La Internacional Comunista y la liberación colonial en Asia 1919-25 (I y II)

March 15, 2018

Imagen: Diego Rivera

 

 

Parte I. Construyendo el marco estratégico

 

Los activistas revolucionarios que fundaron la Internacional Comunista (Comintern) en 1919 tuvieron poco contacto con los movimientos de liberación colonial fuera de Rusia. No obstante, solo un año después, en julio de 1920, el Comintern adoptó una estrategia de largo alcance para la revolución nacional y social en los países dependientes, más tarde denominada el frente único antiimperialista.

Esta política fue adoptada mucho antes de que apareciese una estrategia análoga de frente único en los países  capitalistas industrializadas de Occidente. Además, la búsqueda de la unidad en los países oprimidos de Asia y África se llevó a cabo con persistencia, mientras que el frente único en Europa era cosa de arranques y frenos.

El frente único antiimperialista no logró resultados decisivos en la década de 1920; y en China, donde las condiciones eran las más favorables, condujo en 1927 a una severa derrota. Para comprender este revés, debemos ver las ambigüedades de la política misma y la relación contradictoria entre los partidos nacionales con la dirección de la Comintern con sede en Moscú. En las décadas siguientes los esfuerzos para forjar la unidad contra el imperialismo mostraron victorias, y la gran mayoría de los gobierno coloniales terminaron cayendo en casi todas partes. La interacción a principios de la década de 1920 entre los pioneros anticolonialialistas con la revolución rusa nos revela mucho si queremos ver la dinámica de esos movimientos a lo largo del siglo XX.

 


Los socialistas y liberación colonial

La Comintern surgió en parte como una reacción contra la Internacional Socialista o Segunda Internacional, que unificó las fuerzas socialistas en el mundo desde 1889 hasta 1914. El Segundo Congreso de la Internacional Comunista (1920) denuncia a su predecesora que "en realidad, solo reconoce la existencia de los pueblos de piel blanca", o como lo decía el comunista indio Manabendra Nath Roy en esa misma reunión, para la vieja Internacional antes de 1914 "el mundo no existía fuera de Europa"[1].

La doctrina  marxista descansaba entonces sobre una lógica económica, en el surgimiento de las naciones. La expansión capitalista, aunque cruel en sus efectos, tuvo un resultado progresivo: la creación del proletariado moderno. Algunos socialistas de derecha, como Hendrick Van Kol de los Países Bajos, racionalizaron esto para apoyar el colonialismo ilustrado. Los marxistas revolucionarios lograron en 1907 convencer al Segundo Congreso de la Internacional de condenar categóricamente el colonialismo, pero solo por un estrecho margen de 127 a 108[2]. Incluso entonces, la Internacional no llegó a llamar a la independencia de las colonias.

Los levantamientos revolucionarios en China, Turquía e Irán (Persia) en 1908-1911 convencieron a muchos socialistas de que las luchas de liberación en Asia sacudirían la estabilidad capitalista. Lenin anunció la nueva era al colocar el título audaz en un artículo en 1913, "Europa atrasada, Asia avanzada": 

 

 "En todas partes de Asia hay un poderoso movimiento democrático que crece, se difunde y gana fuerza. La burguesía está allí, incluso del lado del pueblo contra la reacción. Cientos de millones de personas están despertando a la vida, la luz y la libertad. ¡Qué delicia que este movimiento mundial está en los corazones de todos los trabajadores con conciencia de clase, que saben que el camino hacia el colectivismo pasa a través de la democracia! ¡Qué simpatía por la joven Asia está impregnando a todos los demócratas honestos! ¿Y la Europa 'avanzada`? ¡Está saqueando China y ayudando a los enemigos de la democracia, los enemigos de la libertad en China!"[3]

 

Tomó tiempo para que esa inversión que hacía Lenin de los términos "avanzada-atrasada" cobrara vida; los documentos de la Internacional Comunista estaban erizados de referencia a las naciones "atrasadas".

Fernando Claudín ha sugerido que el ala revolucionaria de la Segunda Internacional, la que fundó la Internacional Comunista, seguía portando las dos ideas preconcebidas "eurocentristas", las cuales, ambas, se remontan a la fundación del marxismo, o sea: 1) la liberación de los países coloniales y dependientes "debe ser resultado de la revolución socialista en Occidente"; y 2) "La transformación socialista del mundo significará su europeización"[4]. Ambos temas fueron abordados en los primeros dos años de la Comintern.

Cuando estalló la guerra en toda Europa en 1914, la mayoría de los partidos socialistas se unieron para apoyar a sus gobernantes y sus esfuerzos bélicos, mientras que una minoría revolucionaria se mantuvo fiel a la promesa internacional de oponerse a este conflicto imperialista. Los socialistas antibélicos a menudo explicaban, sin embargo, que apoyarían incondicionalmente la guerra de los esclavos coloniales contra sus amos europeos. Entre sus demandas estaba la "liberación inmediata de las colonias". Lenin pidió apoyo para los movimientos revolucionarios de liberación nacional, incluso si no eran de carácter socialista. No todos sus aliados en el ala izquierda de los socialistas pacifistas estuvieron de acuerdo; Karl Radek y Leon Trotsky desestimaron por inútil el levantamiento irlandés de 1916 contra el dominio británico, por ejemplo[5]
.

