• Susana Dominzain

Entrevista a la historiadora Susana Dominzain sobre la historia de los plebiscitos y referéndum

















Susana Dominzain es historiadora por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Magíster en Historia por la Universidad de París VII, y Doctora en Ciencias Sociales en la Universidad Nacional General Sarmiento – Instituto de Desarrollo Económico y Social, Buenos Aires. Es directora del Centro de Estudios Interdisciplinarios Latinoamericanos, y directora del Observatorio Universitario sobre Políticas Culturales radicado en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Ha estudiado los mecanismos de democracia directa en Uruguay, fundamentalmente en el Uruguay de los 90. Es precisamente por esta razón que le hicimos algunas preguntas sobre los plebiscitos y referéndum en nuestro país.




Uruguay tiene como rasgo distintivo del funcionamiento de su democracia a los plebiscitos y referéndum. ¿Cuál es la historia de estos mecanismos de democracia directa en nuestro país? ¿Te parece que esta impronta refuerza la idea de la excepcionalidad uruguaya?



No somos excepcionales, simplemente tenemos características diferentes porque ese es el imaginario que hemos tenido durante décadas y como uruguayos nos ha hecho mal. Muchos países de América Latina pueden utilizar mecanismos de plebiscito y referéndum, en Uruguay el referendo es darle poder al soberano, al pueblo, y para la democracia es muy saludable. En nuestro país toda la discusión sobre la democracia directa entra con el Batllismo, porque Batlle se va a Suiza y queda impactado con esa realidad y entiende que el soberano tiene que definir sobre determinados temas y trae en un inicio el plebiscito, lo que permite cambios en la Constitución y le da el poder al soberano para que pueda cambiar aspectos de la misma, como hizo Chile - una nueva convencional-, o lo que hizo Bolivia y Ecuador, también Venezuela, pero ya en este nuevo siglo.

Fue muy costoso que quedara incorporado al sistema político uruguayo y a su democracia, trajo muchos tires y aflojes entre los partidos tradicionales a lo largo de la historia, porque no siempre fueron bien mirados estos mecanismos, algunos dicen que no tiene sentido porque la gente no sabe no que vota, y otros entendemos que es una forma que tienen los pueblos de protesta cívica, a veces no es tan llamativa como la protesta en la calle pero al momento de ver su utilidad, puede llegar a ser asombrosa como lo demostró Uruguay, y no solamente en los 90 cuando evitamos la privatizaciones a través de referéndum y el plebiscito del agua. Esto hace que los mecanismos de democracia directa sean valorados de manera diversa, pero también te dan material para estudiar y que la ciudadanía conozca más los efectos de estos mecanismos en la historia. Se valora muy poco esto y fue lo que me llevó a estudiarlos, pese a que ya se señalaban en bibliografía importante y otros colegas los estudian, pero yo quería mostrar lo que llamo la “arena cívica”, que incorporé como concepto diferente a lo que se venía escribiendo, o el “tiempo civico”. Tenemos una historia y es paradojal, porque el referendo no se hizo y no se votó bajo un sistema democratico sino bajo el Terrismo, y es bien interesante cómo un régimen autoritario dio lugar al surgimiento del referéndum por el cual se puede hacer caer una ley, y es la única manera, puede ser desde el punto de vista parlamentario también pero el pueblo puede tomar la decisión, como estamos haciendo hoy con la LUC, y la derogación es automática, vinculante, la ley queda sin efecto. Eso pasó con Antel y con Ancap. Diferente fue que fue lo que se quería hacer con el agua, cambiar determinados artículos que ponían en discusión de quién era el agua, y el agua era del Estado, y eso se llevó adelante a través de plebiscito junto a las elecciones nacionales. Es bastante histórico el plebiscito del agua y no se le ha dado mucha relevancia acá, sin embargo sí en el exterior. Ahí sí podemos decir que somos un poco excepcionales, pero nosotros somos latinoamericanos nos guste o no nos guste.




