"La teoría de cuanto peor mejor no funciona. Eso también se juega en las elecciones", con Brenda Bogliaccini*

October 14, 2019

 Foto: Brenda Bogliaccini

 

 

Hemisferio Izquierdo: ¿Qué se juega y qué no se juega en las próximas elecciones?

 

Brenda Bogliaccini: Se juega mucho para los sectores populares, para su calidad de vida cotidiana y para tener mejores posibilidades en la procura y lucha por mejorarla. Para materializar, mantener y ampliar derechos adquiridos por los y las trabajadoras y el pueblo, que gane el Frente Amplio (FA) es fundamental. También incide para tener mejores escenarios de pelea por la transformación de nuestra sociedad. 

 

Coyuntura regional e internacional

 

Estas elecciones suceden con un contexto regional e internacional de ofensiva de la derecha contra los gobiernos de izquierda y progresistas en la región. Lo que hace evidente que el acceso a los gobiernos de fuerzas de izquierda y centro izquierda –incluso en el marco del sistema capitalista– es muy relevante para el capital y la derecha. Venezuela es un ejemplo de lo lejos que están dispuestos a ir para recuperar el control total político, económico y de recursos naturales. Esta ofensiva tuvo triunfos importantes en Brasil y Argentina, y avanza en nuestro país. 

 

Pararle el carro a la derecha, dar la lucha política clara y frontal es la tarea central de este momento. Dar la batalla ideológica, política y ética. Se trata de ganarle las elecciones. Que triunfe el Frente Amplio, que es la herramienta política popular que está en condiciones de poder llegar a hacerlo. Hoy, esta es la tarea principal. Allí hay que poner la mayoría de las energías.

 

La consagración del triunfo electoral de la derecha no haría otra cosa que fortalecerla y a sus políticas de ajuste en lo económico y conservadoras en lo político, ideológica y cultural. Su triunfo en Uruguay sería también un factor de reforzamiento de los sectores conservadores en la región. 

 

Las esperadas victorias electorales en Bolivia de Evo Morales y de Alberto Fernández en Argentina verían atenuados sus impactos en el ánimo de los pueblos de la región si en Uruguay pierde el Frente Amplio. 

 

Una perspectiva de dificultad aguda, de fortalecimiento de los sectores dominantes, no favorece la organización de sectores que están viviendo situaciones de vulnerabilidad o de grandes asimetrías de poder. La teoría de cuanto peor mejor no funciona. Eso también se juega en las elecciones. 

 

Ampliando la mirada

 

Es necesario ampliar la mirada, analizar los procesos de los pueblos vecinos y de América Latina para pensar nuestros desafíos de la coyuntura electoral en el marco de esta ofensiva de la derecha que continuará gane o no el FA. Para ello tomo palabras de Roberto Conde “el régimen de Bolsonaro está cada vez más aislado, aunque el pueblo brasileño todavía no ha regenerado las condiciones políticas para dar una batalla fuerte por sustituirlo. Pero hay dos cosas que son evidentes: la derecha brasileña no ha logrado instalar un régimen estable de dominación y explotación. Aunque los atentados contra los luchadores sociales han sido brutales, desde el asesinato de Marielle Franco, integrantes del Movimiento sin tierra, de los sindicatos, del movimiento ecologista e indígena, los incendios de la Amazonia, los desplazamientos de las tribus indígenas de sus territorios preservados. [...] Pero aún así es perfectamente demostrable que la derecha no se ha instalado como una alternativa sólida y de largo plazo en el Brasil. [...] se ha construido como una evidencia de la coyuntura histórica: la derecha no tiene alternativas para instalar regímenes fuertes, de dominación en la región, porque no tiene alternativas en el mundo, no tiene alternativas para los pueblos, no sabe qué hacer en medio de una crisis del capitalismo que ya lleva diez años, sino que además los principales teóricos, sociólogos, estrategas, economistas que trabajan en la visión proyectiva de la economía están previendo una nueva recesión para el período 2020-2025. La primer conclusión es que el sistema capitalista internacional y regional no logra instalar regímenes sólidos de dominación y con fortaleza política suficiente, lo cual permite amplios espacios de lucha popular y transformadora de nuestros pueblos. Esta es una oportunidad que no podemos, ni debemos dejar pasar. Debemos de trabajar en las contradicciones del sistema porque ellas no serán superadas por el sistema mismo. Si hay algo que la vida demuestra es que el capitalismo no se corrige a sí mismo, y que dejado a la evolución de sus tendencias naturales siempre lo que hace es fortalecer la acumulación, la reproducción acumulada del capital, la exclusión social, el crecimiento de la desigualdad, el estrechamiento de las oportunidades y el recorte de los derechos” [1].

