100 Años de El Estado y la Revolución de Lenin

October 23, 2017

Ilustración: Rocío Piferrer

 

La conmemoración del 150 aniversario de El Capital, los 100 años de la Revolución Rusa y el cincuentenario de la caída en combate del Che han generado debates, adhesiones y rechazos, pero de ninguna manera estos acontecimientos históricos han ido a parar al baúl de los recuerdos.

 

Marx suscita interés, es releído y sus obras son apreciadas en medio de la crisis del neoliberalismo con su globalización, tratados de libre comercio, socorros estatales al sistema financiero, privatizaciones y achicamiento del Estado tras la siesta keynesiana.

 

Los 100 años de la Revolución Rusa emerge ante los procesos de restauraciones capitalistas en países que forjaron una vía al socialismo y es fuente de enseñanzas para quienes luchan por la revolución y el socialismo.

 

Los 50 años de la caída en combate del Che, más allá de recordaciones y homenajes genera la necesidad de dimensionar sus aportes con una visión crítica, valorativa, para continuar su lucha, que es nuestra lucha.

 

Y en el mismo año que se conmemoran los 100 años de la Revolución Rusa, también se conmemora el centenario de la elaboración del folleto “El Estado y la revolución” Lenin; en medio de una correlación desfavorable para la clase trabajadora en su lucha anticapitalista, donde la conciliación de clases prima sobre la lucha de clases, el afianzamiento de la democracia burguesa niega el carácter de dictadura burguesa y la estrategia electoralista sustituye el objetivo de la toma del poder político de la clase trabajadora mediante la violencia organizada.

 

 

Entorno histórico

 

La lucha ideológica en defensa del marxismo tras la derrota de la insurrección de 1905

 

Las enseñanzas de la insurrección de 1905 en Moscú, derrotada tras una feroz represión, Lenin las recoge y las convierte en escalones ideológicos-políticos-organizativos para los acontecimientos de 1917, considerando que:

 

1.      Una revolución a medida que se desarrolla va gestando la contrarrevolución.

 

2.      Lo espontáneo y organizado de las masas insurrectas y sus avances, la combatividad, la valentía y el heroísmo, encontraron una dirección que no había estado a la altura de las circunstancias. “Nosotros, dirigentes del proletariado socialdemócrata, nos hemos comportado en diciembre como aquel jefe militar que tenía dispuestos sus regimientos de un modo tan absurdo que la mayor parte de sus tropas no participaban activamente en la batalla. Las masas obreras buscaban instrucciones para realizar operaciones activas y no las encontraban”.

 

3.      Frente a quienes afirmaban que “no había que haber empuñado las armas”. Lenin les respondía: “Por el contrario, se debió empuñarlas más resueltamente, con más energía y una mayor combatividad; se debió explicar a las masas que era imposible una huelga puramente pacífica y que había que librar una lucha armada intrépida e implacable” “la insurrección es un arte, cuya regla principal es la ofensiva encarnizadamente audaz, implacablemente decidida”.

 

4.      La iniciativa de las masas con la creación histórica de los soviets, habían surgido espontáneamente superando las directivas partidarias.

 

Tras la derrota de 1905, la contrarrevolución zarista se impone, las concesiones como la convocatoria de la Duma hacia una constitución monárquica se hace bajo la hegemonía reaccionaria. El POSDR bajo la conducción de Lenin aplica tácticas revolucionarias zigzagueantes, boicoteando la convocatoria a la primera Duma en un ascenso de movilización de masas y participando en la convocatoria de la tercera Duma buscando influenciar para acumular fuerzas en un movimiento revolucionario debilitado.