¿Cuáles son las particularidades de los últimos plebiscitos y referéndum? ¿hay recurrencias en los éxitos y fracasos de cada uno? ¿Qué fuerzas sociales se han movilizado históricamente y cuáles han sido una novedad? (como el caso de la derecha por ejemplo)



Sacando el plebiscito del 80 que fue en dictadura - fue muy simbólico consultar a la población cuando la tenes absolutamente dominada y controlada, y sin embargo fue un plebiscito que se perdió-, eso de alguna manera a la sociedad le indicó algo, que cuando las fuerzas se unen pasa algo. Más allá que cuando en Chile pasó lo mismo ganó Pinochet, en Uruguay no ganaron los militares y no nos quedamos con el lastre de una constitución militarizada como lo que vivió Chile hasta ahora. En el 73 ambos países vivieron un golpe de estado pero el proceso chileno fue de una manera y el uruguayo de otra. Esos cambios que se produjeron tienen que ver con cómo esos mecanismos fueron utilizados en Uruguay, los propios militares buscaron la vía institucional en la dictadura pero no les salió bien, y lo increíble de ese plebiscito fue que los propios militares reconocieron el fracaso, podrían no haberlo reconocido porque había una dictadura, sin embargo se reconoció. Ahí entra el declive de los militares y empieza a emerger la apertura, eso fue bastante aleccionador dentro de las fuerzas políticas porque se dio a entender que si empujamos todos podía salir algo como el NO a los militares en el 80, el NO a los cambios de la constitución, que la constitución prevalece con sus defectos y virtudes.


Pasado ese tiempo y hecha la transición, viene el tema de los derechos humanos que es un tema muy complejo, con la investigación de estos procesos a mi me quedó claro que hay temas que no se pueden plebiscitar, y los derechos humanos son uno de esos. No sé si es por la sensibilidad que genera el tema, por lo delicado o por las dificultades para llegar al ciudadano. La claridad del planteo tiene que ser muy nítida, no se puede ir con grandes discursos, cuanto más concreto es el planteo hacia el ciudadano, mucho más efectivo, “estamos defendiendo el patrimonio del Uruguay”, por ejemplo, y ahí la gente entendía que nos estaban quitando Antel que además era próspero, nos estaban quitando Ancap y el agua. Hoy nos están cambiando un país con la LUC, entonces ¿a qué estamos pidiendo el voto? A que se defienda una forma de país, un estilo, un proyecto más democrático, inclusivo, diverso, esos 135 artículos sintetizan todo esto y con palabras tenemos que llegar al ciudadano, esa es la mayor dificultad para este referéndum que está siendo mirado por el mundo.


En la década de los 90 eso se fue entendiendo y la llegada fue mayor, hubo referéndum que no pudieron salir (el de UTE por ejemplo) pero no se perdió, simplemente no se llegó a las firmas, no es que la gente no haya apoyado UTE. Hubo un montón de plebiscitos y referéndum que no salieron (Poder Judicial, enseñanza) porque no se llegaba a las firmas o a la vía corta, que es cuando llamas al ciudadano a votar sin obligación de votar, esto fue lo que le pasó a la derecha. La derecha fue una gran opositora de estos mecanismos pero cuando ganó el Frente, tomó estos mecanismos para ir sobre ciertas políticas de FA (Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, Ley Trans, matrimonio igualitario). Eso es lo que estoy estudiando ahora, ¿por qué no se puede?


Yo creo que en Uruguay hay una especie de tradición, y que en estos mecanismos siempre está el Pit Cnt, los trabajadores son los que toman la iniciativa, no los partidos políticos. Eso a mí como historiadora y socióloga me daba realmente un valor, un plus en todo esto, porque eran las mismas fuerzas sociales que estaban llamando a estos mecanismos. Siempre estuvo la FEUU, estaban los jubilados, Fucvam con grandes movilizaciones. Lo otro que tiene que acompañar esto es una gran campaña publicitaria, y alegría. Es un componente que puede entenderse como menor pero no, es muy interesante estudiar con qué estado de ánimo vos vas al referéndum a pedirle el voto al vecino, al ciudadano. Vas a recorrer la República, dirigentes sindicales, partidos políticos, y ahí viene lo que llamo “arena cívica”, todos ellos conforman, van juntos. En el plebiscito de Antel apareció el Partido Colorado y a través de la palabra de Sanguinetti dió el apoyo al referendo para votar el NO. Mucha gente dijo que ganó el NO porque los colorados llamaron a votarlo, pero llamaron a último momento. Cuando analizamos e investigamos nos dimos cuenta que no solamente había sido eso -es una forma simplista de pensarlo- sino que habían incidido montones de cosas, por ejemplo que Antel era próspero, no se concebía vender una empresa pública a la que le iba a bárbaro. En el plebiscito de Ancap, quedó un poco más sola, siempre estuvo el FA, pero se había dado la gran crisis en 2001 en Argentina y en 2002 Uruguay. Se intuía la llegada de la izquierda porque la situación económica era terrible, y con el Agua se formó una comisión pro-plebiscito del Partido Nacional, los jóvenes de Larrañaga en particular. Entonces uno ve a lo largo de esta historia que se formó esa arena cívica y eso dio posibilidades, la participación del ciudadano es fundamental. A través de las organizaciones sociales, que en Uruguay son profundamente institucionales, pero se incorporó algo en el agua que fue llamativo y enriquecedor, que fue lo ecológico. Organismos que empezaron a apoyar el tema y a definir que el agua era un derecho humano y por ende tenía que quedar en manos del Estado.


