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  • María José Bolaña

Afrodescendencia en Uruguay. A 50 años del golpe de Estado en Uruguay. Memoria y cuentas pendientes


Ilustración: Mariana Escobar


Por María José Bolaña


Durante la última dictadura civil y militar la comunidad afro uruguaya sufrió uno de los ataques más violentos de su historia, después de la trata de personas esclavizadas, el destierro. Es decir, la expulsión del espacio urbano donde tenían sus raíces históricas y sus bases culturales. El desalojo forzado de los Barrios Sur y Palermo a que fue sometido la población afro descendiente fue un ataque étnico racial perpetrado por el Estado y no reparado aún. Es una cuenta pendiente que tiene la sociedad y los gobiernos democráticos uruguayos con una parte de sus ciudadanas y ciudadanos.


A nivel internacional la trata de personas africanas esclavizadas del colonialismo europeo en América no ha sido reparada por sus perpetradores, sí reconocida como un “crimen de lesa humanidad” (1) en la Conferencia Mundial contra el Racismo organizada por las Naciones Unidas en Durban, en el año 2001. En esos caminos, entre reconocimiento de violencias racistas históricas a nivel global y, la visibilidad del racismo y la experiencia del mismo en tiempos de terrorismo de Estado en Uruguay de la comunidad afro uruguaya, se redactó y presentó al parlamento, veinte años después de Durban, un informe titulado “Memoria y reparación integral de la comunidad afrouruguaya en tiempos de terrorismo de Estado; en particular, de las familias desplazadas forzosamente del conventillo Medio Mundo y el barrio Reus al Sur (Ansina) (1973-1985)”. Este documento fue realizado por la Red Temática sobre Afrodescendencia de la Universidad de la República y organizaciones afrodescendientes agrupadas en la Coordinadora Nacional Afrouruguaya (2019-2021), en el marco del cumplimiento de la ley 18.446 (2).


Es decir, Uruguay ha hecho un camino legislativo e institucional para reparar las atrocidades del racismo y el terrorismo de Estado. Pero no ha concretado esa reparación en términos reales. Entre memoria y cuentas pendientes escribiré un poco de historia.


El barrio: identidad y resistencia


Cordón, Barrio Sur y Palermo son la cuna del candombe montevideano, así lo reconoce la memoria afrodescendiente, los estudios musicológicos, sociológicos, históricos y antropológicos y, lo consagró en setiembre de 2009 la 4ª Sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).




Foto: Laura Mendizabal, enero 2020. Plaza Medellín en el Barrio Sur, esquina de las calles Carlos Gardel y Zelmar Michelini. El muro fue tirado abajo en 2021 por la municipalidad. La calle Zelmar Michelini es la ex Cuareim donde se encontraba el conventillo Medio Mundo. Desde este lugar sale el desfile oficial de Llamadas.


En 1956 se realizó el primer Desfile Oficial de Llamadas por la calle Isla de Flores. Ello fue una forma de reconocimiento por parte del municipio de Montevideo de una tradición afro en su barrio. Sin embargo, el proceso, la forma y el resultado final no fue el que la comunidad afro, a través de una de sus organizaciones más importantes de la época, había presentado.


La Asociación Cultural y Social Uruguay (ACSU) presentó al gobierno municipal a mediados de los cincuenta, un proyecto que buscaba jerarquizar los festejos de la comunidad afro separándolos del Carnaval. Para ello proponía la “Fiestas Negras del Sur” que durarían una semana, entre el 24 diciembre y el día de reyes (6 de enero).

Era una oportunidad para conmemorar oficialmente, a través del Candombe y en sus barrios, una de las fiestas tradicionales más importantes de la comunidad, el 6 de enero, día de San Baltasar, el rey negro. La semana comenzaría y culminaría con dos fiestas, una en Medio Mundo y la otra en Ansina, realizando allí competencias de comparsas, bailarines, vestuarios, personajes tradicionales (3).


Sin embargo, la Comisión de Fiestas municipal decidió un proyecto opuesto, estableciendo un Desfile de Llamadas como parte del Carnaval montevideano. Despreciando así la idea que planteaba una comunidad, con sus tradiciones, como tantas otras que había en Montevideo (gallegos, judíos, italianos, etc.), de forma de preservar su cultura en el espacio barrial donde se ubicaba, conservando sobretodo el espíritu sagrado que para ellos tenía el candombe, vinculado a fiestas que identificaban como propias.


