"Esto no se pelea desde la represión ni desde la criminalización del otro, sino desde la acción colectiva frente a problemas que son colectivos" Entrevista a Luis Purtscher *

                                            Ilustración: Modelo para desarmar, Julio Castillo

 

 

Hemisferio Izquierdo (HI): ¿Podrías darnos un pantallazo de la situación respecto a la trata y explotación sexual y comercial de niños, niñas y adolescentes en Montevideo y en el interior de nuestro país?

 

Luis Purtscher (LP): La Conapees toma contacto con la trata a partir de experiencias en la región y a partir de la visita a algunos países donde el tema ya estaba instalado. Este es un tema que, como lo fue la violencia doméstica en algún momento o la explotación sexual-comercial, estuvo invisibilizado y aún hoy se invisibiliza a través del poder judicial, de los medios de comunicación y de la propia tipificación del delito. Si bien contamos con un cuerpo legislativo que ya da cuenta del problema y define la trata tanto externa como interna, desde hace muchos años Uruguay es catalogado como un país de origen, tránsito y destino de trata y esto de alguna manera nos tiene que interpelar en tanto sociedad.

 

En niños, niñas y adolescentes lo que hemos encontrado frecuentemente no son casos de trata externa, excepto algunas situaciones que pudimos ver tanto en la frontera seca con Brasil como en la frontera líquida con Argentina. El traslado y el pasaje, concretamente en la zona de Paysandú y Brasil, a lo largo y a lo ancho de toda la frontera se da por la permeabilidad que nuestras fronteras tienen en lo terrestre y por la facilidad en que pasan por la frontera líquida.

 

Se han constatado casos en Agraciada, Departamento de Soriano concretamente, e intentos de pasaje de mujeres dominicanas a la Argentina, pero trabajando con niñas y adolescentes lo constatable del fenómeno es que el 100% ha pasado por situaciones de trata interna, dado que parte del sistema de explotación conlleva estos traslados y aleja a las adolescentes de su marco de referencia y de sus lugares conocidos para ser explotadas ya por redes, por acuerdos entre proxenetas o por gente que tiene establecimientos donde se desarrolla la explotación y cuenta con niveles de conexión bastante intensos, el caso de el empresario de Maldonado que se hacía traer una gurisa de Cerro Largo como si fuera un paquete, y luego se paseaba por Maldonado a la vista de todo el mundo y hacía giros por Abitab para pagar lo que él llamaba “el servicio”.

 

Nos ha faltado identificar otros tipos de trata que no son los de la trata con fines de explotación sexual, quizás más visibles pues las asimilamos directamente a la prostitución que en Uruguay es legal, pero nos cuesta mucho más ver la trata de carácter laboral, la trata de la que son víctimas los niños/as y adolescentes también en espacios de frontera, así como trabajadores extranjeros que por desconocimiento de la legislación local y precisamente porque existen organizaciones que evitan que la gente conozca sus derechos (y a su vez le generan deudas en el traslado de un país a otro), puedan tener la posibilidad de denunciar.

 

Los servicios con los que contamos son relativamente recientes, el proyecto que desarrolla El Paso en el marco de Inmujeres ha dado los primeros pasos en lo referente al servicio de detección pero tiene la particularidad de ser un servicio que está pensado y diseñado para mujeres, aún cuando las víctimas de trata pueden ser hombres, mujeres, niños, adolescentes.

 

Inau desarrolla el proyecto Travesías que además de la trata y la explotación sexual, intenta trabajar con los casos de trata con perfil interno. No hemos registrado aún casos de gurises extranjeros pero intuyo que es cuestión de tiempo, la geografía humana está cambiando en Uruguay y la inmigración que recibimos muchas veces viene mediada por la existencia de redes que tienen como objetivo central explotar gente y obtener su ganancia, e incluso ha creado cierto estigma sobre la inmigración. Entonces, estamos en un momento complejo para un país que persigue la defensa de los derechos humanos, pues la existencia de estas asociaciones para delinquir que tienen como objeto al inmigrante converge con la representación social que Uruguay está construyendo sobre los inmigrantes y que les da un carácter de peligrosidad o de ilegalidad.

