Reseña del libro "Feminismos y política en el Uruguay del Novecientos. Internacionalismo, culturas políticas e identidades de género (1906-1932)" de Inés Cuadro Cawen

July 18, 2018

 

El feminismo, sus expresiones, sus luchas, sus protagonistas han tomado las calles, los medios de prensa y las redes sociales en los últimos años. Esta irrupción arrolladora puede hacernos creer que se trata de un fenómeno novedoso en la vida política del país. Sin embargo, no lo es y este libro es una excelente vía para acercarnos a aquellas primeras feministas, sus luchas, sus reclamos, sus acciones...sus historias de vida.  

 

Esta obra "Feminismos y política en el Uruguay del Novecientos. Internacionalismo, culturas políticas e identidades de género (1906-1932)" escrita por Inés Cuadro Cawen es una adaptación de su tesis de Doctorado en Historia por la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla, España) y fue premiada en el año 2017 en la categoría "Ensayo de Historia, Memorias, Testimonios y Biografías", rubro inédito, de los Premios Nacionales de Literatura que anualmente otorga el MEC.

 

Como lo define la autora en las primeras líneas, la investigación "indaga sobre las prácticas y experiencias políticas de las mujeres uruguayas al interior de tres culturas políticas que emergieron con fuerza en el Uruguay del Novecientos: librepensamiento, catolicismo y anarquismo". Su hipótesis es que la emergencia de estas culturas políticas, explicada por la circulación de extranjeros y la inserción del país en el sistema capitalista mundial, puso en cuestión la situación de sujeción a la que estaban sometidas las mujeres.

 

La "cuestión femenina" se tornó tema de debate para liberales, católicas y ácratas, y si bien cada una de ellas ensayó respuestas distintas, todas contribuyeron a un replanteo de lo que hasta entonces representaba la "identidad femenina normativa".

 

En el contexto de la Primera Guerra Mundial, mujeres uruguayas estrecharon sus vínculos con europeas, lo que motivó la organización de un "asociacionismo femenino" autodefinido como feminista, de profunda raíz liberal, que se constituyó como cultura política per se. Buscaron reivindicar los derechos políticos, con el sufragio universal como bandera; siendo el internacionalismo, otro de sus rasgos sobresalientes.  

 

Desde el punto de vista historiográfico, el trabajo se inserta en la renovación que han tenido los estudios sobre "feminismos históricos" (de la mano de los aportes de la historiadora irlandesa Mary Nash) y se declara deudor de los aportes teórico-metodológicos de la Historia Conceptual y de la noción de "cultura política". Este libro constituye un aporte fundamental a los estudios de género en el Uruguay, los que tienen una presencia reciente en el campo historiográfico. Algunos de sus antecedentes directos son los trabajos de Graciela Sapriza, Silvia Rodríguez Villamil, Asunción Lavrin y Christine Ehrick.

 

De la lectura de esta obra una cosa llama inevitablemente la atención: el extensísimo universo de fuentes utilizado por la autora. Muchos de estos documentos ven la luz por primera vez en este trabajo, y otros, como los que integran el archivo personal de la médica socialista Paulina Luisi, son puestos en valor de manera excepcional por la experticia de la autora en su análisis.

 

El libro propone un recorrido por cuatro estaciones (capítulos) cuya primera parada ("Entre la igualdad y las diferencias: el concepto "feminismo" en el novecientos rioplatense") invita a pensar en las diferentes acepciones que el término "feminismo" tenía en el Uruguay del Novecientos, lo que nos introduce en uno de sus grandes aportes historiográficos: la necesidad de hablar de "feminismos", en plural, y no de un único "feminismo".   

 

Ni el feminismo ni la emancipación femenina fueron entendidas de una única forma. Liberal, cristiano, batllista, socialista y hasta un "feminismo sudamericano". Cada cultura política desplegó sus propias estrategias de acción. Alejándose de la tradición historiográfica, la autora señala que en la época de estudio, la mayoría de los planteos "emancipatorios" surgieron de la afirmación de la diferencia entre los sexos y la complementariedad de sus funciones.

Junto con las ideas "feministas" surgieron como reacción los discursos antifeministas: "Es que la palabra feminismo, entonces (y también ahora), daba miedo. Definirse como feminista era asumir ser tildada de diferente, de querer asemejarse a los hombres y, sobre todo, de poner en cuestión la convivencia pacífica entre los sexos en el hogar y en la sociedad".

 

Una segunda parte del libro introduce el estudio de la construcción de identidades de género al interior de las tres culturas políticas en estudio: el librepensamiento, el catolicismo y el anarquismo.

