• Sabrina Alvarez

Algunos indicios acerca del sinuoso proceso de unificación sindical en los primeros años de la CNT


"El Popular". 26/10/66. Portada. Registro de una movilización de varios gremios en Montevideo que culminó con un mitin organizado por la CNT.


Sabrina Alvarez[i]


Desde mediados de la década de 1950 Uruguay empezó a notar los signos de una profunda crisis económica que, paulatinamente, derivó en crisis social y política. En ese marco, distintas organizaciones sindicales fueron convocando a reuniones “pro-unidad”. En paralelo, sindicatos de distintas ramas de la economía fueron implementando la coordinación y/o unificación[ii].


En agosto de 1964apareció una primer plataforma reivindicativa de una serie de sindicatos que se nuclearon bajo la denominación “Convención Nacional de Trabajadores”[iii].Afirma el dirigente bancario Carlos Bouzas que “a propuesta de Gerardo Gatti, Secretario General del Sindicato de Artes Gráficas (SAG), se resolvió crear un Organismo Permanente de Coordinación, con participación de la Central de Trabajadores del Uruguay (CTU –dirigida por comunistas-) y sindicatos independientes, que adoptó el nombre de Convención Nacional de Trabajadores (CNT).”[iv] También en los primeros días de agosto de 1964 esta “Convención” lanzó la convocatoria para realizar un “Congreso del Pueblo” con el objeto de definir dos asuntos centrales: un “programa de soluciones a la crisis que vive el país” y un “plan de lucha que permita realizarlos en la práctica”.[v]


En agosto de 1965 se realizó el emblemático “Congreso del Pueblo”. De este emanó el “Programa de soluciones a la crisis” que fuera tomado como base programática de la CNT al año siguiente en su “Congreso de Unificación sindical”. También definió el “Congreso del Pueblo” la conformación de una “Asamblea Representativa Nacional” con el objeto de “coordinar la aplicación del ‘Plan de lucha’”.


El “Congreso de Unificación sindical” de 1966 fue convocado por 366 “entidades de todo el país” según registra Carlos Bouzas. El Congreso definió los Estatutos de la CNT, con la pretensión de habilitar la “unión de los sindicatos en un solo centro…”.[vi] Tomó como base programática lo resuelto en el “Congreso del Pueblo” y ratificó la decisión de convocar a una huelga general ante la presumible concreción de un golpe de Estado.[vii]


El Estatuto imprimió, en gran medida, la forma de la CNT. Preveía la organización en distintos niveles empezando por las bases, pasando por las “ramas” hasta llegar al organismo central (Mesa Representativa y Secretariado Ejecutivo). A su vez, posibilitaba la creación de instancias de organización territorial a través de los plenarios locales y departamentales. También mantenía el criterio ya establecido en 1964 de la incompatibilidad de los cargos sindicales con los políticos y la no afiliación internacional.[viii]


En los Congresos Ordinarios de 1969 y 1971 se fueron incorporando más organizaciones, evidenciándose el creciente peso de aquellas que se les conocía mayor incidencia del Partido Comunista del Uruguay (PCU).[ix] Otras organizaciones sindicales y del campo popular participaron como “fraternales”. Otras mantenían sus propios espacios de coordinación, totalmente independientes de la CNT.[x]


La bibliografía que aborda al sindicalismo en los ‘60 (gran parte de ella escrita por militantes de las organizaciones a las que refiere)se ha centrado en los debates tácticos y estratégicos del período. Estos relatos dan cuenta de forma limitada de la diversidad de expresiones que convivían en el entorno de la CNT.[xi]Además, al centrarse tanto en los aspectos político-ideológicos, no muestran las variadas realidades que atravesaban la clase trabajadora y sus organizaciones en el período y que también pueden ayudar a comprender las elecciones tácticas y estratégicas tomadas por estas.[xii]


La sistematización de algunos datos recabados en una serie de documentos del archivo personal del ex-sindicalista textil Héctor Rodríguez permite observar un panorama con más matices. En el Primer Congreso ordinario de la CNT (15 a 18 de mayo de 1969) participaron 603 delegados, representando a 71 sindicatos filiales y a organizaciones fraternales que habrían agrupado a 120.000 trabajadores de “todo el país”.[xiii] En el Segundo Congreso ordinario (23 a 26 de junio de 1971) participaron 681 delegados titulares, 78 organizaciones filiales y 26 organizaciones fraternales (con 173 delegados) representando a 500.000 trabajadores y empleados, de diversos sectores laborales.[xiv]Entre estos había sindicatos por empresas de Montevideo y el interior, mesas zonales, Plenarios locales y organizaciones con (pretendido) alcance nacional. Entre las organizaciones “fraternales” se encontraban algunas de peso como la Federación Ferroviaria (FF)[xv], la Federación Autónoma de la Carne y la Unión Solidaria de Obreros Portuarios (USOP).


Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que, mientras se procesaba la unificación a nivel general, continuaban procesos de unificación al interior de las distintas ramas laborales-productivas. La tarea de unificar ramas de la producción a nivel nacional tampoco parece haber sido sencilla. Por ejemplo: según se ha podido observar para el caso del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA) el intento de unificación (impulsada fundamentalmente desde Montevideo) encontró resistencia en lugares como Maldonado donde los trabajadores de la construcción estaban organizados (junto con otros de la ciudad) en la Federación Maldonarense. Es de destacar, asimismo, que si bien entre 1955 y 1958 se fundó el SUNCA persistieron, por lo menos hasta 1973, diversas organizaciones de mayor y menor tamaño en el sector. Varias de ellas se nucleaban en el “Plenario de la Construcción”.[xvi]


En síntesis, se puede decir que el proceso de unificación en torno a la CNT fue mucho menos lineal y armónico que lo que muestran la mayoría de los relatos respecto del mismo. Asimismo, las diferentes opciones tácticas y estratégicas parecen no haber respondido ni exclusiva ni principalmente a las tendencias político-sindicales que convivían en su seno. Pensar desde las bases que sustentan (y reciben y/o rechazan) las definiciones de las direcciones sindicales, permite matizar y comprender mejor el devenir desde la contingencia de los hechos. De todo lo dicho resta aún mucho por saber.


Por último, entiendo que es relevante recordar (y seguir analizando detenidamente) el carácter inicial que tuvo la CNT como“Convención” de organizaciones de trabajadores y no como “Central” sindical. Es decir, habilitando la conformación de espacios laxos en los que pudieran confluir distintas organizaciones, independientemente de su forma organizativa (sindicatos por empresas, federaciones, plenarios locales) y sus posiciones político-ideológicas.



Notas

[i]Mágister en Cs. Humanas-Opción Historia Rioplatense (FHCE-UdelaR). Ha participado de proyectos de extensión e investigación sobre historia de los trabajadores y organizaciones sindicales en Uruguay, en especial entre la segunda mitad de la década de 1960 hasta la última dictadura inclusive. Asistente del Depto. de Historia Americana-FHCE-UdelaR. Docente interina del CERP del Centro (CFE-ANEP). Integrante del Grupo de Estudios sobre Trabajo, Izquierdas y Género (GETIG).

[ii]Plantea el ex-dirigente textil Héctor Rodríguez que “la complejidad de las luchas desarrolladas” habían “obligado a crear organismos de coordinación y unificación” como la Mesa Sindical Coordinadora de Entes y Servicios Descentralizados (MSCE) y la Confederación de Funcionarios del Estado (COFE), la última creada en 1964 a partir de una serie de antecedentes como la Unión de obreros y funcionarios del Estado (UOFE) y la Comisión Intergremial de Funcionarios del Estado (CIFE).RODRÍGUEZ, Héctor. (1984). Nuestros sindicatos. Ediciones Uruguay. Montevideo. p. 77. GIRONA, Martín. SIOLA, Lucía. (2016) Historia y memoria de COFE a 50 años de su fundación. COFE. Tradinco. Montevideo. Op. Cit. pp. 29-31 y pp. 37-39.

[iii] PORRINI, Rodolfo. (2008). Guía Historia del Movimiento Sindical en Uruguay en el siglo XX (1905-1973). Instituto Cuesta-Duarte/PIT-CNT. Montevideo. p. 58. [iv] La Mesa Provisoria quedó integrada por la Asociación de la Administración General de las Usinas y Teléfonos del Estado (AUTE), Federación ANCAP (FANCAP), Federación Uruguaya del Magisterio (FUM), COFE, Federación Uruguaya de Trabajadores de Espectáculos Públicos (FUTEP), Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA), Federación de la Carne, Asociación de la Prensa Uruguaya (APU), Unión de Obreros, Empleados y Supervisores de FUNSA, Congreso Obrero Textil (COT), Federación Obrera del Transporte (FOT), Sindicato Único de Peones de tambos (SUP), Sindicato Único de la Administración Nacional de puertos (SUANP) y Federación Uruguaya de Empleados de Comercio e Industria (FUECI), Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (AEBU) y la CTU que aún no se había disuelto.

[v] En El Popular. 2 de agosto, 1964. Citado por SIRI, Ingrid; PONCE DE LEÓN, Marta; SCHELOTO, Salvador. (1985). El pueblo delibera: el Congreso del pueblo veinte años después. CUI. Montevideo. p. 14.

[vi] Centro Uruguay Independiente. (1986). CNT. Programa y Estatutos. Serie “Documentos sindicales”. N° 2. CUI. Montevideo. P. 31.

[vii]BOUZAS, Carlos. (2009). La generación Cuesta-Duarte. AEBU-PIT-CNT. Montevideo. Op. Cit. p. 91 y p. 101.

[viii]Cabe destacar este aspecto que habla, en sí mismo, de la intención primaria de no limitar al naciente espacio de coordinación a una tendencia político-ideológica (al suscribirla a una organización internacional –en el contexto de la Guerra Fría-) y dotarlade independencia político-partidaria. De todos modos, ya en el Segundo Congreso (1971) se eliminó la incompatibilidad de tener un cargo político y un cargo sindical.