A pesar del rechazo oficial de la propuesta vinculada al espacio y tradición afro, la comunidad mantuvo en sus barrios del centro y sur montevideano, la práctica de “la llamada espontánea” (4) como forma de visitarse en los diversos puntos donde se hallaban los conventillos de Cordón, Palermo y Barrio Sur. Ello se hacía a través del recorrido por las calles, del intercambio musical en toques de candombe dentro y fuera del conventillo, de la convocatoria a encontrarse, circular y bailar por las calles. Era parte de la vida cotidiana barrial, especialmente los domingos.


Desalojo urbano


Contra esa apropiación cultural del espacio urbano y, en medio de una situación de pobreza debido a las malas condiciones de vida de la población afro en el Montevideo de los cincuenta, los desalojos de los conventillos encausados por sus propietarios no se hacían esperar.


Así contaba el diario Justicia, del Partido Comunista, lo que vivían los vecinos del conventillo de la calle Roo, en el Barrio Sur, en enero de 1955: “El domingo a altas horas de la noche, la policía irrumpió en las habitaciones de los vecinos de la calle J. M. Roo y Paraguay, mientras estos dormían. A la vez de enfocarlos con sus linternas, los policías a gritos les decían a los vecinos que se fueran de allí porque el lunes comenzaría la demolición”. A pesar de que el municipio les había prometido darles viviendas antes de su desalojo, el lunes llegó la empresa de demolición “pretendiendo sin más dar comienzo al desmantelamiento del edificio con 12 familias viviendo adentro.” (5) La demolición no se concretó en ese momento, pero este hecho da cuenta de la violencia a la que estaban expuestos quienes vivían en conventillos y, de un proceso que llevó medio siglo de desalojo de esta población del sur de Montevideo.


El miedo al desalojo, la incertidumbre de no saber a dónde ir y el uso de la fuerza para hacer cumplir la voluntad de los dueños de los edificios, parecería ser una práctica común, que llevó también al desalojo del resto de los conventillos con un gran porcentaje de población afro.


Los mecanismos de resistencia fueron diversos, el uso de los vínculos políticos para evitarlos, la formación de comisiones y comités barriales que contuvieran los desalojos y buscaran la posibilidad de alternativas, como viviendas económicas públicas, en el barrio o en otras zonas de Montevideo.


Junto con el desalojo de la población afro se iban los toques del candombe originales y desaparecían los espacios de origen de comparsas (6).


La familia afro y el conventillo eran la base y el lugar para la formación de la comparsa y la creación de los toques de candombe. Fiesta Negra y Libertadores provenían de Ansina en Barrio Reus al Sur (Palermo), Morenada del conventillo Medio Mundo (Barrio Sur), Llamada de Fausto o de Charrúa del conventillo Charrúa (Cordón Sur). Las dos primeras crearon dos de los toques madres del candombe, el tercero se originó en el conventillo Gaboto, ubicado en la zona de Cordón Norte.


De esta forma, el espacio urbano de Cordón (Sur y Norte), Palermo y Barrio Sur, conformó desde el siglo XIX hasta las postrimerías del XX un lugar de identidad afro. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX ese espacio y su cultura fueron víctimas de un proceso de desalojo de los pobres urbanos del centro de la ciudad, que los expulsó de su lugar de pertenencia.


A pesar de su resistencia a ser expulsados, utilizando diversos mecanismos para poder permanecer, como conseguir el aplazamiento de los desalojos a través de partidos políticos y vínculos gubernamentales, el proceso fue irreversible, y tuvo su punto más violento en el período de la dictadura civil y militar uruguaya, entre 1973 y 1985.


Terrorismo de Estado y destierro


A fines de los setenta, el dispositivo represivo de la dictadura aliado al auge especulativo inmobiliario y de la construcción, ejecutó un desalojo violento con graves secuelas debido a las condiciones en las que las familias desalojadas fueron mantenidas luego de su destierro.


