"...la educación es un derecho y como tal no debería estar orientada ni permeada por organismos u organizaciones que tienen como principio el lucro". Entrevista a Pablo Abisab* y Claudia Lártiga**

August 1, 2017

 

 
Hemisferio Izquierdo (HI): En pocos años hemos pasado del “debate educativo” al discurso de la “crisis de la educación” que centra su análisis en que, más allá de los aumentos de recursos, la educación no ha mejorado en absoluto y no se encuentra a altura de los desafíos del Uruguay del s. XXI. ¿qué tan atinado es el discurso de la “crisis educativa”? ¿Cuáles son los principales desafíos que tiene por delante el sistema educativo en Uruguay?


Pablo Abisab y Claudia Lártiga (PAyCL): Como parte de una organización de trabajadores/as de la enseñanza, nos parece relevante posicionarnos en el lugar que tenemos en el intercambio entorno a la educación. Como porción de la sociedad involucrada en el quehacer conceptual y siendo quienes aplicamos en la realidad gran parte de las ideas conceptuadas, nos interpela profundamente pensar en qué tipo de educación estamos, cómo se ha ido construyendo y qué transformaciones necesitamos y deseamos.


Hace una década en el Congreso Nacional de Educación: “Julio Castro”, se debatieron principios de los cuales seguramente estamos muy lejos de haber podido alcanzar, incluso podríamos decir que hemos retrocedido en materia de la educación como derecho fundamental. Principios que fueron debatidos en aquella instancia y también de los enunciados en los fines de la Ley de educación de 2008 “la educación como derecho humano fundamental, una educación integral, donde el Estado proveerá de los recursos necesarios y no promoverá o alentará organismos que comprendan la educación como un servicio lucrativo o promuevan la mercantilización”, por mencionar algunos aspectos.


Para aproximarnos a explicaciones que den cuenta qué ha pasado durante este tiempo, vamos a tratar tres nudos que consideramos problemáticos y que creemos ayudarán a entender parte del modelo educativo actual.
Un primer nudo, y aunque suene monotemática la idea, la educación es un derecho y como tal no debería estar orientada ni permeada por organismos u organizaciones que tienen como principio el lucro.
Segunda cuestión problemática que hay que abordar y que viene de la mano de la primera, es la tensión entre “lo público y lo privado”.


Y un tercer nudo problemático, es la idea de que la educación por sí sola resolverá los problemas sociales.  La educación como punto de partida y de llegada.


Estos aspectos son consecuencia de la avanzada neoliberal, avanzada que supone un retroceso en materia de derechos básicos. Desde ahí podemos abordar el tema de la pertinencia del discurso de “la crisis educativa” y los principales desafíos del sistema educativo.


Si tomamos “crisis educativa” como concepto en sí mismo, podemos observar las trampas que subjetivamente el modelo ha ido construyendo para implementar sus modalidades económicas. Mediante la generación de la “sensación” de crisis, se ha ido allanando el camino para aplicar la máxima liberal donde lo “privado es mejor, más eficiente y seguro”, asunto que repercute en todas las dimensiones donde la educación establece relaciones.

 

El Estado por su parte, ha ido jugando importante rol con el abandono paulatino de su responsabilidad en proporcionar y garantizar el derecho a la educación; bajo el argumento de las restricciones presupuestarias, ha encontrado en el subsidio de la demanda una solución, financiando con plata pública a entes privados, haciendo de esta modalidad una política de financiamiento de la educación. Con ello, se ha ido instaurando la lógica mercantil.


Entonces, por una parte, creemos que sí, la educación está en crisis porque el Estado ha ido dejando poco a poco de ser garante del derecho, optando por financiar la demanda. Y por su parte, el modelo privatizador ha avanzado en mitos y usado a su favor el concepto de “crisis de la educación” para matizar y profundizar en modalidades tales como el voucher, invento que promueve la línea privatizadora, apareciendo como “derecho ciudadano”, pero que en realidad es una subvención.


En el campo de la educación, se fueron aplicando reformas a nivel regional que tenían que ver con la concepción neoliberal de la economía. Se trató de reformas y préstamos de organismos internacionales de crédito (BID, FMI) así como la metodología para la implementación de las mismas. En Uruguay y otros países de la región hubo resistencias y se aplicaron en mayor o en menor medida, una de las razones que generó la dificultad para su aplicación en Uruguay, fue la resistencia de los propios docentes y trabajadores/as de la educación organizados, es decir, de los sindicatos. Sin embargo, el modelo siguió avanzando. Pasando en pocos años de la posibilidad de instaurar un Debate Educativo a la Crisis de la Educación.


Podemos decir que la educación entró en crisis porque se introdujeron lógicas mercantiles en la propia educación, no sólo por la relación binaria “educación pública y educación privada”, sino porque el saber propio de la educación, su objetivo se está mercantilizando. Los estándares de certificación son ideas abstractas, ¿qué es un estándar de calidad? ¿Respecto a qué? ¿Qué se puede considerar un programa curricular exitoso? ¿Qué líneas definen estándares educativos prestigiosos? ¿Respecto a qué saber, prácticas y contexto?, resulta que ahora los estudiantes necesitan adquirir competencias y habilidades, para ser emprendedores y competentes. A los trabajadores/as que están inscritos en la comunidad educativa se les exige más y “mejor” capacitación, cursos de perfeccionamiento, trabajo administrativo, deben aprender el uso de “Tics”, nuevas tecnologías etc. y por supuesto obtener resultados, fundamentalmente obtener resultados. Y quienes aplican estos programas, irónicamente no poseen tiempo para formación, dada la precariedad del sistema de trabajo: multiempleo, remuneración injusta respecto a las tareas y condiciones laborales precarias.