Por otra parte, no salió bien que la gente vote desde el exterior, ni la segunda vez que se votó por los derechos humanos. ¿Por qué se dio así? Hay un muy buen estudio respecto al plebiscito del 2009. Los uruguayos estamos acostumbrados a poner estos mecanismos de democracia directa cuando vamos a la elección, entonces el ciudadano tiene que votar un montón de cosas el mismo dia y eso no es aconsejable, hay que separarlo, pero el plebiscito tiene que ir obligadamente en la elección nacional porque vas a cambiar la Constitución. Eso hace que el mecanismo quizás se desgaste fácilmente y ya no sea tan útil. Como hace tiempo que el movimiento sindical y el Frente Amplio no llamaban, y ahora el FA es oposición, es importante ver qué está diciendo este referéndum, y más con una pandemia en el mundo, aún así se llegó casi a las 800 mil firmas.


Yo empecé a estudiar todo esto porque me encontré haciendo un doctorado en Argentina en su momento más crítico, viviendo todas las consecuencias del corralito y con un movimiento piquetero impresionante. Quedé impactada porque veía que en Uruguay las cosas se trataban de otra manera, y sin embargo la crisis se había vivido igual pero a través de mecanismos de democracia directa se había frenado ese descontento social, esa ira social que en determinado momento generó la crisis financiera y eso lo pude comprobar. Todo el descontento que se desata años después, el referendo de Ancap lo canaliza porque la sociedad supo dónde poner esa fuerza y qué defender, había que defender los combustibles en este caso. Eso ayudó y fue inteligentemente dirigido por las organizaciones sociales y política para que acá no hubiese un estallido. La década de los 90 mostró que habían mecanismo de lucha que ya no tenían sentido y la protesta tenía que cambiar en uruguay, que ya no era el asunto de salir a la calle solamente porque no nos escuchaban, y los derechos de los trabajadores iban a quedar a la deriva, se había negado la negociación colectiva que es el instrumento más rico que tiene el movimiento obrero para defender sus derechos. A mi me enseño también a ser crítica, a entender que no todo por ser democ directa siempre es útil al definir sobre temas que no se deberían, o no se pueden plebiscitar por ejemplo los ddhh, no vamos a destrabar el tema si no es por la conciencia de la sociedad. se consulta a la ciudadanía pero prevalece en un principio, mucho miedo, después la consulta se preparó con poco tiempo. Esto complicó el tratamiento de los derechos humanos. Otros temas son complejos, y si no hay claridad en la consigna, los elementos necesarios para que la población los pueda comprender, porque la gente no es tonta y sabe que el Uruguay se está movilizando porque se está movilizando el movimiento social y también la derecha, la izquierda y el centro también. Lo diferente de este referendo es que la complejidad de los 135 artículos que se puede sintetizar en temas centrales como educación y la seguridad, por ejemplo, dos temas estratégicos, y por otro lado las privatizaciones, porque se repite la historia de los 90, lo vimos con el puerto, y es una forma de tener a la militancia en movimiento, a los colectivos en movimiento. porque la apatía dela propia pandemia, el encierro te juega en contra de un proceso social que queres que se mantenga en movimiento.