Así lo recuerdan algunas mujeres que lo vivieron y que fueron entrevistadas por el periodista Eduardo Delgado en 2021. Una de ellas, Sonia que tenía 28 años en el momento del desalojo, decía “La ignorancia nos acompañó, no teníamos el apoyo de nadie ni qué hacer y de la noche a la mañana nos rodearon el conventillo con militares con la orden de que nos teníamos que ir y señalaban qué podíamos llevar y qué no. Lo que podíamos llevar era una cama, un ropero, una mesa y una silla. Nos subieron a camiones a punta de escopeta (…)”


Las familias del Medio Mundo y de Ansina debieron irse, junto a otras que debían abandonar las fincas ruinosas del centro y sur de la ciudad. Aquellas que no tenían a dónde ir, fueron trasladadas en camiones del municipio a la fábrica Martínez Reina en el barrio Capurro y, al Corralón Municipal en el Barrio Sur. A otras se les adjudicaron viviendas en la Unidad de Habitación N°3 en Cerro Norte.


Las familias que “vivieron” en esos hogares, hacinadas, donde muchas “habitaciones” con niños y niñas se separaban con cortinas, con dificultades de higiene y cuidado, sumadas a las situaciones precarias de trabajo y alimentación, sufrieron la violencia de ser depositadas en un galpón o fábrica, por tiempo indeterminado, constituyendo una violación sistemática de derechos humanos contra la integridad de sus personas.

Los recuerdos de una de las mujeres que vivió en Martínez Reina y luego fue trasladada a las viviendas de Cerro Norte muestran ese trayecto y los padecimientos: “Sin luz por meses, entre caballos que se soltaban del cuartel, en viviendas chiquitas, con lo poco que pudimos conservar, porque cuando fuimos a Uruguayana nos sacaron casi todo, entre ello las fotos y los recuerdos que teníamos” (7).


De la misma manera, Soña también recuerda su llegada a Cerro Norte “Luego de esa penuria nos trajeron para Cerro Norte, nos tiraron en un lugar del que no conocíamos nada. Veníamos del Centro y nos tiraron en lo que llaman Los Palomares. En ese momento las viviendas no tenían luz. (…) Los chiquilines nos podían ir al colegio al que iban porque era en el Centro y no teníamos para el boleto” (8).




Reparación: barrio y vivienda una deuda pendiente


Ex conventillo Medio Mundo. Barrio Sur. Foto tomada por la autora. Setiembre 2021.


Luego de la dictadura los “hogares” que refugiaban a los desplazados, continuaron con población hasta 1995, año en el que fueron clausurados y trasladadas las últimas familias a viviendas. En ese proceso de apertura democrática, la comunidad afro recuperó, en 1985, el Desfile Oficial de Llamadas en Barrio Sur y Palermo, que también había sido desplazado durante la dictadura a 18 de julio, avenida principal del Centro de Montevideo.


En este nuevo contexto de mediados de los ochenta, si bien había organizaciones católicas y movimientos sociales que trabajaban y militaban en los lugares donde se encontraban los desalojados, lo que sucedía con esas familias almacenadas en galpones, no era parte de las denuncias a las violaciones de Derechos Humanos perpetradas por la dictadura.


Así lo recuerda un militante afro de esa época: “Los negros de izquierda, teníamos una doble vida. De lunes a viernes era la militancia social y los sábados era la comunitaria con los negros y las negras (…). El desalojo y, nos preocupaba que en el libro “Nunca Más” (9) no tomaba esos temas. Y ahí habían sido puestos en un ghetto y luego puestos en ese campo de concentración horroroso, que milité mucho ahí adentro (…) con esa gente, porque teníamos primos, sobrinos, parientes” (10).


En 2021, el informe presentado al parlamento, ya referido, que denunciaba que la comunidad afro había sido víctima del terrorismo de Estado y reclamaba la reparación integral, al igual que el resto de los ciudadanos y ciudadanas que también fueron víctimas de la represión violenta desatada en tiempos de dictadura, mostraba un cambio político muy importante en la memoria histórica ciudadana. Este documento incluyó en el derecho a la memoria y la justicia a comunidades que por razones étnicas y raciales, como la comunidad afro, han sido olvidadas por la sociedad uruguaya.


El informe reconoce el derecho a la vivienda y al barrio como parte de la reparación integral para una comunidad golpeada y desterrada históricamente de su espacio urbano, en un sentido material e inmaterial.