Esto que pasa en el ámbito educativo, está sucediendo con otros derechos básicos. Sin embargo, pareciera ser que la educación como modelo socializador y reproductor ideológico debe dar las preguntas y respuestas a las cuestiones sociales.


En ese sentido el desafío del sistema educativo, sistema que involucra a trabajadores, estudiantes, comunidad y gobierno, debería ser, por un lado, la flexibilización de las estructuras institucionales que los representan, ya que operan como frontera más que un territorio de convergencia. Exigir que el Estado privilegie el modelo estatal y que elimine el sistema de subvenciones a privados. Con esto no estamos diciendo que las instituciones con intereses educativos diferentes deban dejar de existir, no se trata de ir a cerrar las instituciones privadas, el que pueda pagar por una educación diferente que lo haga. Pero no se puede permitir que el Estado destine el dinero público a mantener y enriquecer bolsillos particulares.


Asimismo, creemos relevante superar la idea de sistema educativo bajo formas netamente institucionales, hay una historia que va más allá del deber institucional, hay una historia en la comunidad, ligada a intereses culturales y educativos comunes que se tejen y que es importante conjugar.
Un desafío relevante es pasar de la queja a la propuesta, continuar exigiendo mayores garantías, exigir más recursos económicos para la educación pública, claro que sí, pero si es para hacer lo mismo, entonces no hemos entendido nada, y los recursos económicos siempre serán pocos. Ese creemos es un desafío mayor.

 


HI: El discurso de la “crisis educativa” ha venido acompañado de una suerte de culpabilización docente”, que ubica a éstos, y principalmente, a los sindicatos de la educación, como los principales responsables de los problemas educativo. ¿Cuáles son los desafíos de los sindicatos de la educación hoy?


PAyCL: La marca neoliberal en el campo subjetivo ha sido uno de las grandes victorias que ha tenido este modelo. El consumo compulsivo, el individualismo, la aceptación de la precarización, la psicologización del malestar subjetivo. La extensión y avanzada de explicaciones y soluciones individuales han sido una de nuestras grandes derrotas. Este fenómeno ideológico ha sido el caldo de cultivo para la implementación de prácticas que entorpecen la puesta en común de intereses y búsqueda de soluciones colectivas. Esto genera que el estado de crisis en el que nos han hecho entrar, sea justificado en focos particulares que cada cierto tiempo, van rotando. Los medios de comunicación, por supuesto, juegan un rol virulento. Han sembrado vientos y cada tanto los docentes, las familias y sindicatos nos hacen cosechar sus tempestades.


En este escenario, del cual somos parte, las organizaciones de trabajadores tenemos que  generar un proceso paulatino de revaloración social, ser capaces de poner en el tapete temas de interés común, dejar el miedo al debate de ideas y salir de la existencia gracias a la reproducción electoral. En la actualidad tenemos una estructura orgánica como lo es la CSEU (Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza del Uruguay) que hay que dinamizar, es deber de nuestros sectores darle contenido y buscar la unidad desde la acción. E ir desencajando la idea de que los sindicatos son “administradores de lo que se puede hacer”. Asimismo, hay que trabajar para que las estructuras sindicales, las coordinadoras y el PITCNT logren ser el puerto de llegada de aquello que los trabajadores evalúan, debaten y acuerdan. Es deber democratizar la participación, generar las instancias para que eso resuene y tenga sentido en los trabajadores/as. Por otra parte, hay desafíos en ámbitos de la investigación y formación, que debemos promover, porque son nuestros propios saberes desde la experiencia, y ahí se juegan nuestros intereses.

 


HI: ¿Cuál debería ser la estrategia sindical para contribuir a resolver los problemas educativos del país?
Creemos que es deber elaborar objetivos centrales que contemplen planes de acción que superen las reivindicaciones netamente del ámbito laboral. Sabemos que el sindicalismo tiene su razón primaria en la defensa de los trabajadores y en la obtención de más derechos, pensar esa superación reviste un desafío estratégico importante. ¿Cómo construir contenidos transformadores a nivel social?


PAyCL: Para eso es fundamental un diagnóstico. Es difícil tener claridad en qué consiste la educación actual si no tenemos claro en qué formas ha mutado el neoliberalismo. A veces seguimos creyendo que el neoliberalismo fue el impacto post inmediato de la dictadura y el shock económico. El neoliberalismo es la precariedad del empleo, la flexibilización laboral, las tercerizaciones, es el endeudamiento, es la mercantilización de los derechos básicos. Frente a esto, una de las claves del modelo es el sistema de subvenciones, que como ya expusimos anteriormente, el Estado descarga su responsabilidad y se lo traslada a un privado. De ese modo lo público se va empobreciendo y los privados van haciendo sus negocios. Por otra parte, las famosas acreditaciones son modalidades importantes a contemplar, porque hace que el sistema educativo vaya corriendo detrás de obtener buenos resultados en las pruebas de estandarización, como la prueba PISA, por lo que los proyectos educativos están subordinados a obtener buenos resultados en el mercado.


Este contexto nos interpela, es necesario que los sectores organizados podamos intercambiar ideas y diagnosticar esta realidad, para luego construir planes de acción.


La derecha nacional sabe que el sindicalismo es un sector que puede dar batallas estratégicas importantes, lo sabe y por eso lo ataca. Es por ello relevante que los sindicatos converjamos más allá de una demanda puntual, debe ser una convergencia permanente. Compartir análisis, formarnos conjuntamente, salir de la necedad del camino propio y  establecer vínculos con otros sectores del campo popular, que nutran la lucha por la educación.

 

 

*Pablo Abisab. Secretario de Asuntos Laborales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Enseñanza Privada (Sintep)

**Claudia Lártiga. Secretaria de Organización del Sintep

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