 

Los años posteriores a la derrota de 1905 hasta 1912, no solamente la reacción es protagonista, sino que desde las filas del marxismo se intentan revisar sus postulados fundamentales, Lenin asume la defensa del materialismo dialéctico e histórico escribiendo Materialismo y empiriocriticismo, estudia las obras de Hegel, y revisa sus conocimientos teóricos plasmados en las anotaciones de los Cuadernos filosóficos. La ruptura con Kautsky y Plejanov en 1914, a quienes tenía en consideración por sus aportes en la difusión del marxismo, lo obliga a profundizar el estudio de las diferencias con el oportunismo en el proceso revolucionario ruso y a la interna de la II Internacional.

 

La lucha ideológica -política en la II Internacional

 

Hacía varios años que se desarrollaba una polémica cardinal en el seno de la II Internacional, acerca de la posturas de los partidos socialdemócratas ante la denominada Primera Guerra Mundial, donde Lenin escribe en El socialismo y la guerra ( agosto-setiembre de 1915), contra los líderes de los partidos socialdemócratas que apoyaron los créditos de guerra, aliándose con las burguesías de cada país alimentando, en aras de la “defensa del país”, un enfrentamiento de millones de trabajadores entre sí.

 

Lenin, en El socialismo y la guerra, en el capítulo “El socialchovinismo es el oportunismo más acabado” describe la lucha de dos líneas en el seno de la II Internacional, textualmente:

 

“Durante toda la época de la II Internacional se libró en todas partes una lucha en el seno de los partidos socialdemócratas entre el ala revolucionaria y el ala oportunista. En varios países (Inglaterra, Italia, Holanda y Bulgaria) se llegó, con este motivo, a la escisión. Ningún marxista dudaba de que el oportunismo expresa la política burguesa en el movimiento obrero, o sea, los intereses de la pequeña burguesía y de la alianza de una ínfima porción de obreros aburguesados con "su" burguesía, contra los intereses de las masas proletarias oprimidas.

 

Las condiciones objetivas de fines del siglo XIX reforzaron especialmente el oportunismo, trasformando la utilización de la legalidad burguesa en servilismo ante ella, creando una pequeña capa burocrática y aristocrática de la clase obrera e incorporando a las filas de los partidos socialdemócratas a muchos "compañeros de ruta" pequeñoburgueses.

 

La base económica del oportunismo y del socialchovinismo es la misma: los intereses de una capa ínfima de obreros privilegiados y de la pequeña burguesía, que defienden su situación excepcional y su "derecho" a recibir unas migajas de los beneficios que obtiene "su" burguesía nacional del saqueo de otras naciones, de las ventajas que le da su situación de gran potencia, etc. El contenido ideológico y político del oportunismo y del socialchovinismo es el mismo: la colaboración de las clases en vez de la lucha entre ellas, la renuncia a los medios revolucionarios de lucha y la ayuda a "su" gobierno en su difícil situación, en lugar de aprovechar sus dificultades en favor de la revolución".

 

Las discusiones y directivas políticas en el Comité Central y la interna del POSDR, desde febrero a octubre de 1917

 

El propio Lenin en Palabras Finales a la Primera Edición de El Estado y la Revolución testimonia que “escribí este folleto en los meses de agosto y setiembre de 1917”.

 

Lenin redacta El Estado y la Revolución en la clandestinidad y en pleno proceso pre-insurreccional. La situación revolucionaria se expresa en una clase gobernante con dificultades para imponer su dominación, con las masas obreras, campesinas y sectores populares dispuestos a enfrentar el autoritarismo de la clase dominante, con una agudización de la miseria, el hambre y el peso de la guerra sobre las mayorías populares, con un auge de movilizaciones y la lucha de tendencias en el seno del partido bolchevique y con otras organizaciones en la conducción del proceso pre-insurreccional.

 

Lenin, en el período revolucionario de 1917, en el mes de febrero, reside exiliado en Zúrich, posteriormente se traslada a Rusia en abril, se refugia nuevamente en Finlandia, que integraba el imperio ruso, a instancias del Comité Central, ante la represión y arresto de prominentes líderes bolcheviques en los meses de julio y agosto y regresa en los primeros días de octubre.