 

 

1917: el impacto de la revolución

 

Los pueblos de Rusia que se sacudieron del régimen zarista en 1917 eran, en su mayoría, miembros de nacionalidades y grupos étnicos minoritarios. La mayor parte del territorio zarista estaba en Asia, y cerca del 15% de la población era de religión musulmana. Lenin, Radek, Trotsky y otros bolcheviques se unieron para exigir libertad a los pueblos oprimidos, incluido su derecho a separarse de Rusia.

 

Cuando los consejos revolucionarios de trabajadores y campesinos (los soviets) tomaron el poder en octubre de 1917, las medidas para promover la libertad nacional se encontraron entre sus primeras decisiones.

 

Una de las primeras acciones del gobierno ruso soviético era proclamar el derecho de todos los pueblos sometidos dentro de los límites del antiguo imperio zarista a la "autodeterminación totalmente, incluyendo el derecho a la separación". Finlandia, Estonia y otros estados actuaron según esa promesa, estableciendo su independencia. Otra de las primeras proclamas soviéticas, prometió a los trabajadores y agricultores musulmanes, que "a partir de ahora, sus creencias y costumbres, sus instituciones nacionales y culturales serán declaradas libres e inviolables". Declarando nulos e inválidos todos los tratados a través de los cuales el zarismo había dominado y saqueado a los pueblos orientales, y los convocaba a "construir su vida nacional sin obstáculos"[6].

 

En unos pocos meses, los soviéticos fueron atacados por las fuerzas combinadas de los ejércitos rusos y expedicionarios de las potencias imperialistas. En algunos casos, como en Ucrania, ambos lados de la guerra civil se proclamaron en nombre de la libertad nacional. Algunas fuerzas antisoviéticas en naciones minoritarias buscaron ayuda en el exterior. Los esfuerzos por la liberación nacional se desenvuelven en medio de la agitación de una vasta guerra revolucionaria que se extiende a lo ancho del mundo.

 

En noviembre de 1918 estalló la revolución en Alemania, llevando la guerra mundial a un abrupto desenlace. Los consejos de trabajadores inspirados en el ejemplo ruso surgieron en Alemania y otras partes de Europa. La esperanza era que la rebelión obrera en el este brindase ayuda a la república soviética de sus primeros días[7].

 

 

El Congreso fundacional

 

La Internacional Comunista fue inaugurada en marzo de 1919 por una Conferencia Comunista Internacional en Moscú. Debido al bloqueo imperialista a la Rusia soviética solo se limitó a 52 delegados. Trece delegados vinieron de minorías no europeas en Rusia, incluyendo las ligas de trabajadores coreanos y chinos en Rusia. El manifiesto de la conferencia, redactado por Trotsky, denunció fuertemente la opresión colonial.

 

"Hay rebeliones abiertas y fermentaciones revolucionarias en todas las colonias. La liberación de las colonias solo sería posible con la liberación de los centros imperialistas... Esclavos coloniales de África y Asia: la hora de la dictadura proletaria en Europa también será la hora de vuestra liberación"[8].

 

El historiador Sobhanlal Datta Gupta, estudioso del Comintern, afirma que reconociendo al mismo tiempo la cuestión colonial, estas palabras "hacen evidente que en el momento del nacimiento de la Comintern, se consideró como un apéndice de los problemas de la revolución proletaria en Occidente"[9]. Esta conclusión puede haber sido exagerada, el texto puede leerse también como una simple declaración de expectativas en un momento en que, a juicio de los socialistas revolucionarios, el probable triunfo en pocos meses de la revolución en Europa central y occidental demolería pronto los imperios coloniales.

 

El manifiesto, traducido a muchos idiomas, tuvo una influencia anticolonial en muchas partes del mundo. Por ejemplo, Claude McKay, pionero comunista negro en EEUU, nos dice que "este pasaje del manifiesto despertó interés entre muchos grupos de negros radicales, que distribuyeron el documento a través del país"[10].

 

Otras resoluciones del Primer Congreso fueron en apoyo a los pueblos coloniales en su lucha contra el imperialismo y condenaron a los partidos obreros que antes estaban a favor de la guerra por apoyar explícitamente el dominio colonial.

