Clara Zetkin. O su reflejo

March 17, 2020

 

Ilustración: Rocío Piferrer

 

Muchas veces sucede que diferentes referentes de la historia son proyectados a imagen y semejanza de quienes los citan. En esta ocasión, me voy a referir a la representación distorsionada en que he visto presentar el vínculo y el pensamiento de Clara Zetkin, referente histórica del movimiento feminista y la internacional comunista y su camarada, Vladimir Ulianov "Lenin".

 

En el transcurso de su actividad en la II internacional, el acercamiento de Clara Zetkin (entonces dirigente del Partido Socialdemócrata Alemán) a las posiciones de los comunistas soviéticos, fue evidente. Con posterioridad a la misma, Clara fue responsable de la Sección Femenina en el Comité Ejecutivo de la III Internacional, a propuesta de Lenin, y en el marco de su II Congreso, fue responsable de redactar las directrices por las que los PPCC se orientarían (incorporándolas a sus programas) en torno a la cuestión femenina.

 

El compromiso feminista de Clara en la internacional comunista es ampliamente conocido. Sin embargo, en mucha de la literatura feminista, se suele presentar como elemento discordante en su vínculo con Lenin. Y se asignan a las reflexiones del líder bolchevique valores machistas y menospreciantes. En mucha literatura se suele eludir el compromiso de Lenin con la lucha por la liberación de la mujeres y se esgrimen definiciones, como de su autoría a partir de la fragmentación interesada de sus textos. De tanto en tanto, aparece en artículos de diferentes autoras, un pequeño extracto del largo intercambio que Lenin y Clara tuvieron en 1920, y que ella publicó en 1925 bajo el título de "Recuerdos de Lenin".

 

El texto original consiste en una larga entrevista que Clara reprodujo y en la que no se disimulan los desencuentros ni las diferencias entre ellos. En el mismo texto, publicado tras la muerte de Lenin, Clara expresa un gran respeto y afecto hacia su camarada: “No he conocido a nadie que escuchase mejor que él ni que mejor ordenase lo escuchado, sacando de ello las conclusiones generales. Así lo denotaban las preguntas rápidas y siempre muy concretas con que interrumpía de vez en cuando los informes y el modo certero con que volvía después sobre este o aquel detalle de la conversación.”

 

Toda la entrevista vislumbra un rico e interpelante debate en torno a los diferentes aspectos económicos, políticos y sociales que estaban siendo abordados por el movimiento comunista internacional.

 

Clara cuenta allí que Lenin le pide información acerca de los PPCC.  Le explica las dificultades de articulación entre los partidos que integraban la III Internacional y los esfuerzos para la organización y la agitación de las masas de trabajadoras alemanas, que según Clara, Lenin valoró positivamente sin omitir además alguna disconformidad:

 

"(...) Me han contado, por ejemplo, que una comunista muy inteligente de Hamburgo edita un periódico para las prostitutas, y quiere organizar a éstas en la lucha revolucionaria. Rosa sentía y obraba humanamente como comunista cuando, en un artículo, salió en defensa de unas prostitutas a quienes no sé qué transgresión cometida contra las ordenanzas de Policía por las que se rige el ejercicio de su triste profesión, había llevado a la cárcel. Estos seres son víctimas de la sociedad burguesa, dignas de lástima por dos conceptos. Son víctimas de su maldito régimen de propiedad y son además víctimas de su maldita hipocresía moral. Esto es evidente, y sólo un hombre zafio y miope puede no verlo. Pero una cosa es comprender esto y otra cosa muy distinta querer organizar a las prostitutas —¿cómo diré yo?— gremialmente como una tropa revolucionaria aparte, editando para ellas un periódico industrial. (...) Esto me recuerda demasiado aquella moda literaria que convertía poéticamente a cada prostituta en una santa de los altares. También aquí era sana la raíz: un sentimiento de solidaridad social, de rebeldía contra la hipocresía virtuosa de los honorables burgueses. Pero este sentimiento sano degeneraba y se corrompía en manifestaciones burguesas. Por lo demás, también a nosotros nos va a plantear más de un problema difícil el asunto de la prostitución. Hay que tender a incorporar a las prostitutas al trabajo productivo, a la economía social. Pero esto es difícil y complicado de conseguir en el estado actual de nuestra economía y bajo todo el conjunto de circunstancias actuales. Ahí tiene usted un fragmento del problema de la mujer que se presenta ante nosotros después de la conquista del Poder por el proletariado y que reclama una solución práctica“

 

Lo planteado por Lenin en este punto, remite a los fundamentos abolicionistas de la filosofía marxista y que son congruentes con las principales directrices formuladas por Clara, en el II Congreso de la Internacional Comunista y que proponía:

 

A) En los países en los cuales el proletariado ha conquistado el poder estatal y ha edificado su dominio en el sistema de los soviets, como en Rusia: “Promoción de instituciones análogas para la asistencia a los enfermos, incurables, ancianos e inválidos: previsiones económicas y educativas que permitan la recuperación de las prostitutas, esa herencia del orden burgués, rescatándolas del lumpenproletariado y reincorporándolas a la comunidad de los trabajadores.”

 

B) En todos los países en los cuales el proletariado sigue luchando por la conquista del poder político: “Adopción de las disposiciones económicas y sociales adecuadas para combatir la prostitución; medidas higiénicas contra la difusión de las enfermedades venéreas; eliminación del prejuicio social en relación a las prostitutas; superación de la doble moral sexual, distinta para los dos sexos.”