 

La derecha no genera resultados sociales y políticos que conciten amplio apoyo de la gente. El fenómeno argentino muestra que solo a través del disciplinamiento y la represión, la división y la fragmentación de la sociedad hubieran podido sostener el proyecto político. No lo consiguen en base a la convicción, es a través de la represión o de la búsqueda de otras formas de alienación potenciadas a su máxima expresión –como el caso de los evangélicos en Brasil– que los sectores dominantes procuran hoy instaurar y sostener regímenes que no logran consenso social. Este elemento debemos tenerlo en cuenta para cualquier perspectiva de mediano plazo.

 

En esta etapa del capitalismo, con estas condiciones políticas de ofensiva de la derecha internacional, regional y nacional, en el marco de las luchas populares en América Latina, en particular en este momento de avance en Argentina, de resistencia en Brasil, y con la acumulación política popular en nuestro país es que debemos pensar las preguntas de qué se juega y no se juega en las elecciones. 

 

En este contexto el triunfo o no del FA o de la derecha tiene impactos importantes para la acumulación política popular para el logro de sus objetivos, a nivel nacional y regional. 

 

Los límites del proyecto frenteamplista

 

Así como Conde señala las contradicciones que tiene la derecha y el neoliberalismo para instalar regímenes sólidos y fuertes políticamente, nosotros en Uruguay nos tenemos que hacer la pregunta de por qué luego de tres administraciones del FA existe desencanto en sectores de la población y de militantes que ponen en riesgo la posibilidad de ser nuevamente electos. 

 

Estamos viviendo los límites del proyecto del FA y los efectos de la crisis capitalista. De un proyecto que en lo económico ha apostado centralmente a la inversión extranjera directa y al agronegocio, y pese al apoyo a pequeños y medianos productores agropecuarios, a las políticas de Colonización y a la economía social, ellas resultan débiles algunas y otras muy débiles frente a la consolidación de la primarización de la producción, concentración del capital y extranjerización de la tierra. La apuesta de izquierda del FA se ha expresado sobre todo en el avance de los derechos y en la organización de los trabajadores a través de múltiples leyes, en los Consejos de Salarios, en la reforma de la salud y el fortalecimiento sustantivo de ASSE, en diversas experiencias participativas, y muchos otros logros en políticas sociales. El nudo problemático se sitúa en la débil voluntad de tocar intereses, en el desarrollo de una política de conciliación de clases y en el escaso avance en las transformaciones de otras relaciones de poder como con las fuerzas armadas.

 

La tensión y el desencanto que genera la falta de respuesta ante problemas fruto de los límites del proyecto del FA, muestra la necesidad de una nueva orientación, lo que se suele llamar profundización.

 

En este momento el FA no ha construido una nueva síntesis sobre qué significa profundizar el proyecto, cómo seguir, por dónde avanzar y acumular fuerzas populares. La falta de claridad sobre la transformación y la revolución es un problema no solo de la izquierda uruguaya sino también a nivel internacional luego de la caída de la URSS y del derrumbe de las socialdemocracias europeas.

 

La superación de las limitaciones del proyecto político del FA no depende solo de las próximas elecciones. Aunque sí incide qué sectores saldrán fortalecidos y cuáles no en la interna del FA, y eso pesa también en los caminos que se elijan en la acción política futura. Las elecciones influyen en la correlación de fuerzas internas entre las diversas perspectivas dentro del FA.