 

En la clandestinidad, tanto en el exilio como en el teatro de los acontecimientos, influye cotidianamente en las discusiones y directivas el Comité Central. El partido bolchevique enraizado en las masas, ejerciendo una democracia interna con diferencias estratégicas y tácticas que se hacían públicas y con una relativa autonomía de los organismos intermedios en los planes políticos y militares, facilitaron las directivas de Lenin, que en muchas ocasiones estaba en minoría, que presionó en oportunidades con su renuncia y en otras simplemente fue ignorado por el propio Comité Central, ocultando sus aportes a la militancia.

 

En esos meses, a raíz de los acontecimientos cambiantes casi vertiginosos de todo el período revolucionario, Lenin desarrolla una febril actividad que se traduce en cartas de aportes al partido (Cartas desde lejos, marzo de 1917), donde rechaza el apoyo al nuevo gobierno burgués y el 6 de marzo envía un telegrama: “nuestra táctica: total desconfianza; ningún apoyo nuevo gobierno; sospechamos especialmente Kerenski; única garantía armar proletariado; elecciones inmediata para Duma Petrogrado; ningún acercamiento a otros partidos”.

 

Lenin, en abril, señala la dualidad de poderes, entre el gobierno y los soviets y considera pasar a la segunda etapa de la revolución, pasar al gobierno de los obreros y campesinos pobres y escribe: “el gobierno que debe organizarse según el modelo de los soviets de diputados obreros y campesinos, es decir , debe liquidar y destruir por completo la vieja máquina del estado habitual en todos los países burgueses – ejército, policía, burocracia – reemplazándola por una organización del pueblo en armas que no solo se limite a abarcar grandes masas sino que comprenda al pueblo entero”. En las Tesis de Abril, fija las tareas del partido y del proletariado en la revolución. Las tesis serán aprobadas con serias resistencias en el seno del partido en la Conferencia extraordinaria.

 

En los meses de junio, julio, agosto y setiembre suceden acontecimientos que profundizan las contradicciones en el gobierno y el congreso de los Soviets, donde el partido bolchevique en minoría en esos organismos va ejerciendo creciente influencia. Se producen: un auge de movilizaciones de trabajadores armados, se realizan las sesiones del Primer Congreso Panruso de los Soviets de Diputados de los Obreros y Soldados donde (bolcheviques en minoría) se resuelve el apoyo al gobierno de coalición y una ofensiva militar en la guerra provocando gigantescas manifestaciones de rechazo, ante el golpe de Estado contrarrevolucionario encabezado por el Comandante del Ejército Ruso Kornilov, Lenin cambia de táctica radicalmente (Acerca de los compromisos) e intenta crear un frente con los mencheviques y otros grupos a quienes había calificado de cuasi contrarrevolucionarios y hasta considera una salida pacífica con la creación de un gobierno con mencheviques, eseristas y socialrevolucionarios, se crea un Comité Militar para la defensa de Petrogrado con formaciones obreras armadas controladas por los bolcheviques que derrotan el intento golpista, ante la radicalización de las masas y el creciente prestigio de los bolcheviques, viraje táctico de Lenin hacia un nuevo gobierno con todo el poder a los soviets y el alzamiento militar hacia la toma del poder.

 

Lenin, mientras escribe el folleto El Estado y la Revolución en los meses de agosto y setiembre, no pierde la objetividad en el análisis marxista de los temas del folleto y participa en todo el proceso, atento a sus variantes, con discursos en congresos, artículos en periódicos y enviando orientaciones que sacuden al Comité Central.