 

HI: ¿De qué manera operan las redes de trata y explotación sexual? ¿Cuáles son las formas de captación? ¿Cómo es el vínculo entre niñas/os y adolescentes con los tratantes y explotadores? ¿Es posible trazar un perfil de los proxenetas y prostituyentes?

 

LP: Nos encontramos frente a una práctica mundial donde el orden del sistema capitalista global adjudica determinados papeles a determinados países, y la trata cumple con esta diferenciación: hay países que aportan gente para ser explotada y hay países que reciben. Se generan hasta tipologías de mujer con un determinado tipo étnico- racial con mayor o menor éxito en el mercado. Los países más pobres que sufren problemas vinculados a su vida socioeconómica y política están expulsando gente, y esto es aprovechado por las redes que organizan la llegada de personas a determinados países de forma ilegal y en un tránsito en el cual la persona que está abandonando desesperadamente su país es explotada, no sólo en cuanto a los costos del pasaje, también es explotada física, sexual, y laboralmente, incluso con la venta de órganos para pagar el costo de ese trayecto.

 

La gente que viene a Uruguay demora mucho en llegar, hay rutas que ya están identificadas y en las cuales la persona es explotada y contrae una deuda que generalmente se cobra con más explotación. Sabemos por relatos de personas que han vivenciado situaciones de trata, que hay una ruta fuerte vinculada a las fronteras terrestres, el pasaje de gente que viene del norte gralmente es por Brasil y tiene un impacto sobre la vida de la personas, algunos vienen con familia, en otros casos vienen las mujeres solas y esto pasa a ser una característica, antes se daba que migraba primero el hombre y luego la mujer, pero ahora es la mujer quien migra y solo por serlo es objeto de explotación de carácter sexual. También la inmigración por el lado del norte argentino, Perú, Bolivia, que tiene un carácter histórico pero no por eso menos importante.

 

Otro aspecto del problema son las políticas que asumen los estados intentando frenar estas corrientes migratorias, por ejemplo prohibir la Visa, porque lo que intenta ser una forma de limitar el pasaje de gente termina siendo una ampliación del negocio de las redes de explotación, ya que conseguir la Visa tiene un precio y Uruguay tiene la particularidad de ser bastante permeable respecto a la obtención de documentos y la nacionalidad (el nacimiento de un niño en Uruguay genera automáticamente dos nacionalidades), y esto que en muchos casos es de carácter positivo, en otros se constituye en un factor que juega en contra de la vigencia plena de derechos. Muchas personas inmigrantes son padres y madres de niños uruguayos con finalidades de tipo económico o de acceso a determinados servicios, y si bien esto constituye un derecho, también puede suponer su vulneración, porque en algunas oportunidades estos niños son devueltos al país de origen y son objeto de la extorsión que se hace con quienes están residiendo acá.

 

Nos encontramos con redes de crimen organizado con un nivel de organización y movimiento muy difícil seguir desde instituciones pensadas para el siglo xx y con las herramientas del siglo xx, pensadas y atadas al suelo, porque hoy la dinámica y el movimiento es una de las características que tienen estas redes.

 

Así como hemos tenido un desarrollo importante en las tecnologías de la información y comunicación, no hemos construido paralela y concurrentemente políticas de amortiguación de impacto del uso de esas redes, entonces hay una herramienta fabulosa que muchas veces es utilizada como forma de enganche a las redes de trata y explotación. En muchos de los casos hay un engaño mediando la situación de trata, y que puede ir desde un explotador simulando la identidad virtual de un niño (las identidades sin persona) para producir el engaño, hasta promesas de trabajo que mejoran su calidad de vida y que juegan con las esperanzas de la gente de tener una vida mejor, pero que terminan siendo canales de enganche para la explotación.

