"Para el planteo hegemónico, socialismo e independencia nacional; son conceptos cada vez más alejados"

November 21, 2017

 

 

En este número de HI, la izquierda al diván, queremos repensarnos como sujetos políticos. Nos interesa hacer un recorrido por el mundo de las izquierdas y que no se salve nadie de la crítica y la autocrítica. ¿Qué crítica/autocrítica se puede hacer sobre las diferentes tradiciones/espacios de izquierda que existen en Uruguay?

 

Es imposible entender las distintas posturas dentro de las facciones del pueblo, si no es a la luz de la coyuntura nacional e internacional en siglo XXI. Dentro de la coyuntura internacional podemos destacar el efecto del desarrollo industrial en China, el cual, impactó en las economías dependientes de muchas formas, hacemos hincapié en; a) crecimiento de la economía a partir del aumento en el precio y la cantidad de las exportaciones de bienes primarios, b) primarizando nuestras economías desplazando los mercados de productos manufacturados.

 

En cuanto a la coyuntura nacional después de la crisis, está marcada por la continuidad de tres gobiernos consecutivos de la fuerza política progresista del Frente Amplio. Dando lugar a un aumento de las políticas sociales y una expansión considerable del estado.

También se sucedió una fuerte pérdida de la independencia de clase del movimiento popular, sufriendo un descabezamiento desplazando gran parte de sus dirigentes a las posiciones del estado.

 

Debido a la coyuntura favorable para las exportaciones de bienes primarios (soja, celulosa) se sucedió un proceso de extranjerización y concentración de la tierra en el campo uruguayo. Esto trajo consigo una suerte de "proletarización" del trabajador rural, es decir, una gran parte de estos pasan a trabajar en empleos dentro de sectores formales, con mejores remuneraciones y condiciones de trabajo. Por otro lado, los productores familiares son desplazados en relación a esta concentración de la tierra y así engrosan las filas del "proletariado rural". También, debido a la modernización de la producción en el campo, donde la producción se vuelve más intensiva en capital, parte de los trabajadores rurales son desplazados a las ciudades.

 

En la ciudad se puede ver la otra cara de la misma moneda, donde los sectores de carácter industrial van quedando de lado (como los metalúrgicos), mientras aumentan sectores que reafirmar la primarización de la economía, como los relacionados a las importaciones o servicios. Las corporaciones de grandes empresas multinacionales fueron desplazando a los pequeños comercios, por ejemplo, el oligopolio de las grandes superficies en el mercado de distribución de alimentos.

 

Dentro del pueblo podemos encontrar dos posturas bien distintas en cuanto a este proceso, por un lado, un planteo hegemónico, el cual prioriza la resolución de las tareas inmediatas y no de las tareas históricas (entendemos como tareas históricas resolver los pares antagónicos: capital-trabajo, oligarquía-pueblo e imperio-nación y las inmediatas como las mejoras de las condiciones de vida).

 

No obstante, los sectores que quedan por fuera de este proceso serán los grandes perdedores; pequeños comerciantes, productores familiares, parte de los ganaderos nacionales, la industria nacional, etc.

 

Esta división es lo que entendemos como contradicción secundaria, la contradicción con vías resolutivas, pero que divide en dos, tanto al pueblo como a la oligarquía.

 

Para el planteo hegemónico, socialismo e independencia nacional; son conceptos cada vez más alejados, para los planteos que difieren a este anterior modelo; socialismo e independencia son un mismo camino. Esta contradicción es la que termina explicando las grandes diferencias dentro del movimiento popular. Ejemplos de esto son el PIT-CNT declarándose a favor de Aratirí, mientras la FEUU se declaraba en contra. Es así que el planteo hegemónico, que tiene a sus mayores exponentes en el partido de gobierno y el movimiento sindical ha logrado grandes avances en las conquistas inmediatas del pueblo, priorizando un planteo principalmente economicista. Pero en el camino, se pueden ver pocos avances o incluso retrocesos en las tareas históricas. El problema que vemos con este tipo de políticas, es que crece cuanto más profundas son las relaciones de dependencia y más sólidas son las relaciones capitalistas. Por otro lado, una economía no se puede mantener eternamente a partir de la Inversión Extranjera Directa (IED), pues tarde o temprano solo nos tocará el rol de pagar utilidades y esto se agrava si pensamos que exoneramos de impuestos al saqueo. De esta manera, si el movimiento popular no cambia de rumbo, a los planteos dónde independencia y socialismo son una y la misma cosa, cuando queramos acordar todo lo "acumulado" en el siglo XXI se desvanecerá rápidamente, como está sucediendo.

 

Es así que entendemos que la construcción del socialismo sólo puede lograrse con la construcción de bases populares organizadas, que comiencen a establecer la soberanía particular en los territorios en los que se erigen. Donde no queden afuera ni abuelas o abuelos, ni las pibas y pibes de los liceos y UTU, de sus gremios estudiantiles, ni las desocupadas y desocupados, ni los bolicheros. Habremos de crear un bloque de pueblo que destruya esa contradicción secundaria, donde podamos entender las tareas históricas y las inmediatas como una y la misma cosa.

