El género como una herramienta para el análisis histórico, entrevista a Lourdes Peruchena*

March 11, 2019

Ilustración: Maternidad de Carlos María Herrera

 

 

Hemisferio Izquierdo: ¿De qué manera mira el pasado una historiadora de género? ¿Qué la diferencia de otros historiadores?

 

Miro el presente desde el género por lo cual parece inevitable que mire el pasado desde similar perspectiva. Yo me formé como historiadora, simplemente, en todo caso especializada en Historia Europea Moderna, pero según formatos tradicionales. Muy temprano en los estudios de grado, sin embargo, y puntualmente a partir de un trabajo de pasaje de curso para aprobar una asignatura donde analicé la correspondencia de una mujer del siglo XVII y alentada por la docente (la historiadora Diana Bianchi), comencé a interesarme en la historia de las mujeres. Aunque sin dejar de abordar otros problemas y temas, y aún desde una perspectiva más general que denominaría como historia social. En ese camino, en forma autodidacta, leyendo mucho de la producción española, francesa y argentina, conocí la perspectiva de género y las diferencias que implicaba a la hora de investigar respecto de la historia de las mujeres. Me resultó mucho más útil por lo que comencé a utilizarla primero tímidamente, aunque sin animarme a dar el salto desde la descripción hacia la interpretación y la problematización. Tras un largo proceso y por fortuna descubrí que, sirviéndome del género como herramienta para preguntar y problematizar, era como lograba llegar al núcleo de las cuestiones que estaba tratando.

 

 

Hemisferio Izquierdo: ¿Qué grado de desarrollo han tenido los estudios de historia de género en Uruguay?

 

Durante mucho tiempo se ha resistido, en forma más o menos disimulada y más o menos voluntaria, el acceso de la historia de género en nuestra academia, no así con la historia de las mujeres o con la perspectiva que implica género como sinónimo de mujer. Se han realizado valiosísimos trabajos e investigaciones en ese marco, que han sido y son muy útiles, por supuesto. No obstante, solo desde hace poco tiempo podemos encontrar investigaciones realizadas a partir de la categoría género, entendiendo a este como constructo social y cultural. No obstante el retraso y la aún escasa cantidad de tales producciones, me complace el hecho de que historiadoras/es e investigadoras/es de las nuevas generaciones adscriptas a disciplinas hermanas como Literatura, Filosofía, Antropología, etc., se vuelquen hacia la perspectiva de género y estén realizando tesis de maestría y de doctorado desde esta perspectiva, verdaderamente interesantes y que significarán importantes aportes.

 

 

Hemisferio Izquierdo: ¿De qué manera la categoría de género orientó tu investigación "Buena madre, virtuosa ciudadana. Maternidad y rol político de las mujeres de las élites (Uruguay, 1875-1906)", en cuanto a las preguntas, la selección e interpretación de las fuentes?

 

Es el punto de partida de todas mis investigaciones, por lo cual fue el eje de esa investigación. El género, tal como lo entiendo y lo utilizo, es una herramienta para preguntar, para desvelar, para interpretar, para problematizar. E insisto, es solo y ni más ni menos que una herramienta, no es un generador automático de respuestas o explicaciones. Como señala la historiadora Joan Scott, quien “descubre” su utilidad para el análisis histórico, es más fácil pensar el género como concepto y luego ir a buscar en las fuentes lo que corrobore ese concepto. Es bastante más difícil y suele llevar lleva más trabajo y tiempo -al menos en mi caso así fue, tal vez por carencias propias-, no cargarlo de contenidos preexistentes a la investigación, o de la menor cantidad de ellos, y plantearlo principalmente como herramienta inquisitiva.

 

 

 

 

 

Hemisferio Izquierdo: ¿Por qué te centrarse en estudiar a las mujeres de las clases dominantes? 

 

Porque en realidad yo venía estudiando la génesis y evolución del Estado “moderno”, en el marco de la Historia Europea Moderna. A la hora de plantear un problema de investigación para la tesis de maestría me propuse seguir por esa línea macro pero como tenía que traerlo a Uruguay lo conjugué, a partir de esa mirada de género que señalo en la respuesta anterior, con el rol especial de la idea de maternidad que se manejaba en la construcción de los Estados-nación en el Río de la Plata. De acuerdo a la hipótesis que pretendía demostrar, el peso del concepto de maternidad en la representación política (en el sentido de asuntos públicos, asuntos de la polis) de las jóvenes repúblicas de la que el Uruguay del último tercio del siglo XIX era el ejemplo escogido, las voces que necesitaba oír eran las de las mujeres de las élites. Los testimonios de los varones protagonistas -que eran aquellos asumidos por la historiografía- los conocíamos, por lo cual era necesario ponerlos en diálogo con los testimonios de las mujeres de su contexto, las “madres” de carne y hueso. De donde, para contrastar mi hipótesis me serví de correspondencia de mujeres de las élites, aquellas que vivían los vaivenes de la política y sobre todo, la toma de decisiones, más de cerca; sumado a que podían dejar testimonio de su experiencia de vida. También en esos documentos fue posible leer -gracias a la perspectiva de género aplicada- de qué medios se sirvieron los varones de las élites para trasmitir y lograr que fuera internalizado ese modelo de esposa-madre; modelo que era funcional a sus intereses en tanto era funcional al modelo de familia que concebían para el nuevo orden republicano que estaban construyendo. Asimismo, del análisis de estas fuentes, fue posible develar procesos de recepción y trasmisión de ese modelo por parte de las madres y esposas -que eran o serían las madres de sus hijos- de los varones de las élites.