 

Muchas veces y paradójicamente, el primer enganche es a través del afecto. En muchos casos vemos la presencia de interseccionalidades de vulnerabilidad y un continuo en las formas de violencia que niños/as y adolescentes están viviendo en sus vínculos más cercanos. Difícilmente un niño llegue a situaciones de explotación sexual comercial o trata si antes no sufrió algún tipo de violencia en sus lugares más cercanos, y a veces escapar de esos lugares de violencia lo que hace es llevarlos a otros lugares de mayor violencia disfrazados de situaciones de seducción, noviazgo, acceso a determinados bienes o lugares que no hubieran pisado nunca, y eso en la adolescencia es muy complejo de identificar. Sentirse querida/o, que tenes afecto o alguien en quien confiar, que podes tener acceso a una vida mejor, se configura como un engaño que estructura y deconstruye el yo, generando formas de dependencia en las que a veces influye el consumo de drogas, el encierro, la privación de libertad. Muchas veces aparecen formas de dominación terribles, porque son formas de dominación simbólica que hacen que la persona víctima, sea niño/a, adolescente o adulta/o, piense desde el discurso de su amo.

 

Decía Bourdieu que al momento de señalar a una víctima como coadyuvante de su situación de dominación, debemos señalar también que estas son formas de la dominación encarnada. El modo en que la dominación se introyecta y pasa a ser una parte de lo que la persona piensa como natural de su vida sin identificarse como víctima, como objeto de explotación, sino que piensa que lo que está pasándole es lo mejor, generando sin dudas estragos al yo que pueden pasar por la culpa (que tiene que ver con el hacer), o por la vergüenza (que tiene que ver con el ser), y las víctimas se preguntan “por qué soy así, por qué hago esto”, invirtiendo la construcción de responsabilidades de uno y otro en la construcción de la la explotación. Esto lo vemos mucho en los agentes externos, cuando se culpabiliza a la persona que está sufriendo la situación de trata y explotación y cree que ella es la responsable de esa explotación haciendo desaparecer al explotador, a los clientes, haciendo desaparecer las cuestiones estructurales que lo empujan a determinada situación que la persona relata como una suma de acontecimientos naturales de su vida que lo llevaron a esta situación. A veces la categorización (en la cual el derecho nos ha colonizado bastante) en esta relación víctima-victimario como si fueran los únicos responsables y que no hubiera detrás un sistema económico donde todo se compra y todo se vende, y un sistema cultural que lo justifica, lo naturaliza y lo invisibiliza.

 

La caracterización de un "perfil", como todo tipo ideal, deja afuera a gran parte de los que no entran enteramente en ese perfil pero que son tan explotadores como otros. Caracterizar al proxeneta es quizás más fácil, son generalmente hombres pero también hay mujeres, sobre todo en la etapa de captación, que ya son mayores o que ya han vivido ellos/as mismos situaciones de explotación desde el otro lado, transitando una cultura donde esto es parte de sus componentes en la construcción de la masculinidad. Acá no es tan evidente como en México, por ejemplo, donde parte de la construcción de la masculinidad es constituirse en un proxeneta, en un tipo que vive de la explotación de mujeres. Acá el proxeneta existe de una forma más “artesanal”, pero eso también está cambiando.

 

Hay siempre un agente que se invisibiliza y es el que paga por relaciones sexuales, ya sea con niñas/os y adolescentes generando un delito, o en el marco de la prostitución reglamentada y legal, que eso también hace a construcciones de la masculinidad donde está bien visto poder “salir de putas”, colocando el estigma y la responsabilidad sobre la mujer sin pensar en una alternativa donde constituirse como hombre pueda tener otras características que no sean necesariamente pelearse a la salida de un baile, fumar y tomar alcohol desde la época más temprana posible, coger todo lo que se pueda (pagando incluso), y la ruptura con ciertas fronteras que tienen que ver con la construcción de la persona. Digamos, adherir racionalmente a un conjunto de derechos humanos y de protección del otro, así como militar en causas sociales profundas para luego salir de noche con una barra de amigos a coger todo lo que se mueva no parecería ser una contradicción dentro de nuestra cultura, pueden convivir.