 

El escenario actual del FA y de los/as frenteamplistas

 

Muchos de los que pensamos en términos de transformaciones de fondo, “estructurales”, que somos anticapitalistas y socialistas (contenido de necesaria redefinición pendiente), consideramos que la unidad en el FA –con su rasgo particular de coalición y movimiento– fue un avance importante para el movimiento popular, ha posibilitado luchas y logros. Algunos hacemos énfasis en la unidad para luchar, en forzar los límites de lo posible, en reivindicar la lucha como el proceso de toma de conciencia política y de internalización de una perspectiva transformadora a través de la práctica. 

 

Consideramos al FA como una alianza política, con diversidad de perspectivas que se discuten y se construyen síntesis. Pese al debilitamiento del movimiento de las bases resultado del proceso de elitización de la toma de decisiones, se sigue verificando que en los escenarios amplios como los congresos, las decisiones que se toman son más a la izquierda que si se toman en los ámbitos orgánicos o delegativos.

 

El FA está transitando cambios por el fin de los grandes liderazgos pos dictadura: Tabaré, Mujica y Astori, y la incertidumbre sobre el peso que tendrán los sectores que han sido hasta hoy hegemónicos como el FLS y el MPP en las decisiones. También pérdida de pujanza producto de la desmovilización de las bases y de la perplejidad ante los límites del proyecto y del malestar social, y de la enorme dificultad para construir una nueva síntesis global.

 

Las elecciones junto con ser un momento central de disputa del FA con la derecha, también es de lucha política entre visiones ideológicas y propuestas dentro del FA.

 

Situación que genera movilización y debate entre los y las frenteamplistas, promueve la politización de forma colectiva, profundiza argumentos, habilita la incorporación de diversos discursos como el más ideológico y conceptual, el más centrado en las luchas contemporáneas y diversas, el más obrero y de condiciones de vida, y también de derechos humanos. Permite fortalecer los discursos y propuestas de izquierda transformadora en el FA. 

 

La transición de liderazgos en el FA, la fragmentación sectorial, la emergencia de proyectos individuales, los límites del proyecto y los riesgos en las elecciones, genera interés por comprender, mayores posibilidades de debate con muchos frenteamplistas de propuestas como las del Partido por la Victoria del Pueblo y el Espacio 567, de Andrade y el PCU, de los sectores que triunfaron en las elecciones internas del PS y otras corrientes más de izquierda del FA que han formado grupos nuevos o que integran los grandes grupos pero son minoría, que analizan y se proponen enfrentar los problemas de nuestro proyecto popular tratando de construir respuestas de izquierda. 

 

Pese al retraso de la construcción de una nueva síntesis, emergen condiciones para fortalecer una perspectiva de izquierda y anticapitalista que trate de desbordar la orientación política, económica e ideológica hegemónica hoy en el FA. No es solo un modelo económico que apuesta a la inversión extranjera como estrategia para crecer y distribuir, sino que tiene implícito un modelo político e ideológico que no cambia las relaciones de poder de forma sustantiva, que no da la lucha ideológica de manera decidida. Es un modelo que es más democrático y distributivo, pero que rápidamente llegó a sus límites, y hoy está retrocediendo no solo en el aspecto económico sino en los avances políticos como en la participación, en lo político e ideológico que hace a la distribución del poder. Las elecciones también inciden en esto.

 

Debate con la ciudadanía

 

Estas elecciones permiten desarrollar el discurso de izquierda. Ideas e identidades que están latentes, que fueron construidas intergeneracionalmente, más allá de fracturas de memoria producto de la dictadura, hay discursos y memorias que se han recuperado en el movimiento sindical, también en el político y en experiencias territoriales participativas que hubo sobre todo durante los dos primeros gobiernos del FA. Muchas ideas y cuerpos de ideas todavía están en disputa o en stand by, y cuando uno las vuelve a poner sobre la mesa recuperan potencia, afirman una identidad, recuperan sentido que la falta de pedagogía política, los silencios o debilidades de sectores de izquierda y los avances de la derecha han generado desánimo y confusión. Recuperar la voz, abrir espacios, juntarse con otros que tienen voces más parecidas, fortalecer voces de izquierda en el FA, acercarlas, sumarlas, potenciarlas, es una manera de fortalecer la izquierda.

