa crujirá administrativamente en marzo, y que de puertas adentro del aula serán las y los docentes los que seguirán definiendo los contenidos y enfoques de sus clases. En Formación en Educación, la movilización que estalló en agosto generó lazos de solidaridad, compromiso y criticidad entre docentes y estudiantes que no se podían haber previsto.

La Reforma no pudo convencer a los directamente involucrados de sus bondades y se instaura por el principio de autoridad. Plantan la bandera de la transformación en arenas movedizas y su hundimiento solo será cuestión de tiempo.



Anexo: Desarrollo del conflicto

Desde el 15 de agosto, el movimiento estudiantil comienza a ocupar los institutos de Formación en Educación en varios departamentos del país, llegando a movilizarse 25 de 32 centros. Estas ocupaciones se dieron a nivel nacional, marcando una presencia clara del norte al sur y del este al oeste. Esta medida se vio acompañada por movilizaciones, jornadas de propaganda y acciones de difusión por parte de estudiantes y docentes en la casi totalidad de los centros educativos.

El 19 de agosto se produce la primera reunión entre estudiantes y consejeros/as del CFE. Mientras que las y los estudiantes lograron una gran coordinación nacional, asistiendo representantes de los diferentes centros, y llevaron una serie de reivindicaciones conjuntas, el Presidente Víctor Pizzichillo no planteó ningún tipo de propuestas ni tuvo disposición para negociar.

Desde el 22 de agosto, el Sindicato de Docentes de Formación en Educación comienza a ocupar los centros, constituyendo un hito histórico. Se ocupa el IPA (Montevideo), Cerp Sur (Atlántida), Cerp del Norte (Rivera), Cerp del Suroeste (Colonia), INET (Montevideo), IFD de Tacuarembó, IFES (Montevideo).

El 23 de agosto y el 26 de octubre, se realizaron dos movilizaciones multitudinarias que reunieron al movimiento estudiantil y todos los sindicatos de la enseñanza. La plataforma reivindicativa incluyó, entre otros puntos, el rechazo a la transformación educativa así como los recortes en el presupuesto para la ANEP y UDELAR.

El 14 de setiembre se produce la primera conferencia de prensa conjunta entre ADUR, SITUTEC y SIDFE. Se denuncia una política contra la educación terciaria pública, el recorte de presupuesto y el ataque al cogobierno. Durante el mes de octubre, algunos sindicatos y centros de estudiantes se declaran en huelga o en paro por tiempo indeterminado.

En el marco de la denominada semana Formación en Educación de luto, los centros educativos se visten de negro, buscando dar visibilidad a la situación que se estaba viviendo. Se realizan dos instancias de denuncia sobre la situación en formación en educación. El 29 de noviembre se lleva a cabo una conferencia de prensa por las y los consejeros elegidos de CFE y CODICEN; el 1 de diciembre se rodea el Palacio Legislativo.


Seguimos en conflicto.




* Profesora efectiva de Cultura Inglesa en IPA

** Profesor Efectivo de Historia Contemporáneo en IPA y Cerp Sur



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