 

HI: Los casos de trata y explotación sexual están signados en su inmensa mayoría por un continuo de violencias donde la violencia económica es central. Entonces, podemos suponer  que el problema es primeramente estructural (entornos precarizados , fragilidad de la vida y vulneración de derechos, etc), pero tiene como singularidad el cuerpo de niñas/os y mujeres. ¿De qué manera capitalismo y patriarcado confluyen en este fenómeno?

 

LP: Slavov Zizek dice que existen dos tipos de violencia, una subjetiva y otra objetiva. La violencia subjetiva tiene que ver con el caso, el caso de violencia que vemos en los medios y que nos horroriza y revela por cinco minutos, desarrolla el morbo y todos se indignan y quieren salir a colgar a los culpables, pero es un señuelo fascinante para no ver el tipo de violencia objetiva y estructural que encierra de manera menos evidente, y que involucra por un lado al desarrollo del sistema capitalista globalizado, y por otro la construcción del lenguaje entendido como cultura. Allí es donde se encuentran capitalismo y patriarcado siempre.

 

Por un lado la vida humana es desvalorizada permanentemente, todo tiene precio y todo se convierte en mercancía, y por otro lado es en el propio lenguaje donde estas cuestiones son justificadas e invisibilizadas, en el sentido de que cuando los adultos construimos a los niños/as y adolescentes desde nuestras representaciones sociales, todos deseamos ser jóvenes pero cargamos a la juventud de adjetivos negativos: los jóvenes son los que se drogan, los ni ni, los que hacen bochinche, los que presentan carácter disfuncional, y cuando se carga con esa mochila a los botijas es más fácil violentar sus derechos. Es como sacarle a la persona su condición de sujeto, y eso se ve claramente en los informes u oficios judiciales. El caso del empresario de Punta del Este que se hacía traer una gurisa de Cerro Largo, yo no me conformo con que se comieron la pastilla de que el tipo fue engañado. El tipo es un antropólogo y empresario exitoso de Punta del Este, y la gurisa es una adolescente que fue madre muy temprano y sus padres la iniciaron en el consumo de drogas para explotarla más fácilmente. Cuando uno mira los fallos judiciales, estos hacían hincapié en la responsabilidad de la adolescente, magistrados de alto nivel y con papeles preponderantes en causas vinculadas a derechos, esto de fragmentar los derechos humanos pero cuando se trata de los derechos humanos de una adolescente con una vida desgraciada, capaz que ya no me la juego tanto. Estas cosas del lenguaje que van desde el cántico de una hinchada de fútbol hasta los operadores judiciales condicionando lo que puede ser la vida de una adolescente. Eso es muy grave.

 

Lo otro está vinculado a la cuestión sistémica que nos coloca en un lugar de igualdad en el mundo respecto a la existencia del capitalismo del que cada vez parece más difícil poder zafarse, y por otro lado las expresiones que esto toma en territorio, que van desde los enclaves productivos que llegan a determinado lugar y en cuestión de días cambian las formas de sentir y de pensar de comunidades enteras y que parece consolidar el negocio de absorción de grandes excedentes económicos para las empresas, junto a una gran absorción de riesgos para la gente que vive allí. Por eso romper esta ecuación es un desafío importante en cuanto a que cada proyecto que aparece en forma de enclave en un territorio, tenga las políticas de amortiguación de impacto y la capacidad de generar formas de desarrollo local en los lugares donde pisa, que no sea simplemente una tierra tomada y una devastación en los años que dura la construcción de la obra. Esto implica generar grandes alianzas de carácter político en cuanto a ser fuertes en la negociación de las condiciones de instalación de estas plantas, en los controles por parte de las comunidades que necesariamente deben llevarse, no simplemente desde un discurso ecologista que también es importante, pero tan importante como el ecologismo que incluye al hombre, el ecologismo social que nos permite construir distintas formas de mirar la realidad. Boaventura de Sousa Santos tiene aspectos que podríamos empezar a mirar con más atención de la sociología de las emergencias, hay alternativas que si bien no son fáciles, son una “utopía” cercana a desarrollar, valga la paradoja.