 

C) En los países caracterizados por un desarrollo precapitalista: “Superación de los prejuicios, hábitos y costumbres, de los preceptos religiosos y jurídicos que degradan a la mujer como esclava de su casa, del trabajo y del placer del hombre, superación que presupone una toma de consciencia no sólo de las mujeres, sino también de los hombres.”

 

El "mansplaning" de Lenin

 

En el extracto más famoso de la entrevista, dice Lenin: “—En su "Debe", Clara, hay más cosas apuntadas. Me han contado que en las veladas de lectura y discusión que se organizan para las camaradas son objeto preferente de atención el problema sexual y el problema del matrimonio, y que sobre estos temas versa principalmente el interés y la labor de enseñanza y de cultura políticas. Cuando me lo dijeron, no quería dar crédito a mis oídos. El primer Estado de la dictadura proletaria lucha con los contrarrevolucionarios del mundo entero. La misma situación de Alemania reclama la más intensa concentración de todas las fuerzas proletarias, revolucionarias, para cortar los avances cada vez mayores de la contrarrevolución. ¡Y he aquí que las camaradas activas se ponen a discutir el problema sexual y el problema de las formas del matrimonio "en el pasado, en el presente y en el porvenir"!”

 

Si bien era practicamente imposible que Lenin despegara de sus análisis los aspectos económicos, no existe argumento que logre sostener que menospreciara los aspectos vinculados a las relaciones humanas más allá de la lucha de clases. Equivocado o no, Lenin comprendía como prioridad para el momento histórico, frenar cualquier distracción al desarrollo de las organizaciones proletarias en el marco del proceso revolucionario que estaban viviendo. Ciertamente, no estudió en profundidad los  problemas comunes a todas las mujeres, salvo los de las mujeres proletarias. Tampoco profundizó en el estudio de las relaciones sexuales y la lucha de clases, ni en la construcción de subjetividades, como tampoco lo hicieron la mayoría de los marxistas de esa época. en su opinión, dentro del movimiento comunista, debían ser las mujeres quienes elaboraran al respecto. 

 

La lectura fragmentada y algunos esquemas contemporáneos, inducen a pensar que las intervenciones hechas por Lenin en la entrevista con Clara, son un ejemplo de mansplaning. Y si bien, en un contexto de disputa con el poder patriarcal, es común recibir apreciaciones condescendientes sobre los principios feministas, anteponer la relativización de su condición de aliado para la lucha feminista, al análisis de sus planteos, es por lo menos injusto. Lenin fue el principal promotor de que todo lo vinculado a los derechos de las trabajadoras, de la maternidad y la emancipación de las mujeres, fueran elaborados por las propias compañeras y a partir de las organizaciones conformadas por ellas. El trabajo de las organizaciones de mujeres, contaron con el respaldo comprometido de Lenin, tanto en la URSS como en la Internacional Comunista. Los resultados estaban a la vista. Los soviéticos, con Lenin a la cabeza, fueron los primeros en plantear la necesidad de crear un equipo dentro de un Partido, que tuviera por cometido la proyección del trabajo entre las mujeres, su organización y el desarrollo de propuestas que abrieran paso a la lucha por la liberación de las mujeres. Pero además, quien le haya leído lo suficiente, sabe que no era su cualidad la condescendencia, y ni lejanamente podría haber sido nunca su intención, cometer mansplaning cuando las "Recuerdos de Lenin", se presenta como una conversación fraterna. 

 

La omisión en la literatura política de elementos medulares para el contexto histórico y  su particular incidencia en la vida de las mujeres, como que el carácter revolucionario de la URSS permitió que varias de las directrices impulsadas por las mujeres fueran consolidadas, dan cuenta de que existen intereses en ello (*).  

 

Así como no es menor omitir que Clara se integró al Comité Ejecutivo del Comitern, a propuesta de Lenin. Ni que a instancias de la Segunda Internacional, sus posiciones en favor de la paz, el sufragio femenino y la lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras (**), la enfrentaron, junto con Rosa Luxemburgo, Karl Liebknecht y los bolcheviques rusos, a los dirigentes de su propio partido, el PSA. No es menor, desconocer el carácter abolicionista de las directrices en torno a las mujeres en situación de prostitución, que fueron impulsadas por Clara y respaldadas por Lenin y la III Internacional.

 

Nunca hay ingenuidades en priorizar desencuentros y omitir trayectorias. En este caso, tanto las omisiones como la fragmentación de las "Recuerdos de Lenin" reproducidas por Clara en 1925, denotan más intereses detractores que el mansplaning de un presunto falso aliado. Pero por encima de todo, no hay ingenuidades en reducir a la imagen de una mujer sumisa, el reflejo de Clara.


 

(*) A través de los Decretos sobre la Disolución del Matrimonio, en 1917; el Código de Leyes sobre el Estado Civil y las Relaciones Domésticas, el Matrimonio, la Familia y la Tutela, en 1918 y el Decreto sobre la Protección de la Salud de las Mujeres (sobre la legalización del aborto), en 1920. 

(**) Hasta el I Congreso Internacional de Mujeres Comunistas en 1920, en Moscú, el trabajo hacia las mujeres proletarias, había sido invisibilizado por la Internacional.

 

*Militante del PCU, activista por los Derechos Humanos.

 

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