Pensando en los plebiscitos exitosos, tú mencionas que el movimiento social junto al FA tuvieron protagonismo en esta victoria. ¿Cómo ves la campaña actual para derogar la LUC en términos de táctica política?


Lo veo complejo, los tiempos cívicos se cumplieron, la Constitución establece determinado tiempo para llamar a estos mecanismos, esos son los tiempos que nos obligan, entonces el movimiento sindical no puede imponer su tiempo, igual que la Feuu, todos convergen porque tiene que obedecer desde el punto de vista jurídico, esto es el tiempo cívico. El tiempo cívico es muy bueno porque organiza la campaña, le da pautas. Pero ese tiempo ya lo pasamos, es un gran logro y un hecho político importante. En la segunda etapa, todo esto se tiene que concretar en voto y para eso tiene que aparecer la arena cívica, más allá de la unidad que pueda existir entre los movimientos sociales, institucionales, además del FA, tiene que haber señales y algún apoyo tiene que surgir de los propios partidos que integran la coalición y están surgiendo. Para quienes organizan y dirigen la campaña, lo mejor es tener consignas claras y cortas, propaganda sumamente sutil pero clara, no mucha letra sino concreto, qué estamos defendiendo, por qué me piden el voto, por qué mi voto es tan importante.


Dada la complejidad de sintetizar los 135 artículos con estos elementos que mencionas, ¿podemos pensar alguna base a la luz de otras experiencias o el triunfos de iniciativas pasadas?



El puerto fue privatizado en los 90, y no quedó dentro de la ley de Empresas Públicas, primera estrategia muy inteligente que tuvo el Poder Ejecutivo (en aquel momento Lacalle Herrera era el presidente). El puerto trató de ir a referendo en los 90, pero no llegó. Y ellos mismos dicen que se priorizaron determinados referéndum y el puerto no, porque el tema era cómo nosotros le explicamos a la gente el puerto. Un pais que tiene puerto y lo vende está perdiendo soberanía, y desde que se privatiza (90) faltó unidad sindical interna del puerto, porque habia sindicatos estatales y privados del puerto, y muchos de los privados eran amarillos y eso debilitó el poder protestar, y era dificil salir a pedir el voto al vecino, algo tan concreto pero ala vez lejano, qué hace el puerto por la ciudadanía? Fue muy difícil transmitir eso y ni siquiera se dio la consulta popular, se privatizó.


Como fue el caso de la guerra del agua en Bolivia (Evo no había llegado todavía), me dice Marquisio que era la dirigenta de Ose en ese momento, que es importante llegar a poblaciones que no votan pero tienen que ver con el voto porque los que votan son sus padres. El tema del agua, la canilla, la playa, el juego, los niños, hubo cosas muy creativas, hay que apelar a eso y a la creatividad, en cómo abstraer de los 135 artículos palabras de fácil comprensión y que también signifiquen mucho en la vida del individuo. Independientemente del partido que voten, ir a buscar el voto, esto va a ser puerta a puerta.


Lo importante de esto es que se formó una coordinadora desde el gobierno de coalición. Este tipo de mecanismos los miro en función de qué hecho político están generando, y si no salen, qué hecho político generaron. El mundo hoy pone atención en Uruguay, y va a marcar un antes y un después en la política nacional, en la forma de hacer política. El referéndum va a dejar enseñanzas para la propia izquierda que tiene que aggiornarse, es una historia nueva que no solo está marcada por la pandemia sino por la revolución tecnológica, hay que llegar a las redes que es lo que utiliza la ciudadanía, hay nuevas vías, ya no solo la pancarta, la pintura, la propaganda en la tele, apelar mucho a los jóvenes, por la creatividad, por su formación para agilizar la comunicación. Yo quiero ver si esa arena cívica es útil para estudiar otras historias donde se usó la democracia directa. Los progresismos del siglo XXI en a latina, todos hicieron reforma constitucional, Uruguay no. En esa reforma constitucional (Bolivia Ecuador Venezuela) incorporaron los mecanismos de democracia directa, con una diferencia, predominaron los mecanismos de democracia directa pero llamados desde arriba (poder ejecutivo y parlamento) y siempre que se llamó, fue una consulta desde el poder.