 

 

El Estado y la Revolución, Agosto – Setiembre de 1917

 

La doctrina marxista del Estado y las tareas del proletariado en la revolución

 

El folleto abarcaba en el plan original de Lenin, siete capítulos, donde el séptimo que no fue redactado, estaba destinado a analizar las experiencias de las revoluciones rusas de 1905 y 1917. En "Palabras Finales a la Primera Edición" (30 de noviembre de 1917), Lenin declara: “Escribí este folleto en los meses de agosto y setiembre de 1917. Tenía ya trazado el plan del capítulo siguiente, del VII: La experiencia de la revoluciones rusas de 1905 y 1917. Pero, fuera del título, no me fue posible escribir ni una sola línea de dicho capítulo: vino a “estorbarme” la crisis política, la víspera de la Revolución de Octubre de 1917. “Estorbos” como éste no pueden producir más que alegría. Pero la redacción de la segunda parte del folleto (dedicada a la experiencia de las revoluciones rusas de 1905 y 1917) habrá que aplazarla seguramente por mucho tiempo; es más agradable y provechoso vivir la “experiencia de la revolución” que escribir acerca de ella”.

 

En los primeros cinco capítulos, Lenin sistematiza las ideas de Marx y Engels sobre el Estado, y en el VI analiza las posiciones de los líderes oportunistas de la II Internacional.

 

Lenin cita en el capítulo I, pasajes de El origen de la familia, de la propiedad privada y el estado y del Anti-duhring de F. Engels, y destaca una serie de conceptos fundamentales sobre el Estado y la revolución violenta:

 

1. “El Estado es el producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase” “…la existencia del Estado demuestra que las contradicciones de clase son irreconciliables”.

 

2. “…característica (del Estado) es la institución de una fuerza pública que ya no es el pueblo armado” “Esta fuerza pública existe en todo Estado; y no está solo formada solo por hombres armados, sino también por aditamentos materiales, las cárceles y las instituciones coercitivas de todo género…”.

 

3. “El Estado, instrumento de explotación de la clase oprimida” “Para mantener un Poder público especial, situado por encima de la sociedad, son necesarios impuestos y la deuda pública” "… el Estado de la clase más poderosa, de la clase económicamente dominante, que con ayuda de él, se convierte también en la clase políticamente dominante, adquiriendo con ello nuevos medios para la represión y la explotación de la clase oprimida”. "La clase dominante en lo económico se traduce en dominante en lo político".

 

4. “La república democrática burguesa es la mejor envoltura de que puede revestirse el capitalismo” “…cimienta su poder de un modo tan seguro, tan firme q1ue no lo conmueve ningún cambio de personas, ni de instituciones, ni de partidos dentro de la república democrática burguesa” “Engels, llama al sufragio universal instrumento de dominación de la burguesía” “…, el índice de madurez de la clase obrera. No puede llegar ni llegará nunca a más en el Estado actual".

 

5. “De que la violencia desempeña en la historia otro papel" “un papel revolucionario; de que, según la expresión de Marx, es la partera de toda vieja sociedad que lleva en sus entrañas otra nueva; de que la violencia es el instrumento con la ayuda del cual el movimiento social se abre camino y rompe las formas políticas muertas y fosilizadas” “La sustitución del Estado burgués por el Estado proletario es imposible sin una revolución violenta. La supresión del Estado proletario es decir, la supresión de todo Estado, solo es posible por medio de un proceso de “extinción”.

 

En el capítulo II, Lenin examina las obras de Marx (Miseria de la filosofía, Manifiesto Comunista y el 18 Brumario de Luis Bonaparte) referidas a las enseñanzas de la revolución en Francia de los años 1848-1851, con respecto al Estado:

 

1.  “el primer paso de una revolución obrera es la transformación del proletariado en clase dominante, la conquista de la democracia" “El proletariado se valdrá de su dominación política para ir arrancando gradualmente a la burguesía todo el capital, para centralizar todos los instrumentos de producción en manos del Estado, es decir, el proletariado organizado como clase dominante y para aumentar con la mayor rapidez posible la suma de las fuerzas productivas”.

 

2. “Los demócratas pequeñoburgueses, esos seudo-socialistas que han sustituido la lucha de clases por sueños sobre la conciliación de las clases".