 

Datta Gupta también señala en una resolución del Congreso una referencia desacertada al uso de los imperialistas contra los trabajadores europeos de "tropas coloniales brutales y bárbaras", esto es, trabajadores que se reclutaban en las colonias. El delegado holandés S. J. Rutgers protestó contra ese pasaje, proponiendo en su lugar una denuncia a las potencias coloniales por atacar a los trabajadores en Europa "con la misma crueldad con que procedieron contra los pueblos coloniales". La propuesta de Rutgers no fue incorporada. Sin embargo, incluso cuando el congreso estaba reunido las tropas africanas desplegadas por la intervención francesa contra la república soviética estaban demostrando su oposición a esta guerra; los generales franceses los llamaron "incontrolables". El error con respecto a las "tropas negras" no se rectificó formalmente hasta el Congreso Mundial de la Komintern de 1921[11].

 

 

Para la lucha global "combinada"

 

El enfoque del congreso fundacional en la revolución se modificó pronto. Ocho meses después del congreso, Lenin propuso un marco para una lucha integrada y global contra el imperialismo. Para entonces, la mayor crisis de la guerra civil había pasado, y los ejércitos soviéticos, incluidos cerca de 300.000 musulmanes y 50.000 soldados chinos inmigrantes, avanzaban hacia Asia. En noviembre de 1919, Lenin explicó las implicaciones de esta lucha en una conferencia de organizaciones comunistas de los Pueblos del Oriente, fundada el año anterior para unir a los grupos pro-soviéticos entre los pueblos predominantemente musulmanes del antiguo imperio zarista.

 

"... la revolución socialista no será únicamente, o principalmente, una lucha de los proletarios revolucionarios en cada país contra su burguesía. No, va a ser una lucha de todas las colonias y los países imperialistas oprimidos, de todos los países dependientes, contra imperialismo internacional ... la guerra civil de los trabajadores contra los imperialistas y los explotadores en todos los países avanzados está comenzando a ser combinada con las guerras nacionales contra el imperialismo internacional[12]".

 

Con ese marco estratégico general fijado el Comintern se puso a establecer un instrumento para su implementación. Un mes después, el 11 de diciembre de 1919, su Comité Ejecutivo estableció un Departamento del Este para coordinar el trabajo en este campo. Además, un brazo educativo, la Universidad Comunista de Trabajadores del Este, se formó el 21 de abril de 1921, administrado por el Comisariado soviético de Nacionalidades.

 

 

Parte II. ¿Deben los comunistas aliarse al nacionalismo revolucionario?  El Comintern y Asia 1919-25 (II)

La dirección de la Comintern concluyó a fines de 1919 que "la guerra civil del pueblo trabajador contra los imperialistas y explotadores en todos los países avanzados está empezando a combinarse con guerras nacionales contra el imperialismo"[13].

¿Pero cómo se efectuaría la alianza propuesta de levantamientos obreros y nacionales? Este tema estratégico fue abordado en el Segundo Congreso de la Comintern, celebrado en Moscú del 9 de julio al 7 de agosto de 1920. La guerra civil ya se había ganado y las tropas soviéticas avanzaban hacia Polonia. A pesar del bloqueo continuo, 218 delegados asistieron al congreso, incluidos 33 representantes de grupos en 12 países y pueblos en Asia. Aunque la mayoría de estos grupos no eran más que pequeños núcleos, Lenin, en su informe de apertura, destacó la importancia de su presencia en el primer congreso verdaderamente global del socialismo mundial. El congreso, dijo, estaba dando los primeros pasos hacia la unión en la lucha de los proletarios revolucionarios con las masas de países que representan el 70% de la población mundial que "encuentran imposible vivir en las condiciones que el capitalismo 'avanzado' y civilizado desea imponerles"[14].

La discusión fue modelada por la llegada de M. N. Roy, un revolucionario exiliado de 33 años de India con un concepto formado de estrategia antiimperialista que difería significativamente del de Lenin. El meollo del desacuerdo fue el escepticismo de Roy, basado en la experiencia india, respecto a las perspectivas de una alianza viable con las fuerzas nacionalistas burguesas. Los bolcheviques, bajo el zarismo, habían desdeñado el potencial revolucionario de los capitalistas rusos, pero no extendieron este juicio a toda la burguesía colonial, que aparentemente tenía algo que ganar con la independencia nacional.

Roy y Lenin tuvieron extensas discusiones, en las cuales cada uno modificó sus tesis para acomodar las sugerencias del otro. Los dos conjuntos de tesis se presentaron luego conjuntamente a un panel de delegados ("comisión"), se informaron al Congreso y se aprobaron abrumadoramente. Lenin informó al congreso que la comisión, en respuesta a las objeciones de Roy, había alterado su descripción de la alianza propuesta, sustituyendo el término "nacional-revolucionario" por el término "democrático burgués". Lenin continuó: "La importancia de este cambio es que nosotros, como comunistas, debemos y apoyaremos los movimientos de liberación burguesa en las colonias solo cuando sean genuinamente revolucionarios, y cuando sus exponentes no obstaculicen nuestra labor de educar y organizar en un espíritu revolucionario al campesinado y al pueblo. Si estas condiciones no existen, los comunistas en estos países deben combatir a la burguesía reformista"[15].