 

Eso no significa despreciar las reformas, mientras estas devengan en acumulación al socialismo y la independencia. Creemos que el movimiento popular no debe perder sus principales militantes en las posiciones del estado, sino que por el contrario las reformas llegan de la mano de la lucha y la solidaridad entre los oprimidos. Este camino solo puede ser consecuencia de un movimiento popular activo, capaz de cimentar las bases de una soberanía particular en cada barrio con todas y todos, para desde allí construir una soberanía general.

 

 

Parece que actualmente la izquierda uruguaya en sus orgánicas políticas, o bien es la pata subalterna de una alianza policlasista (el Frente Amplio) que empieza a tensionarse con el fin de la bonanza económica de la última década, o bien ocupa un espacio marginal del tablero político (la llamada “izquierda radical”), configurando un escenario nada prometedor. ¿Comparte este diagnóstico? ¿De qué forma se puede destrabar esta situación?

 

La resolución o la profundización de la contradicción secundaria, es para nosotros lo que determinará el camino de la izquierda y el movimiento popular. Si el planteo hegemónico termina imperando, el aumento de la centralización de los movimientos populares, la agudización de las relaciones de dependencia, etc., cuando la IED disminuya, a la izquierda solo nos quedará esperar la arremetida de la oligarquía.

 

Si por el contrario logramos dar un giro y construir un nuevo planteo hegemónico donde logremos resolver esta contradicción secundaria para que el socialismo vaya de la mano con la independencia tendremos una mejor suerte que la que está viviendo Brasil y Argentina, donde en pocos meses se desmantelaron las medidas progresistas.

 

A nuestro entender, esta situación se va a poder destrabar con el avance de las contradicciones que aumentan a cada paso del progresismo. Un ejemplo de ello puede ser las medidas de esencialidad que el gobierno ha utilizado en los últimos tiempos, y que los movimientos sociales en el caso de la educación pudieron hacerlo retroceder, o en el decreto "contra piquete" que más tarde o más temprano va a empezar a chocar con movimientos sociales, sindicatos y/o grupo de vecinos que corten una arteria para reclamar cualquier derecho vulnerado y sean reprimidos por las fuerzas represivas al amparo de este decreto. Este tipo de contradicciones claramente visibles, hacen que el planteo de la "izquierda marginal" tome protagonismo ante una izquierda conciliadora y social- demócrata que ya no plantea la cuestión de clase ni el socialismo como línea a construir.


 

¿Visualiza un proceso de agotamiento en la actual configuración política en las izquierdas? De la mano de esto, ¿comienzan a haber actores emergentes y nuevos espacios de politización?

 

Como veíamos en la coyuntura, a medida que el agotamiento de las políticas que apostaron a la IED, emerge un nuevo planteo hegemónico, en este sentido entendemos que necesitamos nuevas herramientas que surjan del poder del pueblo, para politizar y marcar la agenda en base a las necesidades que existen en los barrios. Desde nuestra experiencia y militancia, podemos ejemplificar esto con la construcción de La Bloquera Popular y del Mercado Popular de Subsistencia (MPS), en ambos casos queda demostrado cómo el pueblo sigue siendo capaz de organizarse ante las injusticias y abusos de los poderosos, creando herramientas válidas desde una base popular, solidaria y combativa. Forjar desde los barrios más pobres herramientas liberadoras y que nos auto-determinan como pueblo, ha sido la forma más efectiva de apalear y hacerle frente a la lucha contra lo poderosos.

 

"Nada podemos esperar, sino de nosotros mismos" sigue siendo tan vigente como entonces, a su vez las experiencias de auto-gestión vienen siendo alternativa al sistema dominante y crean nuevos espacios que ponen en discusión las políticas de izquierda. La actual situación de los ex trabajadores de La Spezia o de la Imprenta Polo que a través de la ocupación y lucha están consiguiendo la autogestión de empresas saqueadas de manera sistemática por los empresarios, los ladrones de siempre. Estas luchas afianzan la práctica de la solidaridad de clase, vemos sindicatos y organizaciones sociales de base participando codo a codo en el mismo frente de batalla.

 

En este sentido es que entendemos el Trabajo Voluntario como práctica anti mercantil y por tanto anti- capitalista, donde solo los trabajadores pueden practicarlo en el sentido real, ya que son ellos los que crean riquezas y no se apropian de las riquezas ajenas. Nuestra Brigada se propone que el Trabajo Voluntario debe implicar una tarea crítica, solidaria, como estímulo y ejercicio de la solidaridad de clase y en la construcción del sujeto histórico.

 

Estamos convencidos que la organización del pueblo, es la base para no continuar mitigando la injusticia y la explotación, sino construir una solución duradera de justicia y dignidad, de libertad y soberanía.

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