Desde el punto de vista inmaterial se ha dado un paso este año, la División Turismo y la Secretaría de Equidad Racial y Poblaciones Migrantes de la intendencia de Montevideo, inauguró un recorrido por Barrio Sur y Palermo denominado “Latido Afro”. El mismo recupera la memoria patrimonial de lugares emblemáticos vinculados a la historia de los afrodescendientes en Montevideo, hace partícipes a integrantes de su comunidad en el proyecto e integra al recorrido testimonios que han sido parte de su historia (11).


El regreso al barrio que también planteaba el informe no se ha concretado aún, teniendo una larga historia de procesos sin concluir y frustrados desde la apertura democrática. En 1985, la Intendencia de Montevideo (IM) llamó a un concurso de proyectos para el Barrios Reus al Sur. El proyecto ganador planteaba “El objetivo esencial a lograr es la recuperación de un área reducida a la condición de “residuo urbano”, restituyéndola a los pobladores desalojados de ella, correspondiente a sus auténticas necesidades y acompasada lo más posible a sus posibilidades económicas” (12). Los trámites para su ejecución se retrasaron no pudiéndose llevar a cabo.


En 1992, el Grupo de Estudios Urbanos (13) con el apoyo de la Junta de Andalucía, proponía para la recuperación del predio baldío del conventillo Medio Mundo, la “construcción de viviendas y centro cultural relacionado con el Carnaval (Museo, ensayo, enseñanza), ya que es un espacio, aún hoy, representativo de la cultura “negra” para el barrio y para toda la ciudad”. Sin embargo, cuando se formuló por las autoridades municipales el Plan Especial de Barrio Sur, en el año 2000, “no se pudo realizar ninguna propuesta para ese predio” (14) y el Banco Hipotecario del Uruguay comenzó la construcción de viviendas para ser adjudicadas por ahorristas.


En los años noventa la organización Mundo Afro proyectó viviendas y un centro recreativo y cultural para el ex Palacio Viana, construido en los años veinte en el Barrio Sur y, cedido por el gobierno departamental como política de reparación para las familias afrodescendientes desalojadas. De ese proyecto se concretó la cooperativa de viviendas por ayuda mutua integrada por familias afrouruguayas sostenidas por mujeres (Ufama al Sur), culminada en 2009.


En ese año, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) (15), convocó a las personas que habían sido desalojadas en 1978 y 1979 a presentarse en sus oficinas con la notificación de desalojo o lanzamiento. Diversos acuerdos donde participaron el MVOTMA, la IM y el programa Unidades Familiares Mundo Afro (Ufama) se han orientado a la cesión de tierras y al apoyo a la construcción de viviendas preferentemente en Barrio Sur, Palermo, Ciudad Vieja y Cordón.


En 2011 se firmó un convenio entre el MVOTMA y la IM para la recuperación de otra parte del Barrio Reus al Sur, comenzando en 2014 un plan para realizar 17 viviendas para las familias desalojadas, que fueron entregadas en dos etapas entre 2015 y 2017.

Todo este proceso, muy lento de reparación que tuvo un impulso importante entre 2008 y 2015, ha estado marcado por la ausencia de una política sistemática de reparación.




Vivienda desocupada frente a la plaza Medellín, donde comienza el recorrido turístico e histórico en el Barrio Sur, organizado por el proyecto Latido Afro la intendencia. El graffiti alude al artículo 45 de la Constitución de la República, donde se consagra el derecho a la vivienda. Foto tomada por Laura Mendizabal, enero 2020.


El informe del 2021, señalaba la necesidad de “Hacer efectiva, mediante medidas sistemáticas de reparación, la garantía de los derechos que recogen los Principios de Restitución de Vivienda, a partir de los señalado por la Organización de las Naciones Unidas, considerando que el Estado fue el causante del desplazamiento, por acción o por omisión” y recomendaba, que ello se haga realmente efectivo en términos de política urbana, desde una perspectiva de Derechos. Así recomendaba al gobierno departamental “que establezca una cuota en el destino de las fincas en desuso o el suelo urbano que integran la cartera de tierras de esa comuna." (16)


La concreción de esta reparación tiene diversas implicancias. Para las víctimas, en palabras de algunas de ellas significa conseguir una vivienda “luego de todo lo terrorífico que vivimos, se la dejaría a mi hija, que nació en el Mediomundo. Cuando voy al barrio me pongo a llorar.”; “Tener una posibilidad, una ilusión de que nos van a escuchar es importante. Tengo 63 años y añoro volver a mi barrio y, si no me toca, que mis hijos o nietos conozcan ese barrio, que es algo distinto a lo que cuando chiquitos tuvieron que vivir acá” (17).