 

3. “La teoría de la lucha de clases, aplicada por Marx a la cuestión del Estado y de la revolución socialista, conduce necesariamente al reconocimiento de la dominación política del proletariado, de su dictadura, es decir de un poder no compartido con nadie y apoyado directamente en la fuerza armada de las masas".

 

4. “El poder estatal centralizado característico de la sociedad burguesa, surgió en la caída del absolutismo. Dos son las instituciones más características de esta máquina estatal: la burocracia y el ejército permanente”. “La burocracia y el ejército son parásitos adheridos a la sociedad burguesa". “A través de todas las revoluciones burguesas vividas en gran número en Europa desde los tiempos de la caída del feudalismo, este aparato burocrático militar va desarrollándose, perfeccionándose y afianzándose”.

 

5. “Esta marcha de acontecimientos obliga a la revolución a “concentrar todas las fuerzas de destrucción contra el poder estatal, la obliga a proponerse como objetivo, no a perfeccionar la máquina del estado, sino destruirla, el aniquilarla".

 

6. “Lo fundamental en la doctrina de Marx es la lucha de clases”. "Porque la teoría de la lucha de clases no fue creada por Marx, sino por la burguesía, antes de Marx y es, en términos generales, aceptable para la burguesía. Quien reconoce solamente la lucha de clases no es aún marxista, puede mantenerse todavía dentro del marco del pensamiento burgués y de la política burguesa. Circunscribir el marxismo a la teoría de la lucha de clases es limitar al marxismo, tergiversarlo, reducirlo a algo que la burguesía puede aceptar. Marxista solo es el que hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado”.

 

 

Vigencia de los conceptos vertidos en los dos primeros capítulos

 

Materialismo histórico del Estado en el desarrollo del capitalismo

 

Las fases del desarrollo capitalista son: el analizado por Marx en el siglo XIX: capitalismo de competencia o competitivo, el analizado por Lenin: capitalismo monopólico; el posterior a la crisis de 1929, el capitalismo monopólico estatal que dura hasta fines del 70, donde comienza la actual fase de neoliberalismo o capitalismo monopólico globalizado con Estados que impulsan políticas neoliberales.

 

En cada una de ellas, el Estado ha tenido un papel sumamente importante para la clase capitalista, dueña de los medios de producción.

 

En la primera etapa, el Estado era un instrumento reducido a las funciones de diplomacia, guerra, orden interior y economía, estaban disminuidas las funciones del desarrollo productivo y la atención a los problemas sociales. El desarrollo de las fuerzas productivas en esa etapa no ameritaba la creación de ministerios especializados en tecnología, minería, energía, etc. Los derechos de los trabajadores eran mínimos y sus luchas no habían conseguido libertades sindicales ni derechos sociales, ni sufragio universal como para crear ministerios de desarrollo social, vivienda, salud pública, etc. La urbanización con respecto a la concentración rural era incipiente.

 

En la fase monopólica se incrementa el desarrollo desigual, el monopolio busca la súper ganancia y el Estado es sostén de la explotación de la clase trabajadora, también agresor en busca de materias primas y mercados, avanza el colonialismo y el intervencionismo. El imperialismo con sus monopolios y súper ganancias acceden ante las luchas de la clase trabajadora a mejoras salariales y derechos políticos y sociales en los países metrópolis. El Estado debe asumir prestaciones sociales, el avance de la tecnología y las ciencias forjan nuevos ministerios, la creciente urbanización genera ministerios de obras públicas, de vivienda y los ministerios de guerra son privilegiados en gastos e inversiones del Estado.

 

Es la etapa de las guerras imperiales sobre los pueblos para su dominación y saqueos. Son los años donde acontecen las guerras mundiales por reparto del mundo.

 

La crisis del capitalismo monopólico de 1929, obliga a la burguesía a utilizar al Estado no solamente como instrumento de opresión sino a intervenir en auxilio ante las crisis económicas periódicas. Las nacionalizaciones mineras, energía, transporte, etc., colocan al Estado dentro de los límites del capitalismo, de tal manera que esos renglones económicos sean abundantes, regulares y de bajo costo, para potenciar los negocios privados y preservar sus ganancias.

