• Hemisferio Izquierdo

Editorial. Sueño con serpientes: la ofensiva libertariana


Ilustración: sueño con serpientes, por Laura Becerra.



Unos fantasmas recorren las redes sociales: los fantasmas libertarianos. Se llaman a sí mismos “libertarios” pero sus ideales están muy lejos de la tradición socialista anarquista. A riesgo de pecar de imprecisos -para mayor precisión podrán leer los artículos del presente número- los libertarianos son los perros rabiosos del neoliberalismo. Su versión más extrema y elitista.


Sus caras más visibles son economistas, politólogos o filósofos y han irrumpido en los medios masivos de comunicación con un discurso histriónico, irascible y catastrofista. Agoreros un día sí y otro también de hiperinflaciones, espirales de deuda y defaults, defienden la propiedad privada por sobre cualquier otra consideración. Su moral consiste en que todo se puede comprar y todo se puede vender. Si alguien acosado por el hambre está dispuesto a vender un riñón y otro tiene recursos suficientes para comprárselo, pues entonces “pin y verde”. Todos contentos con hacer “click caja” bajo el grito eufemístico de “libertad”, mientras se les dibujan billetes en los ojos.


Pero si hace un tiempo parecían no más que unos ultraliberales trasnochados a los que irresponsablemente le cedían espacios en los medios de comunicación, hoy es claro que forman parte de redes intelectuales y políticas transnacionales. Tienen vínculos con espacios académicos y grupos económicos de gran poderío, e incluso aparecen como figuras de recambio ante el descrédito de sus primos neoliberales.


Por si eso fuera poco, hemos visto, perplejos al principio, pero ya curados de espanto, cómo se están constituyendo en “movimiento de masas”. Primero, copando las redes, a fuerza de bots y militantes virtuales. Después, organizando foros, debates, seminarios y cooptando jóvenes rebeldes y desencantados. Por último, erigiendo partidos políticos. En el caso argentino, tal vez el de mayor desarrollo en la actualidad, Avanza libertad, impulsado por los economistas Espert y Milei, suma adhesiones electorales y gana capilaridad en la juventud y los medios.


Los libertarianos, junto a los antiglobalistas, constituyen otra versión de la extrema derecha que viene creciendo a nivel global. Claro que hay buenas razones para defender la libertad. También hay buenas razones para criticar la globalización. El problema son los fundamentos autoritarios y esotéricos que estos grupos profesan. Asimismo, en ellos opera una suerte de división del trabajo, mientras que los antiglobalistas agrupan a los “viejos vinagres” conservadores, así como a diversas versiones de lo conspiranoico, los libertarianos tienen mayor incidencia en la juventud -principalmente en los varones- y tienen un particular interés por insertarse en espacios universitarios. Si los primeros son “tradición, familia y propiedad”, los segundos son “propiedad, propiedad y propiedad”.


Es así que optamos por armar el presente número con un objetivo esencialmente pedagógico: ayudarnos a entender qué son, quiénes son, de dónde vienen, cómo actúan y por qué. Porque la libertad es demasiado importante como para regalárselas.



Hemisferio Izquierdo.