 

En cada una de ellas, las mujeres optaron por el asociacionismo como medio de organización y forma de intervenir en la vida pública (vía alternativa al ejercicio de la ciudadanía, del que estaban excluidas). Estas primeras experiencias fueron el puntapié inicial para que muchas de ellas articularan sus demandas en organizaciones autónomas.

 

Aquí las acciones de las mujeres adoptan nombres propios y se destacan algunas como Belén de Sárraga y las Asociaciones de Damas Liberales; María García Lagos de Hughes y Margarita Uriarte de Herrera desde la Liga de Damas Católicas; y Virgina Bolten y Juana Ruoco Buela como militantes ácratas a un lado y otro del Río de la Plata, y la uruguaya María Collazo una de las fundadoras del centro femenino Emancipación. 

 

La investigación comprobó que la percepción que se tenía del rol que debían ocupar las mujeres en la sociedad no solo era diferente entre cada una de estas "culturas políticas" sino también al interior de ellas. No obstante, todas coincidían en algo: "la importancia de preservar los roles sociales asignados por la diferencia sexual", sin llegar a cuestionar la existencia de diferencias biológicas y las funciones sociales vinculadas a ellas. Sí se opusieron a la supremacía masculina y algunas hasta propusieron una estructura familiar diferente (como Paulina Luisi y su propuesta de "matriarcado").

 

 

En su tercera parte, el libro propone el abordaje del feminismo como cultura política per se, con su lenguaje y formas de acción colectiva propias. Se trató de un feminismo liberal que insistió en el reconocimiento de los derechos políticos y cumplió un rol importante en la consolidación de la democracia.

 

Este apartado se sale de los marcos nacionales para analizar al feminismo de la región y sus diversas formas de acción y expresión: asociaciones, congresos, conferencias, revistas, folletos. Se realiza un recorrido por los diferentes congresos llevados a cabo en la época (Primer Congreso Patriótico de Señoras en América del Sur, 1910; Primer Congreso Internacional Femenino, 1910); y por las asociaciones creadas (La Federación Femenina Panamericana y la "Sección Uruguaya", 1911; Consejo Nacional de Mujeres, 1916; la Alianza Uruguaya para el Sufragio Femenino, 1919; la Alianza Uruguaya de Mujeres, 1923). El énfasis está puesto en la inserción de las feministas uruguayas en estos espacios regionales y el protagonismo de algunas de ellas en los mismos.

 

Ampliar la mirada, salirse del marco nacional y colocar el tema en su contexto americano tampoco resulta suficiente- según afirma la autora. Es necesario ir más allá y por eso, en su última parada, el libro propone estudiar "El internacionalismo 'feminista liberal'". ¿Cómo se explica su emergencia? Por la necesidad de "denunciar singularidades que hay que erradicar independientemente de nacionalidades, credos religiosos y cultural".

 

El internacionalismo marcó la agenda del feminismo liberal uruguayo, pero a su vez, éste último contribuyó a aquel, en particular por las acciones de la Dra. Paulina Luisi, quien tuvo una presencia muy activa en el escenario internacional. En 1921, en una carta enviada a Julieta Lanteri, esta médica socialista expresaba con crudeza: "no olvide tampoco que soy una internacionalista convencida cada vez más de las estupideces de las fronteras".

 

De esta manera, Cuadro Cawen adhiere a la tesis historiográfica que considera "una tergiversación de la dinámica del internacionalismo feminista suponer que éste fue un movimiento de ida desde el centro hacia la periferia imperial, desconociendo con ello la valiosa contribución de las mujeres latinoamericanas a los organismos internacionales".

 

Como en el capítulo anterior, se realiza un recorrido por los diferentes congresos internacionales en los que hubo participación uruguaya y se culmina con un apartado en el que se estudian las "redes internacionales" de Luisi a través de la correspondencia disponible en su archivo personal. 

 

La insistencia con la que en esta reseña hemos mencionado a Paulina, no debería hacerle creer al lector que en esta historia ella es la principal protagonista. Marcelina Almeida, Luisa Domínguez, Celestina Hargaín, María Abella, Belén de Sárraga, Ernestina López, Alicia Moreau, Petrona Eyle, Ana Mauthone, Juana Buela, Virginia Bolten... son solo algunas de las mujeres que protagonizan esta historia. Una historia que es de ellas, de las mujeres, de "sus acciones, reclamos, contradicciones y experiencias emancipatorias". El comienzo del siglo XX las colocó a ellas, y a todas las anónimas, en un escenario del que ya no se bajarían.

 

 

El libro se presenta el viernes 20 de julio a las 19 horas en la Sala Mtro. Julio Castro de la Biblioteca Nacional. Presentan Ana Frega, Gerardo Caetano y la autora.  

 

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