 

El Estado promueve obras públicas para atemperar los masivos paros forzosos de los ciclos de crisis periódicas y seguros de paros prolongados. La revolución bolchevique de 1917 exigía a la burguesía tomar medidas y de acuerdo al desarrollo de la crisis en los países capitalistas centrales se giró hacia el fascismo o la economía de bienestar.

 

En la actual etapa neoliberal, el Estado se reforma, se achica y áreas estatizadas se privatizan, despojándose de la responsabilidad de servicios sociales en materia de enseñanza, salud, vivienda, etc. La crisis del sistema capitalista, con un sistema financiero internacional desquiciado, avanza sobre los derechos de los trabajadores conquistados por luchas de decenas de años. Los impuestos son de base amplia y recaen sobre los ingresos de las mayorías populares mientras se legislan exoneraciones al gran capital. Las multinacionales se apropian de empresas del Estado con tarifas usurarias y alta tecnología.

 

La actual fase del capitalismo monopólico neoliberal globalizado ha gestado coordinaciones de los países imperiales (G-8, Trilateral, Club Bilderberg) que planifican la intervención mundial en las áreas económicas, sociales, políticas e ideológicas. Estos organismos son el comité central de los intereses de la burguesía mundial y los Estados son meros comités administrativos de esos grandes intereses.

 

El contenido fundamental de las funciones de un Estado imperialista es la defensa ante ataques externos, subyugar a otros pueblos, anexión de territorios, ampliación de su influencia, difusión de su ideología y valores y vínculos de todo tipo para enriquecimiento propio.

 

El reaccionario Estado imperialista contemporáneo está empeñado en frenar su proceso de descomposición como sistema histórico decadente y goza de las ventajas de una correlación de fuerzas favorable ante la caída de una vía muerta al socialismo (URSS y este europeo) y restauraciones capitalistas de vías al socialismo (China).

 

El Estado neoliberal es como todos los Estados un instrumento de opresión, es la organización política de la clase burguesa dominante.

 

En nuestro país, se desarrolla un capitalismo neoliberal dependiente, sometido al imperialismo y sus organismos financieros internacionales con cartas de intención de por medio; con un Estado que recauda para el pago de una impagable deuda externa, cuyas cámaras legislativas han votado leyes para promover latifundios extranjeros madereros, arroceros, sojeros, con plantas de celulosa extranjeras, con tratados de protección de inversiones extranjeras, tratados de libre comercio, zonas francas, exoneraciones al capital, mientras se decretan salarios y jubilaciones mínimas de miseria, los impuestos saquean los ingresos populares (IVA , IRPF) y son con las tarifas públicas los mayores ingresos del Estado.

 

El Estado tiene el monopolio de la violencia con ejército, policía, cárceles, y otras organismos coercitivos, solamente para levantarle la mano a su propio pueblo, como lo ha hecho en 1880 con Latorre, Santos y Tajes, en el golpe de 1933 y el golpe terrorista de Estado de 1973 y en las Medidas Prontas de Seguridad contra huelgas y marchas obreras.

 

El progresismo que detenta el aparato del Estado, que ha hecho un pacto con el gran capital y gestiona sus intereses, utiliza al Estado para consolidar el poder imperial y conciliar las clases. Privilegia la negociación sobre la lucha. Las organizaciones políticas que conforman la coalición de gobierno son la expresión de capas pequeño burguesas, capas medias, profesionales y una aristocracia obrera burócrata. Hacen de la democracia burguesa el sistema de consenso democrático, levantan consignas de “nunca más dictadura” como si una democracia burguesa no escondiera la dictadura de clase burguesa. Rechazan todo tipo de violencia, poniendo en el mismo rasero la violencia justa con la violencia injusta y no educan a las masas en la necesidad de la revolución y la lucha por el socialismo.