Lenin explicó que esta definición no se aplicaría a la burguesía del país oprimido si, al tiempo que apoyaba el movimiento nacional, se uniera a la burguesía imperialista contra "todos los movimientos revolucionarios y clases revolucionarias, como "muy a menudo" es el caso"[16].

Se ha objetado que este cambio terminológico no resuelve un dilema político real. "Un movimiento de liberación burgués que no tema la agitación revolucionaria de la 'masa de los explotados' no existe en el siglo XX", escribe Duncan Halles. Un movimiento nacionalista genuinamente revolucionario, agrega Claudín, es tan difícil de encontrar como un "mirlo blanco"[17].

De hecho, Lenin, en su informe, aplicó el término "democrático-burgués" en términos muy amplios, incluidos los campesinos, "que representan las relaciones capitalista-burguesas"[18]. Además, ciertamente hay instancias en las que los movimientos revolucionarios-nacionalistas, como Lenin los define, han sido victoriosos, como por ejemplo en Cuba.

Sin embargo, hay un dilema verdadero aquí, que se vuelve claro si esta fórmula para la alianza se compara con el "frente único" recomendado por la Internacional Comunista para los países imperialistas en 1921. Esta última política propone alianzas alrededor de demandas específicas con todas las principales organizaciones de trabajadores, independientemente de su liderazgo. La decisión de aliarse con las fuerzas nacionalistas revolucionarias, por el contrario, dependía de un juicio basado en su carácter y el contexto político.

Se ha argumentado que las ofertas de alianza podrían parecer poco sinceras, ya que los comunistas se encontraban en la posición insostenible de apoyar simultáneamente a los nacionalistas burgueses y tratar de socavarlos (como sería el caso en la Revolución China de 1925-197). De hecho, fueron los aliados burgueses, los Kuomindant, los que traicionaron la alianza en 1925-197, pero en sus últimos años estalinistas, la Comintern era notoriamente poco confiable en sus alianzas. El período bajo discusión, sin embargo, no está marcado por tales cambios. Cuando los líderes reformistas expresaron dudas con respecto a la durabilidad de las alianzas con el Comintern, la primera Internacional respondió de la misma manera que Karl Radek, uno de los líderes comunistas, les había dicho en 1922: "Eso depende de ti. Demuestra que quieres pelear, y luego viajaremos al menos una parte del camino contigo"[19].

El Segundo Congreso también puso fin a la segunda suposición identificada por Claudín como "eurocentrista", es decir, que cada pueblo debe experimentar una etapa de desarrollo capitalista. "Los países atrasados", explicó Lenin, "ayudados por el proletariado de los países avanzados, pueden pasar al sistema soviético y, a través de ciertas etapas de desarrollo, al comunismo, sin tener que pasar por la etapa capitalista"[20]. Algunos historiadores han sostenido que, al decir esto, Lenin cambió radicalmente la ideología marxista al negar la necesidad de que las sociedades se desarrollen a través de una secuencia invariable de modos productivos. No obstante, esta noción encontró expresión en una variedad de contextos.

La república soviética se esforzó por integrar las sociedades precapitalistas en un estado poscapitalista. También intentó, como Clara Zetkin explicó en el Congreso de la Comintern de 1922, alentar a las "viejas y profundamente sentidas tradiciones del comunismo indígena de los pueblos", considerándolas como "comienzos del entendimiento comunista". En el mismo congreso, Tahar Boudengha, un delegado de Túnez, apuntó al comunismo patriarcal en el norte de África, diciendo que "no obstante podemos desarrollarlo, reformarlo y reemplazarlo por un comunismo plenamente desarrollado". Más adelante en la década, José Carlos Mariátegui y otros marxistas latinoamericanos aplicaron este concepto al análisis de los pueblos indígenas en su hemisferio[21].

Durante la década de 1920, el estado soviético se comprometió en un vasto proyecto de ayudar a las minorías nacionales a promover su identidad cultural, incluso mediante el desarrollo de los idiomas y alfabetos nacionales; educación y publicación en estos idiomas; y preferencia en el empleo: todo para promover el internacionalismo entre los pueblos soviéticos. Aunque no estaba bien integrada en ese momento en el corpus de la teoría marxista, la "acción afirmativa" para las nacionalidades soviéticas echó raíces en la conciencia de muchos activistas de la Comintern[22].

Estos pasos no se tomaron sin resistencia. De hecho, los últimos escritos de Lenin dieron la voz de alarma contra una tendencia que se encuentra entre los comunistas en Rusia para actuar como un "matón vulgar del gran ruso"[23]. En la década de 1930, estos avances se vieron comprometidos. La política soviética se inclinó hacia la rusificación, mientras que las purgas asesinas de Stalin tuvieron un alto costo entre las minorías. No obstante, los logros en la política de las nacionalidades demostraron estar entre los logros más persistentes de la revolución rusa y se reflejan incluso hoy en las estructuras de la república federal rusa y los estados fronterizos ahora independientes.

