Días de furia

January 12, 2018

Foto: Tomada de Subcoop (http://www.sub.coop)

 

 

¿Y cuántas veces deberá César desangrarse en un escenario? Como aquí, hoy, en esta cárcel nuestra, tendido en esta piedra no más digna que el polvo.
Salvatore Striano interpretando a Brutus en César debe morir

 

El término furia, remite a exaltación, irritación, pero también a la prisa, a lo veloz, a la irracionalidad con la que se ejecutan ciertas acciones. Ímpetu y eficacia. La furia desde una mirada hermenéutica y desde la mitología griega, es entendida como una verdadera ¨heráldica de masas¨. Las femeninas Furias se dedicaban a ajusticiar los actos antidemocráticos, delitos, engaños familiares, injusticias sociales, abusos. Son las que asaltan las conductas del hombre moderno. Dice Italo Calvino, La Furia, se presenta como la imagen de un campo de fuerzas no rígido que genera, continuamente en su interior otros campos de fuerzas, es decir, estar siempre en el comienzo de una acción plena.

La represión que ocurrió en Argentina desde el miércoles 13 hasta el lunes 18 de diciembre del 2017, expone a un gobierno que se quiere consolidar como la fuerza represiva más brutal de los últimos tiempos en Argentina. La desmesura y la falta de un compromiso político, acéfalo por donde se los mire, hace que el gobierno de Mauricio Macri , se (des) solidifique desde las fuerzas represivas. Ante un plan económico de ajuste y reforma tras reforma, las calles están tomadas por la policía y la gendarmería.

 

Militarizarlo todo, palo y bala, crimen y castigo. Volvieron las pesquisas y requisas, los pedidos de DNI por portación de rostro y detenciones injustificables como las que vimos el miércoles, jueves y el último lunes 18 de diciembre frente al Congreso de la Nación y sus inmediaciones. Las imágenes recorrieron el mundo entero. La violencia prevalece ante la impotencia de un centenar de ciudadanos que salen a manifestarse pacíficamente y a reclamar por sus derechos que poco a poco están siendo expropiados.

 

La conducción de Cambiemos trajo una nueva conducción ministerial a nivel nacional: desmantelamiento de todos los programas relacionados con control de la violencia institucional, derechos humanos, políticas de género, etc, establecimiento del decreto de Emergencia en Seguridad Pública (Decreto 228-16) y a partir del mismo la aplicación de un plan represivo de manera esporádica en 2016 pero constante y progresivo durante 2017.

 

Mantener el orden, pero no cualquier orden, solo el de la población que reclama ante un gobierno que llegó al poder con votos y en democracia, con el bastión de Pobreza Cero. La seguridad es un derecho que un Estado democrático debe garantizar, los objetivos y las políticas están respondiendo a los intereses en forma arbitraria e irracional. Todo lo sólido se va a desvanecer en el aire y se va a hundir en las aguas heladas del cálculo egoísta, decía Marx. El capitalismo y los gobiernos neoliberales vienen a romper con todo el tejido social, el registro histórico, familiar, comunal, y las relaciones territoriales.

 

Ante la impotencia de una sociedad organizada, el gobierno actúa con violencia y más violencia. A esto se le suma el Reality Show decadente e irresponsable de los medios hegemónicos de comunicación, que mantienen a gran parte de la comunidad incomunicada o mal comunicada de lo que realmente sucede. Estos medios son los que marcan la agenda, los que con toda virulencia provocan y distorsionan las verdaderas luchas que el pueblo da en las calles, trabajadores, maestros, padres y madres de familia, jubilados, que han sido gaseados y baleadas desmedidamente por la gendarmería. La violencia, a diferencia de la furia, no puede ser creadora, porque no tiene trascendencia, no es, como dice V. Massuh, una comunicación, no está animada por un movimiento de salida y retorno.

 

No hay prolongación, la violencia interrumpe, corroe, es una fase que no puede ser superadora, porque la violencia se instala y acciona como una herida abierta, rompe con toda dialéctica y activa más violencia. La noche del lunes 18 hubo un cacerolazo auto convocado en todo el país. Los que viven en Buenos Aires, sobre todo en la Capital Federal, salieron en procesión hacia el Congreso de la Nación donde se seguía discutiendo la Reforma Previsional. Se mantuvo una vigilia en todo el país, hasta las 4am el pueblo no durmió, el pueblo veló, llorando, entre presos políticos, el aire contaminado de gases, entre policías y gendarmes violentos, el pueblo estuvo presente. El senado, en su mayoría, votó a favor de la Ley Previsional mientras afuera sonaban tiros y gases lacrimógenos.