 

HI: ¿Cómo se explica el fenómeno de naturalización de la explotación sexual de niños/as y adolescentes que ocurre en algunas localidades del país (“todo el mundo lo sabe pero nadie lo denuncia”)? ¿Cuáles son las estrategias de concientización y visibilización que desarrolla el Conapees?

 

LP: Por un lado visibilizar y naturalizar tiene que ver con la estructura cultural de Uruguay, el tema del secreto a voces es una constante que coexiste con una sociedad que está evidenciándose como muy violenta, y el miedo empieza a jugar también un efecto silenciador sobre la situación y nadie quiere colocarse en la situación de ciudadano responsable de lo que le está pasando al otro. Petruska Clarkson dice que es más fácil colocarse en la situación de espectador, ver la violencia, convivir con la violencia e inmediatamente después de una indignación efímera, empezar a buscar pretextos para no intervenir. Y ese pasaje de ciudadano a espectador también nos debe interpelar como comunidad, porque si los que están desprotegidos no tienen la protección de quien vive en estos entornos, se generan dos problemas: nos construimos como espectadores y no como ciudadanos, y terminamos siempre reclamando al Estado lo que el Estado no hace, y si bien es cierto que el Estado tiene responsabilidad, para que estas cosas no ocurran, también hay una responsabilidad ciudadana en constituirse como agente que vive en comunidad.

 

Las trabas y obstáculos que tenemos enfrente son de una dimensión, un poder y una profundidad difícil de abarcar, pero tenemos la convicción de que esto no se pelea desde la represión ni desde la criminalización del otro, sino desde la acción colectiva frente a problemas que son colectivos, porque esto pasa en un nosotros, no a los inmigrantes que llegan, ni a los hijos de los pobres que viven en el barrio tal, nos pasa a nosotros y es una decisión ética asumirlo.

 

El Conapees tiene como tarea juntar a todas las instituciones y organizaciones no gubernamentales vinculadas con el tema, y esto se expresa en un plan quinquenal donde las distintas instituciones asumen un compromiso de acción para trabajar en capacitación, en atención y mejoramiento de los servicios, socializando los conocimientos en territorio. Nos posicionamos en una concepción de DD.HH, género, territorialidad y centralización, todo eso que a veces puede sonar un poco vago de acuerdo a los recursos que tenemos para efectivamente realizarlo, pero sería muy tonto no tomar en cuenta que si bien es mucho lo que nos falta, lo que se ha hecho estos últimos años es parte de una continuidad de estas políticas. Se han realizado campañas, capacitaciones a más de 10000 funcionarios en todo el país, hemos participado de actividades con más de diez mil personas hasta charlas a ocho policías en una seccional del interior.

 

HI: ¿Cuáles son los indicadores para detectar situaciones de trata y explotación sexual de menores y de qué manera es aconsejable actuar cuando se detecta tal situación?

 

A diferencia de otros problemas por los que vivencialmente pasan los gurises, la explotación sexual y la trata no es lo primero en verse, generalmente cuando llegan a los servicios es por otros problemas: consumo de drogas, situación de calle, situaciones de violencia, etc. La identificación de una situación de explotación sexual no es evidente, a menos que sea un caso muy sonado, aunque esto parecería ser otra característica del fenómeno: el caso tiene mayor relevancia cuando el rol social que cumple el agresor es de mayor importancia, y ahí tenemos desde un jerarca municipal hasta empresarios exitosos, docentes, curas, una variedad importante, puede ser cualquiera, ningún rol te salva de ser partícipe de un caso de explotación sexual, lo que te salva de ser explotador son otras cuestiones relacionadas básicamente a cómo el sujeto se construye éticamente, no el rol que se cumple en la sociedad. Tenemos variedad de explotadores en todas las profesiones y clases sociales, aunque generalmente el explotador detenta un espacio de poder mayor al de la víctima, siempre.