 


El Comintern mira hacia el este

Las relaciones con las sociedades precapitalistas pasaron a primer plano en el congreso celebrado dos meses más tarde en Bakú, Azerbaiyán, descrito acertadamente por el presidente de la Comintern, Grigori Zinoviev, como el "complemento, la segunda mitad" del Segundo Congreso Mundial[24].

Desde que la "primera sesión" terminó en julio, los acontecimientos en Europa habían dado un giro decisivo. La ofensiva del Ejército Rojo en Polonia había sido rechazada, y ambas partes buscaron la paz. El ciclo de siete años de la guerra y la guerra civil en la Rusia europea terminó. Mientras tanto, la Rusia asiática y sus tierras fronterizas del sur fueron desgarradas por la agitación y la guerra. Los ejércitos británicos se encontraban ahora en retirada de sus puestos avanzados en Asia Central, mientras que el Ejército Rojo avanzaba hacia el sur y hacia el este. Nuevas repúblicas soviéticas lideradas por musulmanes habían surgido en las tierras fronterizas rusas. Desde abril, Azerbaiyán fue una república soviética, con Bakú como capital. Al otro lado de su frontera sur, Turquía se apoderó de la revolución, ya que un nuevo gobierno nacionalista con sede en Ankara luchó para lograr la independencia nacional.

Para el Comintern, como E. H. Carr ha notado, el Congreso de Bakú debía comenzar un proceso "de convocar al Este para modificar el equilibrio de Occidente"[25].

Convocado como una asamblea masiva antiimperialista de trabajadores y campesinos de Turquía, Armenia e Irán, el congreso reunió a 1.891 participantes, en su mayoría de repúblicas soviéticas asiáticas, pero con delegaciones de más de 100 de Irán, Georgia, Armenia y Turquía. Entre ellos, dos tercios registraron su afiliación como comunistas, mientras que el resto incluía una diversidad de nacionalistas radicales de muchas creencias[26]. El registro del Congreso refleja esfuerzos extenuantes para forjar una síntesis entre las revoluciones nacional y socialista, revelando tensiones sobre la política en Turquía, Palestina, la política comunista en las repúblicas soviéticas de Asia y hacia las mujeres.

En un discurso ante el Congreso de Bakú, Narbutabekov, copresidente del congreso y también presidente de su grupo de delegados no comunistas, atacó con dureza las prácticas chovinistas de algunos funcionarios soviéticos en Asia Central. Una prolongada protesta argumentando contra tales abusos, firmada por 21 delegados de Asia Central, el Cáucaso, Irán e India, fue presentada por Turar Ryskulov[27]. Los indignados revolucionarios de Turquestán recibieron una buena medida de satisfacción. Después del cierre del Congreso, 27 de sus delegados viajaron a Moscú, se reunieron con el Buró Político del Partido Comunista y ayudaron a tomar una decisión, redactada por Lenin, abordando sus quejas y tomando medidas correctivas. Este es el único caso en que una iniciativa minoritaria en una reunión de la Internacional Comunista obtuvo una alteración de las políticas internas soviéticas[28].

 


Organizando mujeres revolucionarias del Este

Cincuenta y cinco mujeres participaron en el Congreso de Bakú, y la lucha de las mujeres por la liberación fue abordada durante el proceso en varias ocasiones. El papel activo de estas mujeres desafió las perspectivas de muchos delegados cuyas sociedades aún practicaban, en diversos grados, la reclusión de las mujeres. Una propuesta para elegir tres mujeres para el Comité Presidente generó fuertes objeciones, a menudo arraigadas en la fe religiosa, entre algunos participantes que no eran comunistas. El tema fue discutido por el grupo de delegados no comunistas, y el debate subsiguiente duró varios días. En el sexto día de sesiones, el presidente pidió al congreso que incluyera a tres mujeres: Bulach Tatu, de Daguestán; Najiye Hanum, de Turquía; y Khaver Shabanova-Karayeva, de Azerbaiyán, de quien las dos últimos se dirigieron al Congreso[29].

El acta en este punto dice:


"'Sí, sí'. Aplausos, llegando a una ovación ... Karayeva: "¡Larga vida a la emancipación de las mujeres de Oriente!" Grandes aplausos. Gritos de '¡Hurra!' Todos están de pie. Ovación". Najiye Hanum y Khaver Shabanova presentaron al congreso una declaración sobre la lucha de liberación de las mujeres del Este"[30].
 

En el Cuarto Congreso de la Comintern (1922), Varsenika Kasperova, jefa de la división de mujeres del Departamento del Este de la Internacional, dio un informe sobre el trabajo de las mujeres del Este en su Cuarto Congreso. Kasperova pidió el desarrollo de "una intelectualidad de mujeres revolucionarias" de Oriente y concluyó: "Ni el frente único antiimperialista ni el frente único de las trabajadoras pueden realizarse sin atraer a las masas más amplias de mujeres[31]".