 

El 2018 comenzó con cientos de despidos en diferentes áreas, detenciones injustificadas a manifestantes que pasivamente participaron de las últimas marchas. El presidente Mauricio Macri colocó títulos por 9 mil millones de dólares y amplió el objetivo del año en 15 mil millones, una deuda que está pagando el pueblo. El desmantelamiento de las regulaciones cambiarias, la liberalización de los movimientos de capitales, el pago a los fondos buitre y el renovado vínculo con el FMI forman parte del paquete de transformaciones que también aceitaron el regreso estelar del país a los mercados de deuda externa.

 

Todas estas medidas antipopulares de endeudamiento, reformas, ajustes, aumentos en los precios de los alimentos y el trasporte, son parte del plan del gobierno. Nada para la clase trabajadora, todo para los empresarios y dueños del capital financiero.

 

Somos un pueblo fuerte, un pueblo que recuperó los derechos humanos, un pueblo que sale a la calle, que no elige el silencio cómplice de los que miran por la ventana el saqueo del país. Ya vivimos el infierno, lo conocemos, no nos gusta, por eso miles en congregación vamos a ir cada vez a las calles, es nuestro lugar de protesta, en digna rebeldía, la furia que nos mantiene vivos, en esta entrega a la lucha constante.

 

Por este motivo entrevistamos a Carlos Casal, Militante de Movimiento Evita de Morón y Secretario de abordaje territorial del Centro de Estudiantes de la Universidad de las Madres que fue detenido el día Miércoles 13 el primer día, de lo que fue la resistencia pacífica fuera del Congreso Nacional.

 

¿Cómo fue tú detención del miércoles 13 en el marco de la marcha frente al Congreso de la Nación?

 

El miércoles nos concentramos en la 9 de Julio desde el Movimiento Evita, y la CETEP y muchísimas agrupaciones íbamos a reclamar al congreso por las reformas que están anunciando. Al frente iban los referente principales del Evita, el secretario de ATE, entre otros, íbamos a hacer un abrazo simbólico al Congreso de la Nación. Mientras avanzábamos se pone un cordón de gendarmería que nos dice “muchachos, se van a tener que correr porque tenemos la orden de pegar”. Entre perros, motos y palos, nosotros seguíamos cantando, arengando sin ningún tipo de provocación. Leonardo Grosso, uno de los nuestros va a hablar con un gendarme, y el gendarme le contesta que son ordenes de la jefa Patricia Bulrrich y que ella no quiere hablar con ninguno de nosotros . Nos tiran los perros, nos ponemos de espalda a la gendarmería, el diputado es mordido por el perro, yo lo empujo, calmo a los compañeros, y ahí me agarran de la mochila, me pegan, me pisan la cabeza, me pisan los brazos…me ponen las esposas y me levantan del cuello. Casi asfixiado, no podía respirar, me moría. Ahí se acerca la diputada Victoria Donda, mientras ella me trataba de ayudar, los gendarmes la esguinzaron de las patadas que le dieron, el diputado Horacio Pietragalla se acerca, todos venían para que no me ahorquen. Hasta que me sientan esposado en el cordón de la vereda, me suben a la camioneta y el juez decide que me larguen porque no había motivos para que me retengan. Fue el anticipo de lo que se venía el jueves y el lunes donde se aprueba la Ley previsional.

 

¿Qué medidas toman las agrupaciones frente a este escenario represivo y anticonstitucional?

 

Los hechos del miércoles y jueves pasado, hicieron que las medidas fueran diferentes y la unidad que lograron estos hechos fue impresionante. Estuvimos más precavidos, preparamos un equipo médicos y un equipo de abogados. La represión y violencia nos convocó a unirnos más que a dispersarnos, logrando el efecto contrario del cual se disponía el gobierno, mandándonos balas, gases, perros, en fin. Se fortaleció la solidaridad entre los compañeros de las agrupaciones. El presente nos demanda más organización y más capacitación para poder enfrentar la calle.

 

¿Cómo se prepara la militancia ante las futuras marchas, teniendo en cuenta el arresto y los posibles allanamientos que se está realizando en la casa de los detenidos?

 

Lo más importante es que se ha consolidado un equipo de abogados, Comisión Provincial por la Memoria, el Servicio de Paz y Justicia de Adolfo Peréz Esquivel, organismos de Derechos Humanos, el CELS, desde el del Movimiento Evita estamos muy atentos a conservar nuestra integridad como la de todo el pueblo en su derecho a la protesta social.

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