Para la comunidad afro es una forma de reparación a quienes han sido violentados históricamente, primero por la esclavitud y, luego por mecanismos sociales, políticos y culturales atravesados por el racismo que los han mantenido en la pobreza y los han desterrado de sus barrios históricos.


Para la democracia es una manera de a hacer justicia en la ciudad, generando espacios urbanos culturalmente ricos, socialmente integrados y, repartiendo la vivienda y el territorio con mayor equidad.


María José Bolaña. Docente de historia egresada del Instituto de Profesores de Historia. Magister en Ciencias Humanas, opción historia rioplatense y doctoranda en historia por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Udelar.



Notas


1. Artículo 13 de la Declaración de la III Conferencia Mundial contra el Racismo, Durban, 2001.

2. Esta ley fue promulgada en 2008 estableciendo la creación del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDHH).

3. Olivera, Tomás; Varese Juan Antonio, “Candombe”, Ediciones Banda Oriental, Montevideo 2008. Pág. 82

4. Idem. Pág. 70.

5. Diario Justicia, 12 de enero 1955.

6. Para ver algo de esta historia de desalojos en los cincuenta: M.J. Bolaña, Segregación urbana en el Estado benefactor: la política de barrios de emergencia y el desalojo urbano en Montevideo (1952-1958), Revista Eletrônica Da ANPHLAC, 22 (34), 150–185. DOI: https://doi.org/10.46752/anphlac.34.2022.4101

7. Silvia, otro de los testimonios entrevistados por Eduardo Delgado en 2021.

8. Eduardo Delgado en “El desalojo de los conventillos Ansina y Medio Mundo: racismo, dictadura y codicia inmobiliaria”, La Diaria, 6 de noviembre 2021, Montevideo.

9. El libro “Uruguay Nunca más. Informe sobre la violación a los Derechos Humanos (1972-1985)” fue elaborado y publicado por la organización Servicio Paz y Justicia en 1989.

10.Entrevista realizada en setiembre de 2019. Archivo Sociedades en Movimiento

11.https://latidoafro.uy/ Los lugares señalados como espacios de memoria tienen un código QR al que se accede desde esa página y donde se encuentran testimonios e información.

12.El proyecto ganador del concurso fue elaborado por la arquitecta Marta Cecilio y los arquitectos Jack Couriel y Mario Spallanzani. En “Síntesis simbólica: Candombe, Barrio Sur y Palermo”, Boronat, Yolanda; Mazzini, Laura y Goñi, Adriana. Farq-Uruguay, 2007. Pág. 35.

13.El Grupo de Estudios Urbanos fue un equipo de trabajo integrado por los arquitectos Mariano Arana, Ramiro Bascans, Jorge Di Pólito, IvonGrilli, Andrés Mazzini, VictorScalabirni, Juan C. Vanini, Daniel Venturini y las arquitectas Elena Mazzini, Silvia Montero, Lina Sanmartin. Asesorado por los ingenieros Antonio Dieste y Pablo Castro. Con la colaboración de los Instituto Habiplan e Intec. Idem. Pág. 33.

14.Idem. Pág. 33

15.A partir del 2020 el MVOTMA pasó a llamarse Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial.

16.Memoria y reparación integral de la comunidad afrouruguaya en tiempos de terrorismo de Estado; en particular, de las familias desplazadas forzosamente del conventillo Medio mundo y el barrio Reus al Sur (Ansina) (1973-1985), 2021. Pág. 66

17.Silvia y Sonia. Entrevistadas realizadas por Eduardo Delgado, en “El desalojo de los conventillos Ansina y Medio Mundo: racismo, dictadura y codicia inmobiliaria”, La Diaria, 6 de noviembre 2021, Montevideo.















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