Kasperova, como una gran mayoría de los participantes prominentes en la primera Comintern que estuvieron al alcance de Joseph Stalin y cuyo destino se conoce, fue víctima de la represión asesina de Stalin en la década de 1930. El Congreso de Bakú se distingue, sin embargo, por un recuento sombrío: cada uno de sus hablantes de Asia que estaban al alcance de Stalin y cuyo destino se conoce fue víctima de sus depravaciones[32].

 


Libertad de la dominación británica

Mientras pedía "la liberación de toda la humanidad del yugo de la esclavitud capitalista e imperialista", el congreso apuntó su fuego principalmente contra Gran Bretaña, cuyos ejércitos colonialistas dominaron entonces todo el sur y el sudoeste de las naciones asiáticas. Emitió un célebre llamado para "avanzar como un solo hombre en una guerra santa contra el conquistador británico"[33].

El Congreso de Bakú contribuyó a forzar la retirada británica de Asia central durante el año siguiente, pero el resultado fue una consolidación de los estados capitalistas nacionales en Irán, Afganistán y Turquía, y un reflujo del fermento revolucionario en la región. Los tratados de la república soviética con estos países a principios de 1921 marcaron avances tanto para el estado soviético como para la causa del antiimperialismo, pero también una reestabilización de gobierno capitalistas al sur de las fronteras soviéticas[34].

La amenaza británica había sido más aguda en Turquía. Las fuerzas británicas y aliadas griegas se enfrentaron contra el levantamiento liderado por Mustafa Kemal (más tarde Atatürk), un movimiento nacional de la variedad "reformista" identificado así por el Segundo Congreso. El congreso recibió una declaración con saludos del movimiento Kemalista, a la que no respondió. No obstante, en otro contexto, el congreso señaló que "el amplio movimiento nacionalista-revolucionario en Turquía está dirigido solo contra los opresores extranjeros", y no ofrece solución al sufrimiento de las masas turcas. Instó a los trabajadores y campesinos turcos a unirse en "organizaciones independientes para llevar la causa de la emancipación hasta el final", una descripción precisa del camino seguido por los comunistas en Turquía[35].

El gobierno soviético apoyó al gobierno rebelde de Kemal con armas y asesores y firmó un tratado con él en 1921, repudiando las concesiones extorsionadas en el pasado por los gobernantes zaristas. La ayuda soviética contribuyó a la victoria decisiva de Turquía en 1922 sobre las potencias ocupantes. El congreso de la Comintern de 1922 aclamó este resultado como un triunfo para la república soviética y la primera violación en el sistema de tratados de Versalles impuesto por los poderes victoriosos después de la guerra mundial[36]. Mientras tanto, sin embargo, el régimen de Kemal reprimió duramente a los comunistas de Turquía [37].

El gobierno soviético se enfrentó a una opción similar en Irán. Gran Bretaña ocupó efectivamente a Irán en 1919-1920, usándolo como área de preparación para ataques contra la república soviética. Cuando el Ejército Rojo presionó, ingresó a una provincia iraní, Gilan, donde protegió a un régimen insurgente de izquierda. Después de la expulsión de las fuerzas británicas y la firma de un tratado soviético-iraní en 1921, los soviéticos retiraron su ejército, lo que terminó con el derrocamiento del gobierno insurgente.

Algunos historiadores han sostenido que los tratados de este tipo reflejan un "dilema político-ético", un choque de "intereses ideológicos y pragmáticos". Los líderes del Comintern sostuvieron enérgicamente que los intereses revolucionarios soviéticos y mundiales eran uno y que la victoria de Irán y Turquía sobre los poderes invasores fue una victoria para los trabajadores en todas partes. En el Tercer Congreso de la Comintern de 1921, sin embargo, algunos delegados plantearon sus dudas con respecto a la influencia del estado soviético en la Internacional[38]. Las tensiones de este tipo surgen en todas las esferas del trabajo revolucionario y son inherentes al proyecto mismo de unificar a todos los trabajadores en un movimiento común. No obstante, el debate del Tercer Congreso anticipó lo que se convertiría en un tema decisivo en los años venideros. Después de la muerte de Lenin, el trabajo de la Comintern se vio cada vez más perturbado por un "choque de intereses" de este tipo, especialmente con respecto a los cambios en la política diplomática soviética.

Mientras tanto, en la India británica, la región dominante del sur de Asia, la resistencia masiva al dominio británico, firmemente bajo el liderazgo burgués, disminuyó por un tiempo después de 1922. Los núcleos comunistas en diferentes partes de la India fueron sometidos a una severa represión entre 1921 y 1924, tres juicios de conspiración bien organizados, y el movimiento naciente fue obligado a la clandestinidad. En 1924, la Comintern dio su apoyo a la propuesta de Roy de construir un Partido Popular en la India como una alternativa nacionalista revolucionaria en el Congreso Nacional Indio liderado por la burguesía[39]. No fue sino hasta 1925, al final del período que se examina aquí, que una conferencia de unos 500 participantes fundó el Partido Comunista de la India como un movimiento nacional.