 

 

Los procesos revolucionarios que se plantearon una vía al socialismo

 

Los procesos revolucionarios que se plantearon la construcción del socialismo a partir de la Comuna de París, Revolución Rusa, Revolución China, de Vietnam, de Albania, Yugoslavia, Cuba, etc. y los procesos de liberación nacional de Asia, África y América Latina han transitado por esas premisas dialécticas.

 

1.      Han llegado a la construcción de vías al socialismo por la toma del poder en forma violenta.

 

2.      Han destruido el aparato burocrático militar de la clase dominante u opresora y lo han sustituido por un Estado obrero.

 

3.      Han desmantelado la democracia burguesa, que es una embozada dictadura de clase burguesa, por una democracia obrera con aplicación de la dictadura del proletariado.

 

4.      Han socializado los grandes medios de producción y nacionalizado-estatizado grandes áreas de la economía.

 

5.      Han eliminado la explotación del hombre por el hombre con empresas estatales, autogestionarias, cooperativas, etc.; fijando límites constitucionales de ingresos salariales.

 

6.      Han construido un partido o frente de liberación que condujo los procesos de masas de la revolución.

 

7.      Desde la segunda mitad del siglo XX, la lucha violenta antiimperialista de los pueblos dependientes ha sido la contradicción principal para el avance del socialismo en su lucha contra el capitalismo. De la misma manera que las guerras inter-imperialistas fueron la contradicción principal para los procesos de la Comuna de París, Revolución Rusa, China, Vietnamita, Yugoeslava, Albanesa, etc.

 

Todos estos procesos muestran que algunos sufren desviaciones burocráticas; otros asumieron restauraciones capitalistas; otros muestran caminos de regresión capitalista; no resolvieron el tema de las nacionalidades; en casi todos los procesos, las contradicciones no antagónicas en el seno del partido, el Estado y la sociedad fueron resueltos por métodos violentos (incorrectos); otros apenas defienden las conquistas del socialismo, etc.

 

Lo que, sin duda, todos ellos han demostrado en la práctica, que la clase burguesa parasitaria y explotadora con su modelo capitalista de mercado y superproducción y de crisis periódicas, no es necesaria para la humanidad. Han demostrado que vastos sectores de la humanidad pueden producir y consumir sin que el objetivo sea la ganancia, que los trabajadores pueden acceder al conocimiento de la naturaleza para transformarla sin que la motivación sea el dinero o el enriquecimiento; han demostrado que la emulación, la solidaridad, el internacionalismo proletario, el trabajo voluntario son palancas del desarrollo de las fuerzas productivas teniendo al hombre como el centro de todas las cosas. Y no es poca cosa, surge de allí, de la confluencia de la teoría y la práctica, la fuente inagotable de consecuencia y coherencia revolucionaria para la actual y las próximas generaciones de luchadores socialistas. Se crearon vías hacia la construcción del socialismo que duraron decenas de años más allá de sus deformaciones, teniendo en cuenta que es un sistema nuevo de apenas un siglo de vida. Nos corresponde, entonces, encontrar las vías para que recrear y consolidar esos y nuevos procesos. Nos han legado la teoría y la práctica, donde aparecen crudamente aciertos y errores, no existe ninguna razón dialéctica para desmerecer el materialismo dialéctico e histórico, no existe ninguna razón dialéctica para conciliar con el imperialismo y las grandes burguesías, no existe ninguna razón dialéctica para reformar el capitalismo, no existe ninguna razón dialéctica para negar los frentes o partidos de vanguardia y rebajar el programa histórico de liberación nacional y social.

 

Nos han legado una lucha legitimada por la teoría y la práctica, nos han legado la lucha más hermosa que haya engendrado la humanidad que es la eliminación de las clases para salir de la prehistoria humana, nos han legado una lucha que no admite claudicaciones por la revolución y el socialismo.

 

 

* Mario Rossi es militante y dirigente histórico del Movimiento Revolucionario Oriental (MRO)

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