 

 

Hemisferio Izquierdo: ¿Qué relación encontraste entre el constructo de la maternidad y la consolidación del Estado-Nación a fines del siglo XIX? 

 

Tal vez la pregunta clave de mi tesis fue aquella de cómo se vinculó ese modelo de esposa-madre con la modernización del Uruguay mediante la tarea materna de socialización de las nuevas generaciones en el ejercicio de la ciudadanía y de la conducción política. Es decir, de qué índole y cuán importante e invisibilizada era la deuda con las madres en la conformación de ese sujeto político paradigmático en la historia nacional.

 

Mi hipótesis en Buena madre… era justamente que desde su rol de madres, las mujeres de las élites en el marco del Uruguay de fines del siglo XIX, no eran meros “adornos” como tendemos a creer. Incardinaban una representación del discurso y el proyecto masculino de la república, ni más ni menos, de donde pretendí demostrar el rol predominante de la esposa-madre y su uso político en la estrategia civilizatoria necesaria para la conformación del Uruguay moderno. Y, con no poco trabajo, fue posible dar con los muy escasos testimonios que quedan (o que pude o supe encontrar, al menos). Testimonios que nos hablan de mujeres con un profundo conocimiento y dominio de los laberintos de la política –como decía en la respuesta anterior- obedientes algunas, resistentes otras, pero tejedoras activas y decisoras de la trama de la historia. Es decir, la maternidad tanto simbólica cuanto real, como articuladora entre el mundo privado y el mundo de lo público, una idea de la historiadora y filósofa francesa Geneviève Fraisse. La idea era mostrar cuán central, estructurante y convocante es la maternidad como asunto público, aunque en una mirada epidérmica suela ser confundida con o pensada como, una cuestión propia del mundo privado. Lo resumiría en el título que lleva uno de los capítulos del libro De Amazonas a ciudadanos. Pretexto ginecocrático y patriarcado en la Grecia Antigua de la historiadora española Ana Iriarte Goñi: “Ser madre o el valor de la paternidad”.

 

 

Hemisferio Izquierdo: ¿Se puede considerar a la historia de género como una historia comprometida con el cambio social? ¿Establece algún tipo de diálogo con las luchas feministas del presente? 

 

Una de las razones por las cuales elijo cada día seguir practicando la Historia de género es justamente porque entiendo que genera naturalmente un vínculo con la sociedad, como sustento o crítica a los cambios sociales. En este sentido está disponible y seguramente busca el diálogo con las luchas feministas pero también con las de otros colectivos, por el motivo que señalé antes, porque proporciona elementos, argumentos, permite visualizar procesos, y, fundamentalmente, colabora en hacer audibles y visibles a protagonistas cuyas voces y existencias suelen quedar en un segundo o tercer plano. Podemos pensar y hacer mucho, pero si no se nos oye o no se nos ve porque no entramos en los códigos y paradigmas consensuados, es como si no existiéramos (no lo digo solo por las mujeres). Ahora bien, no me consta que siempre se quiera tomar y tener en cuenta esos aportes porque como toda ciencia, la Historia, desde la perspectiva de género o desde otras, pone sobre la mesa todas las fichas, las que esperamos y las que no, las que sirven a nuestros intereses y las que no. Entonces, algunas veces se hace oídos sordos o no se la tiene en cuenta. Tal vez como señala Joan Scott, la relación entre Historia de género y activismo político no sea directa. Pero es indudable, desde mi punto de vista, que aporta al activismo político al alimentarlo con información que proviene de una mirada diferente, al proporcionarle otras formas de preguntar, de exigir, de reconocer y reconocerse las mujeres. En definitiva, al empoderarlas teórica y prácticamente, al vincularlas con otros colectivos que experimentan problemas y hacen reivindicaciones a veces muy parecidas. En fin que al ser su mayor virtud, según entiendo, su adaptabilidad a distintos contextos, el género como categoría de análisis permite desvelar, encontrar, reconocer similitudes y diferencias, acciones que considero tres pilares imprescindibles en cualquier lucha. La Historia de género requiere de un análisis de la relación, no sólo entre "experiencia masculina y femenina en el pasado, sino también la conexión entre la historia pasada y la práctica histórica actual", como dice Joan Scott.

 

 

* Lourdes Peruchena es historiadora de género y poeta. Se desempeña como docente en Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y en el Instituto de Profesores Artigas.

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