América Latina no fue muy discutida en los primeros cinco años de la Comintern, y no se incluyó en las referencias habituales a Oriente. Es cierto que en el Segundo Congreso (1920), el delegado estadounidense Louis Fraina declaró que "toda América Latina debe ser considerada como una colonia de los Estados Unidos" y como "la base colonial de los Estados Unidos". En el Congreso de Bakú, su compatriota John Reed hizo esencialmente el mismo planteo con referencia a la revolución mexicana (1910-20), el único análisis de este tipo en los primeros procedimientos de la Comintern. Sólo a fines de la década de 1920, América Latina entró en el foco de la Comintern como una arena vital de lucha antiimperialista[40].

En los primeros años de la Comintern, el desafío de forjar la unidad antiimperialista se planteó en términos prácticos, sobre todo en Indonesia (Indias Orientales Holandesas) y China.


(Continuará...)

 

* John Ridell. Militante socialista en Canadá, Estados Unidos y Europa desde la década de 1960. Es editor de una serie de libros sobre los principales documentos y resoluciones del movimiento socialista revolucionario internacional de 1907 a 1923, publicados en ocho volúmenes por Pathfinder Press y Brill Academic Publisher.

 

Traducción: Fernando Moyano. Fuente: LINKS, http://links.org.au/comintern-asia-toward-global-strategic-framework

 