[ix]DOGLIO, Natalia. SENATORE, Luis. YAFFÉ, Jaime. (2004). “Izquierda política y sindicatos en Uruguay (1971-2003)” En LANZARO, Jorge (coord.). La izquierda uruguaya entre la oposición y el gobierno. ICP-FCS-UdelaR. FESUR. Editorial Fin de Siglo. Montevideo. pp. 251-296.

[x] En el informe presentado en 1971 por el Departamento de Trabajo de la Oficina de Estadísticas Laborales del gobierno de EE. UU informaban que en 1969 se nucleó en la Confederación Uruguaya de Trabajadores (CUT) una serie de organizaciones independientes y otras que provenían de la Confederación Sindical del Uruguay (CSU). La CSU fue fundada por 17 organizaciones en 1951 bajo la orientación ideológica del sindicalismo “libre” y “democrático” que hacia fines de los ‘60 contaba con magros apoyos sindicales. Según el mencionado informe la CUT representaba a unos 50.000 trabajadores. U. S. Department of labor. Bureau of Labor Statistics. Labor Law and Practice in Uruguay. BLS Report 392. Op. Cit. p. 34.

[xi] Destaco, por el peso que tuvieron en la construcción del relato y la interpretación del período dos grandes conjuntos. 1. Desde la óptica del PCU: TURIANSKY, Wladimir. (1973). El movimiento obrero uruguayo y RODRÍGUEZ, Enrique. (1980). Uruguay: raíces de la madurez del movimiento obrero. 2. Desde la de la “Tendencia Combativa”: MECHOSO, Juan C. (2011). Acción directa anarquista. Una historia de FAU. Vol. 1. RODRÍGUEZ, Héctor. (1993). 30 años de militancia sindical. RODRÍGUEZ, Héctor. (1984). Nuestros sindicatos. También hay trabajos que pretenden descentrarse de la disputa de la época, pero lo logran de forma limitada. Desde el ámbito académico son aún incipientes los abordajes detenidos del período. Para tratar de comenzar a llenar ese vacío, parte del primer capítulo de mi Tesis de Maestría ensaya un primer acercamiento.

[xii] Por ejemplo: los ferroviariosdesplegaron entre 1967 y 1972 medidas que he caracterizado como “moderadas” y “radicalizadas”. Si bien se nota la influencia de las distintas direcciones sindicales (entre 1967 y 1971 con mayoría vinculada a sectores “moderados” del Partido Socialistay entre 1971-1972 de la Resistencia Obrero-Estudiantil), se encontraron acciones al margen de la dirección sindical que muestran el clima de hastío respecto de la crisis y la necesidad inmediata de hacer algo para, por ejemplo, cobrar el salario. Ver: Alvarez, Sabrina (2020). Entre “moderados” y “radicales”. Aproximación a las respuestas colectivas de trabajadores ferroviarios (1967-1972). Tesis de Maestría en Ciencias Humanas. Opción Historia Rioplatense (FHCE-UdelaR). Director: Dr. Rodolfo Porrini. Co-directora: Dra. Silvia Simonassi. (Inédito).

[xiii] CNT (1969). “Proyecto de resolución general. Llamamiento”. I Congreso ordinario de la CNT. Montevideo. En: Archivo del CEIU-FHCE. Colección Ponce de León-Vilaró. p.1.

[xiv] CNT. (1971). “Informe de la Comisión Poderes”. II Congreso ordinario de la CNT. Montevideo. En: Archivo del CEIU-FHCE. Colección Ponce de León-Vilaró. p. 1. Ver en Anexos, cuadro n° 12. Cantidad de delegados según Congreso por organización filial. P. 211. En el informe de la oficina de estadísticas laborales del Departamento de trabajo del gobierno de EE. UU. plantean que la CNT tenía 200.000 afiliados y representaba al doble en las instancias de negociación. Ver Anexos, cuadro n° 14. P. 214.

[xv]El Congreso de delegados de la FF resolvió recién en diciembre de 1972 (luego de extensos debates) su afiliación a la CNT. Esta Federación (que nucleaba a la Unión Ferroviario del Ferrocarril Central, la Unión Ferroviaria del Midland y la Sociedad de Conductores de Coches Motores) tuvo un lugar reservado en la Mesa Representativa de la CNT desde el Congreso de Unificación de 1966. Ver: Alvarez, Sabrina (2020). Entre “moderados” y “radicales”. Aproximación a las respuestas colectivas de trabajadores ferroviarios (1967-1972). Tesis de Maestría en Ciencias Humanas. Opción Historia Rioplatense (FHCE-UdelaR). Director: Dr. Rodolfo Porrini. Co-directora: Dra. Silvia Simonassi. (Inédito).

[xvi]ALVAREZ, Sabrina. SOSA, Álvaro. (2016). Fascículo “Luchas, unidad y conquistas. El SUNCA en tiempos de crisis (1966-1972)”. Serie “Construyendo resistencia: el SUNCA durante la dictadura (1973-1985)” Carlos Demasi (Dir.). Convenio SUNCA-UdelaR. Inédito.