 

El proyecto del FA hegemónico hasta hoy no expresa toda la diversidad de ideas e imaginarios que la izquierda ha construido desde su nacimiento hasta hoy. 

 

Las elecciones tienen la particularidad de que son un momento de debate de los grandes problemas del país, los rumbos, la política y sus representantes institucionales y partidarios. En nuestro país es un momento donde la gente está más dispuesta a escuchar y opinar. Pero también existe la política como manipulación. Y las elecciones como el momento de su máxima expresión. Más en esta época de la imagen, de los medios de comunicación y el marketing. 

 

Para alguien de izquierda que piensa en términos de transformación social, el período electoral es una oportunidad. Valoramos que la gente está más receptiva y dispuesta a pensar algunos problemas y sus soluciones. Elegir a los representantes de la democracia institucional es una ocasión para pensar y debatir políticamente. Para los que somos de izquierda es una oportunidad para poder dialogar, ser escuchados, juntar gente, presentar ideas y propuestas, organizar gente y acumular más. Y también para acceder a ser elegidos para ocupar espacios institucionales para la acción política permanente.

 

Estas elecciones permitan desarrollar ciertas ideas y enfrentar la desmovilización, la despolitización, el corrimiento a la derecha que está teniendo toda la sociedad. Resistir ese proceso de corrimiento a la derecha dando la lucha ideológica.

 

Nuevas luchas/nuevas propuestas

 

En esta campaña aparecen nuevos temas que han surgido resultado de nuevas luchas. Estas luchas, traen nuevos debates, amplían la agenda, es bueno que se pongan sobre la mesa porque inciden y nos van reconfigurando como izquierda en la práctica. Hay una interacción entre vivir los límites del progresismo y volver a replantearte qué es una transformación de fondo, luchándola, planteándola en los comités de base, en los sindicatos, en los barrios, en la política y en los movimientos sociales. En el proceso electoral y fuera de él. Pero también en el proceso electoral cuando lo que se discute son los grandes rumbos.

 

La política, las políticas, los cambios macro, los micro. Las luchas por la vida, por salud mental, una huerta, un parque, una cooperativa, luz en el barrio, el salario, la jubilación, contra la violencia de género, son luchas por cambios sociales. Se deben articular entre sí y con la política, no siempre se logra, pero son condiciones de posibilidad mayores para tener una sociedad más igualitaria con personas con mayor protagonismo en sus vidas.

 

Muchas de esas experiencias crecen y se sostienen en el tiempo si se logran instaurar políticas sociales de apoyo. Esto también se juega en las elecciones.

 

Estas elecciones de 2019 son especiales por su contexto regional e internacional, en ellas se juega mucho: es un momento importante de enfrentamiento con la derecha a nivel nacional y regional, de disputa de proyectos, de espacios institucionales y estatales, de búsqueda de desmoralizar al movimiento popular. Pero la ofensiva de la derecha sigue luego de las elecciones. Los logros o fracasos serán parte de un proceso de lucha que continúa al día siguiente. Y que nos exige tener conciencia de la decisión de enfrentamiento de la derecha y de su disposición de llegar lo lejos que sea necesario para obtener sus objetivos. También nosotros debemos tener conciencia de las contradicciones que tienen como proyecto social y humano que abren espacios de lucha y de avance de un proyecto popular.

 

 

* Brenda Bogliaccini es militante social en el Oeste de Montevideo, participa del equipo de redacción de la revista Compañero e integra el Secretariado Ejecutivo del Partido por la Victoria del Pueblo, Espacio 567, Frente Amplio.

 

 

 

Nota:

1. Intervención de Roberto Conde en el Comité de base Los Malvines, en ocasión de la presentación de su candidatura al senado por el Espacio 567-PVP, setiembre 2019.

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