 

Hay una línea de denuncia: 0800 5050 (Línea Azul), donde se puede denunciar todos los tipos de violencia, pero la explotación no siempre toma forma visible como sí sucede con la prostitución adulta, hay formas mucho más encubiertas y terribles que pueden tener que ver con fiestas privadas, o con la entrega de una menor de edad por parte de sus progenitores a una persona adulta simulando una situación de pareja pero que está mediada económicamente, también pueden haber enganches a través de internet. Por un lado existe la visibilización cultural, pero por otro lado los caminos que transita el fenómeno no son necesariamente visibles a la comunidad, una cosa es no saber ver y otra es no poder ver porque no tengo las herramientas para poder hacerlo.

 

Como formas de alertar la línea telefónica resulta, a veces también la conversación con algún referente de centro Caif, de un club de niños o adolescentes, en una policlínica o con la policía comunitaria. Los canales y redes están abiertas para poder denunciar como también están abiertos los canales cuando la denuncia o la presunción no es atendida por quien debe hacerlo.

 

HI: ¿En qué medida la explotación sexual de niñas/os y adolescentes está vinculada a la trata de personas con fines de explotación sexual? ¿De qué manera la Conapees trabaja sobre esta problemática?

 

LP: Siempre hay una suerte de continuo, así como los distintos tipos de violencia parecen ser un antecedente de la explotación sexual, la explotación sexual parece ser un antecedente de la trata e incluso, durante la explotación sexual ya hay situaciones de trata que conviven, y que después pueden derivar en situaciones de trata internacional o de tráfico.

 

HI: ¿Qué papel juega el poder judicial con resoluciones judiciales que reproducen la impunidad a través de sentencias favorables a explotadores y proxenetas, revictimización de niñas/os y adolescentes al momento de dar testimonios? ¿Qué falta allí? ¿Qué habría que cambiar?

 

LP: Estamos construyendo una ley integral de trata que tuvo como origen el trabajo de Inmujeres y la Mesa de Trata donde participamos muchas instituciones. Allí se trató de generar un cambio en la normativa que es finalmente el proyecto que está hoy en el legislativo y que cuenta ya con media sanción. Este proyecto adopta algunos aspectos que nos parecían indispensables como el tema de no revictimización, que la persona que sufrió una situación de explotación o trata no tenga que encontrarse con el perpetrador del delito en el mismo espacio.

 

Creo que hay un cambio a partir del nuevo código pues modifica los roles tanto de los fiscales como de los jueces, y esto va a redundar positivamente en un mejor tratamiento de las víctimas. Se crean espacios de protección de víctimas, formas de resarcimiento económico, etc. En este sentido estamos avanzando de buena manera, pero deconstruir una cultura no es algo que vamos a lograr en semanas o en años, es una pelea más fuerte, más profunda y más larga. Mientras tanto las situaciones de explotación y trata siguen, y sobre todo en esta nueva geografía humana que hoy constituye el Uruguay, deberíamos colocar más el énfasis en los derechos de las personas inmigrantes en Uruguay y que conviven con la uruguayez. Tenemos que ser más serios con la inmigración, pues los y las inmigrantes tienen los mismos derechos que nosotros, y la movilidad entre países es también un derecho humano. Lo que hacemos con los inmigrantes y con los hijos que vienen con ellos, aunque sus padres sean cubanos, dominicanos, venezolanos, debería contemplar necesariamente un tratamiento generoso como el que los uruguayos tuvimos en otros momentos en que lo precisamos.

 

* Presidente del Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de la Niñez y la Adolescencia (Conapees)

 

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