Notas


[1] John Riddell, ed, trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo, Unite: Actas y Documentos del Segundo Congreso, en 1920, hereinaft Segundo Congreso (Nueva York: Pathfinder, 1991), 1: 220; 2: 694.
[2] Riddell, La lucha de Lenin por una Internacional Revolucionaria: Documents, 1907-1917 (Nueva York: Pathfinder, 1984), 5-16.
[3] I.V. Lenin, "Europa atrasada, Asia avanzada" (18 de mayo de 1913), en Riddell, La lucha de Lenin, 99.
[4] Fernando Claudín, de Comintern a Cominform, (Nueva York: Monthly Review, 1975), 275.
[5] Riddell, Lenin's Struggle, 212, 357, 369, 372-9.
[6] Riddell, ed., Para ver el amanecer: Baku 1920, Primer Congreso de los Pueblos del Este, luego el Congreso Baku (Nueva York, Pathfinder 1993), 12-13; para las declaraciones completas, ver 247-52.
[7] Véase Riddell, ed., La revolución alemana y el debate sobre el poder soviético (Nueva York: Pathfinder, 1986).
[8] John Riddell, ed., Fundación de la Internacional Comunista: Procedimientos y Documentos del Primer Congreso (Nueva York: Pathfinder, 1987), 41-3.
[9] Sobhanlal Datta Gupta, Comintern y el destino del comunismo en la India 1919-1943 (Kolkata: Seribaan, 2011), 72.
[10] Riddell, ed., Hacia el Frente Unido: Actas del Cuarto Congreso de la Internacional Comunista (Leiden: Brill, 2011), 808-9.11]. Riddell, Primer Congreso, 248, 202.
[11] Riddell, ed. Primer Congreso, 131 (Rutgers), 248 (resolución), 342-4 (antecedentes); Riddell, ed., A las masas: Actas del Tercer Congreso de la Internacional Comunista, 1921, Tercer Congreso (Leiden: Brill, 1995), 946 (corrección).
[12] Riddell, Primer Congreso, 261.
[13] Riddell, Primer Congreso, 261.
[14] Riddell, Segundo Congreso, 1: 38-9, 123-5, 118. En cuanto al uso de comillas irónicas (en "avanzado" pero no en "civilizado"), debe tenerse en cuenta que el texto se originó como una transcripción estenográfica
[15] Riddell, Segundo Congreso, 1: 213.
[16] Ibid., 213.
[17] Duncan Halles, The Comintern: Una historia de la Tercera Internacional (Chicago: Haymarket, 2011), 50; Claudín, Comintern, 265.
[18] Riddell, Segundo Congreso, 1: 213.
[19] Riddell, Cuarto Congreso, 395.
[20] Riddell, Segundo Congreso, 1: 215. Los términos "hacia atrás" y "avanzado" se utilizaron en la era de la Comintern para designar el nivel de desarrollo de las fuerzas de producción en una sociedad determinada.
[21] Riddell, Cuarto Congreso, 327 (Zetkin), 705 (Boudengha); Harry E. Vanden y Marc Becker, eds., José Carlos Mariátegui: An Anthology (New York: Monthly Review, 2011).
[22] El término ruso "korenizatsiia", descrito aquí como "acción afirmativa", a menudo se traduce como "indigenización". Véase Terry Martin, The Affirmative Action Empire: Nations and Nationalism in the Soviet Union, 1923-1939 (Ithaca, NY: Cornell University Prensa, 2001). Ronald Grigor Suny y Terry Martin, eds., Un Estado de las Naciones: Empire and Nation-Making en la Era de Lenin y Stalin, Oxford: Oxford University Press, 2001. Véase también John Riddell, "La revolución rusa y la libertad nacional" 2008.
[23] V.I. Lenin, "Carta al Congreso", en La lucha final de Lenin: discursos y escritos 1922-23 (Nueva York: Pathfinder, 1995) 196.
[24] Riddell, Congreso de Bakú, 13.
[25] E.H. Carr, La revolución bolchevique 1917-1923 (Londres: Pelican Books, 1966), 3: 261.
[26] Riddell, Baku Congress, 30, 242-3.
[27] Narbutabekov fue un reformista nacionalista de izquierda en Turkestán que se unió para apoyar al poder soviético. Ryskulov participó en el levantamiento kazajo contra el poder zarista en 1916. En 1917 se unió a los bolcheviques, donde presionó por una mayor autonomía para los pueblos asiáticos soviéticos. Jefe del gobierno de Turkestan 1923-25. Ambos líderes fueron ejecutados por Stalin en 1938.
[28] Para la declaración de protesta de los delegados, la resolución del Buró Político y una de las declaraciones que implementan su decisión, vea Riddell, Baku Congress, 292-309.
[29] No hay información biográfica disponible sobre Bulach Tatu o Najiye Hanum. Khaver Shabanova-Karayeva, de 19 años cuando se conoció el congreso, se había graduado de la escuela de medicina y había servido durante la guerra civil en el Ejército Rojo. Fue activa en la organización de mujeres azerbaiyanas y sirvió en el Consejo de Propaganda y Acción establecido por el Congreso de Bakú. Encarcelada durante purgas encubiertas en 1937, luego fue liberada y readmitida en el PC. Murió en 1958.
[30] Riddell, Baku Congress, 25, 158, 204-7.
[31] Riddell, Cuarto Congreso, 870. De origen tártaro, Kasparova nació en 1888, trabajó como maestra, sirvió en el Ejército Rojo, miembro de la Secretaría Internacional de Mujeres de la Internacional Comunista, más tarde apoyó la Oposición de Izquierda contra el estalinismo, encarcelado durante las purgas de Stalin, asesinada en la cárcel.
[32] Riddell, Congreso de Bakú, 52. En el Cuarto Congreso, en comparación, las víctimas de Stalin incluyeron el 72% de los comunistas mencionados en los procedimientos y dentro de su alcance. Ver Riddell, Cuarto Congreso, 54
[33] Riddell, Cuarto Congreso, 231.
[34] Los tratados soviéticos se firmaron de la siguiente manera: Irán, 26 de febrero; Afganistán, 28 de febrero; Turquía, 16 de marzo; Gran Bretaña, 16 de marzo. Además, las repúblicas soviéticas de Armenia y Georgia se establecieron el 2 de diciembre de 1920 y el 25 de febrero de 1921, respectivamente.
[35] Riddell, Congreso de Bakú, 129-30. La resolución del congreso sobre Turquía no se refería directamente a la corriente kemalista. Fue enmarcada como una respuesta a otra corriente nacionalista burguesa turca, liderada por Enver Pasha, que también se había dirigido al congreso.
[36] Riddell, Cuarto Congreso, 28.
[37] Ver la fuerte acusación al movimiento kemalista por el delegado turco Sadrettin Celal Antel en Riddell, Cuarto Congreso, 616-19.
[38] Ver especialmente el discurso de Hempel (Jan Appel) en Riddell, Tercer Congreso, 691-5. Los discursos de Bergmann (Fritz Meyer), Alexandra Kollontai y Henrietta Roland Holst expresaron dudas similares desde diferentes ángulos. La respuesta principal fue dada por León Trotsky (683-8). Algunos años más tarde, Trotsky identificó la divergencia entre los intereses de la elite soviética gobernante y la revolución mundial como un factor central en la degeneración de la Comintern.
[39] Datta Gupta, Comintern y India, pp. 131-34.
[40] Riddell, Segundo Congreso, 1: 229 (Fraina); Riddell, Baku Congress, 133 (Reed).

Please reload

Hemisferio es una plataforma virtual que pretende fomentar el pensamiento crítico y los debates estratégicos de izquierda, con foco en la realidad nacional.
hemisferioizquierdo.uy
hemisferioizquierdo.uy@gmail.com

SECCIONES

ESPECIALES

  • White Facebook Icon
  • White Twitter Icon
  • Blanco Icono de Instagram
  • White YouTube Icon

Montevideo, Uruguay.

  • White Facebook Icon
  • White Twitter Icon
  • Blanco Icono de Instagram
  • White YouTube Icon